lunes, 3 de mayo de 2010

La guerra ruso japonesa (X)

CONCLUSIONES DE ESTA BATALLA Y DE ESTA GUERRA:

Tras Mukden y Tushima, las últimas esperanzas del Zar y del Gobierno Ruso de ganar esta guerra se esfumaron. Llegaba ahora el momento de los diplomáticos de librar la batalla para obtener una paz lo menos onerosa para los intereses y el honor de Rusia.
Ahora bien ¿cómo llegamos a esta situación? Fue lo que el común de los Rusos pensó, tras conocer la derrota.
Para responder a esta pregunta, es necesario en mi humilde opinión, contemplar una serie de factores:
El primero de todos, es que en el bando Japonés operaba una misión militar Francesa, compuesta por el coronel Corvisart y el capitán Charles Emile Bertin, que no regresaran a Europa hasta el 22 de Enero de 1906.
En sus comentarios sobre la guerra contra Japón, afirmaban que los Rusos apenas habían variado sus tácticas desde la guerras Napoleónicas (prevalencia del asalto a bayoneta sobre la línea de fuego), a pesar de las innovaciones tecnológicas (error que de todas formas cometerían la mayoría de las potencias en la guerra mundial).
También afirmaban que las fuerzas Rusas apenas habían variado de organización desde los tiempos de Borodino (las fuerzas se articulaban en regimientos clásicos de infantería, caballería, artillería e ingenieros. Estos se acuartelaban y se entrenaban de forma independiente entre sí; articulando las grandes unidades de batalla: brigadas, divisiones, cuerpos de ejército y ejércitos. Solo en caso de guerra) por lo que el ejército Ruso producía buenos oficiales de Regimiento y buenos estrategas de ejército, pero no los muy necesarios mandos intermedios capaces de poner en práctica cualquier plan.
Aparte de la falta de comprensión de muchos oficiales sobre la naturaleza de las nuevas armas (que de todas formas surgían casi cada año un avance novedoso) la mayor laguna formativa que tenían los oficiales Rusos estaba referida a la historia militar contemporánea (los manuales académicos prácticamente se detenían en la figura del mariscal Kutusov y no iban más allá, ni tenían en cuenta las guerras que otras potencias habían librado recientemente). Y a lo que es necesario añadir los problemas logísticos Rusos, que a parte de padecer una revolución interna, deben operar con un Transiberiano, que por la época solo tiene un carril (a compartir con los dos sentidos) y padece de una disfunción en el lago Baikal que se salva recurriendo a barcazas.
El segundo punto, era que el soldado Ruso, era un soldado duro, austero, leal y obediente; aunque los métodos existentes de disciplina, habían quedado por completo desfasados (aunque hay que reconocer que en el ejército Japonés eran bastante más duros). Estaba aquejado sobre todo de la incapacidad manifiesta de docenas de oficiales Rusos para organizar y dirigir una batalla frente a un enemigo como mínimo tan avanzado como estaba la nación Rusa y como mínimo solo un poco menor en tamaño a las fuerzas Rusas presentadas en batalla. Además, tampoco existe un cuerpo profesional de suboficiales capaces de transformar un pelotón de reclutas en una unidad de combate eficiente.
El tercer punto, referente a la descoordinación Rusa; esta nace desde el mismo momento en que las armas y cuerpos del Ejército Rusos se crean, se entrenan y se articulan de forma independiente entre sí. Por lo que los oficiales de infantería no conocen las tácticas de caballería, ni los procedimientos de la artillería para realizar una cobertura de fuego (problema que se repite en el resto de las armas); lo que explica la falta de oficiales competentes a niveles de brigada, división y cuerpo de ejército.
En el bando Japonés, la obsesión es la innovación. En primer lugar los cadetes de las academias militares Japonesas estudian detenidamente las guerras Franco – Prusiana y de Secesión, por lo que están mucho más al día que los Rusos en las nuevas tácticas y las nuevas armas. También al formar a los oficiales en una sola academia, se aseguran que todos se forman partiendo del mismo patrón y empleando los mismos códigos y tácticas. También, las fuerzas Japonesas operan en grandes unidades de batalla (según como operaron los ejércitos de la Unión y Prusia en sus guerras contra la Confederación y Francia). Por lo que antes de empezar las hostilidades Japón dispone de buenos (pero no extraordinarios) jefes de brigada y división, conocedores de las características de cada cuerpo de combate y capaces de hacerlos operar coordinadamente entre sí.
Si esto es así con los mandos, el segundo punto son los soldados Japoneses. Aquí es necesario comprender un aspecto de la psicología nacional Japonesa: debido a la inestabilidad sísmica del territorio, a las periódicas hambrunas por la falta de suelo frente al incremento demográfico y por el régimen de propiedad, a la falta de pesca por fenómenos cíclicos climatológicos, a las guerras civiles, al bandolerismo de los samurais, etc. La relación que tiene el pueblo Japonés con la muerte es mucho menos traumática que en otras sociedades y la idea de la muerte no suele obsesionar tanto a los Japoneses como a otras culturas. Si a esto le unimos los valores culturales del budismo sobre la prevalencia del grupo sobre el individuo; tenemos como resultado que el nivel de autosacrifio del soldado Japonés y la posibilidad de enviarlo a una muerte segura por parte de sus superiores jerárquicos hacen de él un arma para tener en cuenta a la hora de enfrentarse contra él.
El último punto a considerar, es el enfrentamiento entre un pueblo asiático y uno europeo: desde que Napoleón libró la primera batalla colonial de la era moderna, en la planicie de Gizeh, los occidentales habían sido derrotados en algunas batallas aisladas (y lo seguirían siendo hasta la última en Diem – Bien – Phu), pero hasta entonces nunca en una guerra. Por ello, la mayoría de los planteamientos militares Rusos (desde el propio Zar hasta sus estrategas en China) estaban contaminados por ideas racistas sobre la inferioridad intelectual del enemigo asiático y la supuesta conclusión de la misma con una derrota Japonesa ante la nación Rusa. Por lo que muchas de las erróneas políticas seguidas durante el conflicto (y anterior a él), probablemente estuvieron motivados por esta apreciación.

LAS NEGOCIACIONES DE PAZ, EL TRATADO DE PORSTMOUTH Y LOS COSTES DE LA GUERRA:

Antes de Porstmouth, Japón había estado buscando un acuerdo de paz a través de Gran Bretaña (en Junio de 1904) primero y de Alemania (en Febrero de 1905) después. Aunque no lo logra pues el gobierno ruso nunca aceptará firmar una rendición previa.
Por su parte, Rusia había hecho sus propias gestiones, con la mediación de Francia (entre Abril y Mayo de 1905), que también fracasan cuando no incluyen las indemnizaciones que exige Japón.
Tras Tsushima en Mayo de 1905, se reunió el Stavka / Consejo Militar presidido por el Gran Duque Nicolai. Sus conclusiones son: Rusia, en la situación actual, está “moralmente” derrotada (aunque todavía dispone de miles de hombres en Manchuria, es imposible ganar la guerra con la revolución por las calles y aldeas de Rusia). La victoria sería posible con un presupuesto de 1.000 millones de Rublos extras, con más bajas (entorno a otros 200.000 caídos) y un plazo de un año (hacia Mayo de 1906).
El Zar Nicolás II no le queda otro camino que optar por la paz que Roosevelt está negociando y nombra a Witte jefe de la delegación Rusa con dos condiciones:
1ª Nunca tener que abonar una indemnización (que sería interpretada como un reconocimiento de que Rusia ha empezado la guerra)
2º No ceder ni “una sola pulgada” de tierra Rusa (a esto último Witte fracasará con Sajalín).
Mientras en Japón, sus arcas están vacías (y su ejército sin apenas municiones) si bien los Rusos no descubrirán este detalle hasta muchos años después de la guerra. Como tampoco sabrán que los Japoneses no pueden movilizar nuevas tropas para enviarlas contra los restos del ejército Ruso en Manchuria. De todas formas, para el Zar Nicolás II su única preocupación es mantener la corona sobre su cabeza.
Ambas partes aceptarán la mediación del presidente de los Estados Unidos (Se supone que fue el embajador Japonés quien se puso en contacto entre el 18 y el 24 de Abril de 1904. Ofreciendo al gobierno Americano la no obstaculización del comercio Americano en China), en ese momento Theodore Roosevelt, al que se considera neutral (sí bien los Japoneses albergan esperanzas pues han firmado previamente un acuerdo, el tratado Taft – Katsuma de Julio de 1905, por el que Estados Unidos reconoce la soberanía Japonesa sobre Corea, a cambio que el Imperio Japonés reconozca la soberanía Norteamericana sobre las Islas Filipinas.
Sin embargo, los Rusos también albergaban esperanzas con la mediación Norteamericana, ya que además de ser socios comerciales, la opinión pública Norteamericana es manifiestamente más pro – Rusa que pro – Japonesa [y eso en democracia tiene mucho peso; a pesar de la poca simpatía que Roosebelt tenia sobre los monarcas en general y sobre los autócratas en particular]. Las motivaciones son varias, desde el simple racismo antiasiático hasta el peligro de confrontación entre las dos nuevas potencias por el océano Pacífico), emite un llamamiento público de paz el 9 de Agosto de 1905.
Las negociaciones se celebraron en las oficinas centrales del Astillero Naval de Portsmouth, Kittery estado de Maine, en los Estados Unidos, iniciadas de forma física en Agosto de 1905 y firmándose el tratado el 5 de Septiembre de 1905 (a las 15’47 horas). Los puntos a discutir serian:

+ Reconocimiento por parte del Imperio Ruso de la soberanía Japonesa sobre Corea.
+ Cesión por parte de Rusia hacia el Imperio Japonés de: el arriendo Chino de la península de Liaodong (así como las bases y puertos de Port Arthur y Dailan), el arriendo del ferrocarril Transmanchuria, soberanía (temporal) sobre la mitad sur de la isla de Sajalín. (Japón ofrece la devolución de la isla a cambio de una indemnización simbólica de 1.200 millones de Yenes. Pero Rusia, apoyada por Estados Unidos no acepta).
+ También, por influencia Norteamericana, ambas potencias deberían devolver la soberanía y el control de Manchuria al Imperio Chino.
+ Posiblemente, por influencia Norteamericana, Japón renunciaría a solicitar una indemnización económica a cambio de no discutir el hecho que empezó la guerra sin declaración previa.

Tras firmar el tratado, Rusia siguió su revolución hasta 1907 y Japón tras comprobar que no obtenía territorios diferentes a los ya ocupados ni ganancias territoriales ni económicas nuevas, se sumió en una fuerte polémica, seguida de una fuerte enemistad contra Estados Unidos (el segundo paso hacia Pearl Harvoor se acababa de dar) aunque ganó una merecida fama como potencia militar y naval.

Tratado de Portsmouth:

Presidida por el presidente Theodore Roosevelt, se reunieron las dos delegaciones: la rusa presidida por el Conde Sergei Witte (Ministro de Finanzas) y que incluía a:
+ Romai Rosen (Embajador en Japón).
+ Un Plancon (Director general del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ Fiodor Martens Fyodorovitch (Catedrático de la Universidad de San Petersburgo y Asesor externo del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ N. Shipofu (Director del Apostolado).
+ V. Erumorufu (General mayor del Ejército Imperial y Agregado militar en Gran Bretaña).
+ A. Samsilov (Coronel y Asesor militar del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ I. Korosutouetsu (Secretario personal de Witte).
+ C. Nabokov (Secretario de relaciones internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores).
Más la Japonesa presidida por el Barón (y licenciado por la Universidad de Harvard) Komura Jutaro (Ministro de Asuntos Exteriores) y que incluía a:
+ Takashi Kongoro (Primer ministro).
+ Yosato Megumi (Embajador en México).
+ Iomote Aseto (Director de política exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ Adati Mia (Consejero del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ Honda Kumatarou (Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ Otiai Kentarou (2º Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores).
+ Konishi Kutarou (Viceministro de Asuntos Exteriores).
+ Tatibana Koitirou (Coronel del Ejército Imperial / Consejero de asuntos militares).
+ Isamu Takeshita (Comandante de la Armada Imperial / Consejero de asuntos navales).
+ Henry Deninson (Asesor externo del Ministerio de Asuntos Exteriores).
A parte de los astilleros, algunas personalidades (como Fiodor Martens), se reunieron para ultimar detalles técnicos en el Hotel Wentworth – by – the Sea (New Castle, estado de New Hampshire), debiendo remontar en ferry todos los días el río Piscataqua, hasta llegar a Kittery, estado de Maine para asistir a las reuniones.
Las negociaciones se iniciaron en Agosto de 1905 sobre una oficina remodelada completamente con muebles de Caoba Norteamericana, realizando una evacuación de las tropas Japonesas y Rusas de la provincia de Manchuria, que sería restituida al Imperio Chino.
Los japoneses obtuvieron:
Los tratados: Unión Ruso – Chino de 1896 (en caso de guerra con Japón ambas naciones serían aliadas) y Convenio Ruso – Chino de 1898 (Arriendo de la península de Liadong y derecho a construir una base para la armada Rusa en dicha península). Quedan rotos.
Reconocimiento de la soberanía Japonesa sobre Corea (lo que permitirá a Japón anexionarse formalmente el territorio en 1910).
Evacuación de todas las tropas Rusas estacionadas en Manchuria y el derecho de arriendo (que había realizado el gobierno Chino al Ruso, por 25 años) de la península de Liadong (que incluía los puertos – bases de Port Arthur y Talien). De todas formas y debido a la necesidad de obtener recursos económicos, la totalidad de los cañones capturados en ambos puertos, así como las piezas de campaña Rusas capturadas, serán vendidas a la fundición Narashino.
La titularidad del ferrocarril Transmanchuriano. (Que incluía las minas, la línea Port – Arthur – Changchung y las tierras a ambos márgenes de esta. Originalmente fue adjudicado a la Corporación de Ferrocarriles Azuma – Kiyoshi, quien a su vez lo vendió en 1931 a la Corporación de Ferrocarriles Kita – Minaura, siendo confiscado por la URSS en 1945 y devuelto por esta a China en 1949). Con la condición que nunca se empleara para el transporte de tropas o pertrechos militares.
La desmilitarización de Vladivostock, una limitación de la presencia naval rusa en Extremo Oriente y libertad de navegación para los barcos japoneses a través del estrecho de La Péreuse.
La mitad Sur de la isla de Sajalín. (Que formalmente no será devuelta a la Unión Soviética hasta el tratado de San Francisco de 1952).
Derechos de pesca y caza de ballena de buques Japoneses en las costas del Pacífico Ruso.
(En total se estimaba que los bienes adquiridos por Japón sumaban unos 50.000 millones de Yenes, aunque en la práctica era difícil transformarlos en dinero, por lo menos a corto plazo).
Sin embargo el Imperio Japonés hubo de renunciar a:
La totalidad de la isla Sajalín, que habían ocupado.
Una indemnización económica del Imperio Ruso a cambio de devolver parte o la totalidad de dicho archipiélago.
Restricciones la libertad de navegación o comercio por parte de las autoridades y los particulares Rusos.
El tratar a Rusia durante las negociaciones y a la firma del tratado como una nación vencida, sino como un igual.
La no entregar a Rusia aquellos prisioneros, que por tener juicios o cortes marciales pendientes en su país de origen, habían solicitado no ser repatriado
Además China recuperará el control de la provincia de Manchuria (si bien a Japón se le permite desplegar un pequeño contingente de tropas para guarda de sus intereses ferroviarios).
(A consecuencia de estas renuncias, se produjeron los disturbios de Hibiya, que a su vez provocaron la caída del gabinete de gobierno el 7 de Enero de 1906).
Por su parte el gobierno Japonés debió indemnizar al Ruso por las pérdidas materiales y económicas causadas a sus propiedades en Manchuria.
Por su buen hacer; pues evitó que varias veces las negociaciones fracasaran y lograra que al menos oficialmente no hubiera vencedores y vencidos en la mesa de negociaciones; ([*]) no exento de polémica, el presidente Theodore Roosevelt, obtendría el premio Nobel de la Paz en 1906.
No pocos historiadores han denunciado que además de los principios humanitarios, Estados Unidos logró un acuerdo de supresión de Aranceles con el gobierno Chino para las manufacturas Norteamericanas en el país Asiático.
Por su parte, los Rusos tratarán de revisar el tratado varias veces, hasta que el 20 de Enero de 1925 el gobierno de la Unión Soviética aceptó que a cambio de restablecer las relaciones diplomáticas con Japón, reconocer todos y cada uno de los términos del tratado.

[*] Sobre el papel del presidente de Estados Unidos y al igual que el actual titular de la Casa Blanca, Barack Obama. Sus Nóbeles fueron polémicos:
En el caso de Theodore Roosevelt, los opuestos a su candidatura alegaban que el llamamiento a la paz por parte de una nación neutral, no tenía precedente (según la convención de la Haya de 1899 debía ser propuesto por uno de los contendientes). Además tampoco se había negociado un armisticio previo, cosa que aprovechó Japón para invadir Sajalín.
Sin embargo la mayor causa de fricción con este premio Nobel y con el concedido a Barack Obama, reside en que el presidente Theodore Roosevelt fue uno de los más intervencionistas de la historia de Estados Unidos y uno de los mayores impulsores de su armada. Mientras que Barack Obama, ha sido el hombre que ha proseguido e incrementado las operaciones de combate en la guerra de Afganistán.


Consecuencias de la Guerra – I: Las bajas.

Realmente nunca hubo cifras oficiales, por parte de ninguna de las dos naciones (suponemos que para no disminuir el “ardor guerrero” de ambos pueblos). Sin embargo, los historiadores por el “científico” método del suma y sigue han establecido las siguientes cifras:

+ Movilizados, a la vez, por el Imperio Japonés: Unos 900.000 hombres, de los que 500.000 sirven en la línea de frente.
++ Muertos en combate: 47.387 hombres. (Otras fuentes elevan la cifra a 106.300 caidos).
++ Muertos por heridas en combate: 11.425 hombres.
++ Muertos por enfermedad: Entre 21.802 (cifras oficiales en el momento) y 27.192 (cifras posteriores) hombres.
++ Total muertes: 80.378 hombres. (Otras fuentes elevan la cifra a 133.492 caidos).
++ Heridos: Entre 80.000 y 173.425 hombres. (De ellos 27.468 fueron baja por Beri – Beri, que dejaron un saldo de 5.711 muertos).
++ Prisioneros devueltos por los Rusos: 1.900 hombres.

+ Movilizados, a la vez, por el Imperio Ruso: Aproximadamente 1.300.000 soldados, de los que son enviados a combate unos 500.000 Soldados, en su mejor momento alcanzó la cifra de 400.000 hombres.
++ Muertos en combate: 47.400 hombres.
++ Muertos por heridas en combate: 6.125 hombres.
++ Muertos por enfermedad: 12.128 hombres.
++ Total muertes: 65.655 hombres. (algunos historiadores elevan la cifra hasta los 71.000)
++ Heridos: Entre 122.000 y 146.032 hombres.
++ Prisioneros repatriados por los Japoneses: 75.000 hombres.

(+ Además unos 20.000 civiles Chinos murieron por causa directa de la guerra, principalmente porteadores en ambos bandos. También el gobierno Chino estimó los daños causados a sus infraestructuras en 69 millones de Taeles de Plata).

Consecuencias de la Guerra – II: La política.

1º) Es la primera gran derrota de una nación Occidental a manos de otra Oriental, cosa que tomarán nota el resto de pueblos colonizados del mundo. Algo que prácticamente no había ocurrido desde el sitio de Viena en 1683, por lo que la prensa especializada acuña el término “Peligro Amarillo”.
Por otra parte, el éxito Japonés será el chispazo que producirá sendos manifiestos de intelectuales opuestos al colonialismo en la India entre 1906 y 1907 y en Indochina en 1908.

2º) El prestigio Japonés se incrementó hasta tal punto que fue reconocido como nación desarrollada por el resto de potencias del mundo. (Aunque este prestigio no da de comer; al menos permite a los Japoneses sentarse entre iguales con el resto de potencias del mundo).
También en 1907, se aprueba la legislación “Política Imperial de Defensa” por la cual el ejército empezará a inmiscuirse en las decisiones del gobierno, cuando cuente con el beneplácito del emperador. (A cambio el gobierno obtuvo una reducción del tamaño del ejército pasando de 20 a 18 Divisiones en activo, en un intento de recortar gasto público).

3º) El prestigio de Rusia se empezó a tambalearse a ojos de muchos de sus ciudadanos, quienes empezaron a culpar a la monarquía. Además Alemania, Austria – Hungría, Francia y Serbia comenzaron a poner en duda la capacidad militar de Rusia. (Lo que tendría consecuencias fatales para Austria – Hungría que más que poner en duda subestimó demasiado a los Rusos).
Para mejorar su economía y sobre todo evitar el aislamiento ante un vecino poderoso como es Alemania, Rusia firmará la alianza con Francia. Al tiempo que la nación Rusa renunciará a su expansión sobre Extremo Oriente, convirtiéndose en la defensora a ultranza del Pan – eslavismo. (A pesar de ello firmará una entente con Gran Bretaña y más tarde fusionará ambas ententes en la Triple – entente: Francia – Gran Bretaña – Rusia).
Por otra parte el régimen político Ruso, la Autocracia, desaparecerá tras este conflicto y la revolución posterior.

4º) El recuerdo de esta victoria y las duras consecuencias económicas del Crack de 1929, hicieron que el estado mayor Japonés propusiera una salida “militar” a los problemas económicos y sociales que aquejaban al imperio en ese momento, lanzándose primero a la ocupación de Manchuria en 1931, a la guerra contra China en 1937 y finalmente a la guerra mundial.

5º) Tan pronto se difundió en Japón los términos del tratado de paz, la opinión pública se manifestó bruscamente en contra de los mismos (todo el mundo acordaba que el precio pagado en sangre había sido muy alto para unas ganancias territoriales / económicas raquíticas.)
A consecuencia de ello estallaron violentos disturbios en la mayoría de las ciudades y la aparición de un fuerte sentimiento antiamericano entre la población Japonesa.

6º) El Reino de Montenegro que, pomposamente, había declarado la guerra al Japón. No fue invitada a las negociaciones, por desconocimiento generalizado de este hecho. Por lo que ambas naciones siguieron en situación técnica de guerra, hasta que en 1945 la República Popular de Yugoslavia firmó la paz tras la II guerra mundial.

Consecuencias de la Guerra – III: Política Naval.

Rusia pierde en este conflicto dos de sus tres flotas, aunque mantiene su flota del Mar Negro que es más poderosa que la totalidad de las flotas Austro – Húngara, Turca y Búlgara combinadas. A pesar que en relativamente pocos años recupera o construye barcos nuevos, el recuerdo de esta guerra la impedirá sacar mejor partido de su flota.

Japón se convierte en la 6ª potencia naval, al incorporar a su armada los barcos capturados, construir barcos nuevos para reponer los perdidos durante la guerra e incrementar el tamaño de su flota para compensar las grandes flotas ribereñas en el Pacífico. Con el tiempo abandonará el “estilo” Británico de su armada para crear un “estilo” propio.

Estados Unidos y Japón serán las potencias dominantes en cada cuenca del Pacífico. Por lo que las fricciones y choques se harán inevitables. Por otra parte la presencia de un poder expansionista como Japón cerca de las costas Chinas obligará a sus autoridades a buscar la alianza con los Estados Unidos para compensar este poder agresivo.

A partir de ahora, la estrategia naval se resumirá en tres fases: 1 – Destruir a la flota enemiga, 2 – Lograr el control del mar y 3 – Realizar las operaciones anfibias que permitan ganar la guerra. Lo que será fielmente repetido durante la I guerra mundial.

Consecuencias de la Guerra – IV: La economía.

Rusia padecerá un balance de pagos deficitario, pues debe hacer frente a los costes de la guerra (que no se compensa con las exportaciones de cereal, como hasta entonces). Debiendo de recurrir a empréstitos y préstamos extranjeros (principalmente Franceses ya que su tradicional avalista, Alemania, va a lanzar una carrera de armamentos que se contagiará por todo el continente).
Además el presupuesto nacional empezará a acumular déficit para hacer frente a un rearme de cara a compensar las pérdidas de equipamiento militar del año 1905. Este déficit será ocultado a la opinión pública, a la Duma y a buena parte del gobierno Ruso (lo que a su vez será causante de la desastross gestión de la economía Rusa durante la Gran Guerra).
Si bien no debemos olvidar que su movilización solo afecta al 0’5% de su población llamada a filas y que la cifra de incapacitados o muertos tras la contienda es de unos 53.000 hombres. Por lo que sus gastos de guerra generará un déficit del 33% para el año siguiente de la guerra.

Japón por su parte, los costes de una guerra de apenas 19 meses de duración y el posterior rearme / reconstrucción del material militar perdido o consumido durante el conflicto, sumarán aproximadamente 17.000 millones de Yenes (él presupuesto del estado de 6 años, que multiplicará la deuda pública por 4. Que en un principio se habían planificado amortizar mediante la emisión de bonos de guerra (deuda pública “patriótica” a muy bajo interés) y la creación del Monopolio público de Tabaco.
Y teniendo en cuenta que Japón ha llamado a filas al 1’8% de la población disponible, de la que han sido bajas o han quedado incapacitadas unas 80.000 personas.
A esto se le debía sumar el equipamiento de 200.000 reservistas llamados a filas (para los cuales hubo que fabricar o adquirir armas nuevas) que sumaban 109 millones de Yenes.
Las compensaciones a Rusia por la incautación y los daños causados a sus propiedades, durante la guerra, sumaran otros 20 millones de Yenes.
Las indemnizaciones y pensiones a mutilados e incapacitados por la guerra se estimaron en 38 millones de Yenes.
Las pensiones a viudas y huérfanos de los militares Japoneses fallecidos durante el conflicto (que beneficiaban a 7.983 familias), también sumaban otros 80 millones de Yenes.
El presupuesto de defensa para el año siguiente a la guerra, también debe aumentar, quedando en unos 2.400 millones de Yenes.
Incapaz de hacer frente por si mismo, el gobierno debió de recurrir a empréstitos de gobiernos y bancos extranjeros (principalmente Norteamericanos, pero también Británicos [que desembolsaron entre ambos unos 800 millones de Yenes]) por lo que el presupuesto del estado será deficitario durante más de una década.
(Sin embargo, no todo fue resignación en Japón; tras conocerse los términos del acuerdo de paz. En especial la falta de una indemnización económica y el desaforado aumento de la deuda externa posterior. Además de una subida generalizada de los impuestos, entorno a 900 millones de Yenes, solamente para atender los intereses por las deuda adquirida a causa de la guerra.
Un numeroso grupo de ciudadanos comenzó a concentrarse en el parque de Hibiya en la ciudad de Tokyo, en la misma tarde del 5 de Septiembre de 1905. (Con anterioridad varios intelectuales, abogados y otras figuras habían elaborado, el 3 de Septiembre de 1905 un manifiesto en Osaka contra una paz sin ganancias manifiestas. Que se sumaba a otro, publicado el 1 de Septiembre de 1905, contra la política seguida por el gabinete del gobierno de cara a las negociaciones de paz).
Aunque la policía de la prefectura había prohibido la concentración, la masa se empezó a amontonar ante las cerradas puertas del parque, sumando los 30.000 manifestantes. Y tras comprobar que las autoridades no reconocían su derecho a penetrar en el parque comenzaron a marchar en dirección al palacio imperial.
Durante la marcha y antes que las autoridades públicas se hicieran con el control de la situación, se destruyeron 350 edificios [incluida la mansión del ministro de interior, las redacciones de varios periódicos, la iglesia ortodoxa Japonesa, cualquier cosa que recordara a Rusia o al Zar Nicolás II y al menos el 70% de los cuarteles de la policía por toda la ciudad]. Por lo que se decretó la ley marcial en toda la ciudad.
En total resultaron muertos 17 personas y heridos fueron: 450 policías y bomberos, 48 civiles. Además de producirse unos 2.000 arrestados. (de las que 87 fueron sentenciadas en Juicio).
En los días siguientes, los disturbios se extendieron a Kobe, Yokohama, etc. En respuesta a una censura del parlamento Japonés, el primer ministro Katsura Taro y todo su gabinete, presentó su dimisión al emperador el 7 de Enero de 1906.
Fueron los disturbios más violentos en Japón hasta el motín del Arroz de 1918).
(A parte de estos disturbios, el 11 de Septiembre de 1905, explotaron los polvorines del acorazado “Mikasa”, matando a 339 marineros e hiriendo a otros 345. Oficialmente se clasificó como accidente; pero no son pocos los historiadores navales a los que la versión oficial de: ...explosión accidental cuando marineros en celebración hicieron arder bebidas alcohólicas, en un cuarto cercano a los polvorines, donde todavía quedaban trazas de pólvora sin humo en polvo [shimose], con consecuencias fatales...
Los rumores referidos a un atentado, posiblemente causado o inspirado por los “Dragones Negros” y alguna otra facción nacionalista han persistido desde entonces).

(*) De nuevo la situación es más favorable a Rusia que a Japón y según un observador Alemán, general Schlieffen, Rusia podría continuar la guerra llamando más hombres a filas.

Consecuencias de la Guerra – V: La estrategia.

Esta guerra marcará la estrategia, la táctica y sobre todo la política internacional hasta 1950. Especialmente con el nacimiento del “ataque preventivo”.
Las tácticas Japonesas de oleadas humanas contra trincheras y nidos de ametralladoras, serán copiadas por todas las potencias durante la I Guerra Mundial, con resultados catastróficos para todos los bandos.
En todos los ejércitos se generalizará el uso de la trinchera, las defensas basadas en alambre de espino y ametralladoras, el telégrafo / teléfono y el bombardeo artillero.
También en los combates terrestres, los diferentes ejércitos adoptan la modalidad de combate Japonés de “Kendo (o esgrima Japonés) y Judo (o combate Japonés sin arma)” osea, ataques rápidos y devastadores empleando fuerzas ligeras. (Años después los Alemanes lo llamarán “Guerra Relámpago”.
El peculiar sentido del honor Japonés (o por lo menos de sus élites políticas) y el sentimiento de haber sido derrotados en las negociaciones, llevará a muchos políticos extremistas (y a los “Dragones Negros”) a exigir la creación de un imperio colonial que enriquezca al Japón (que acabará denominándose “Gran Espera de Prosperidad en Asia Oriental”); como consecuencia de esto, se producirán la anexión de Corea en 1910 y el incidente de Mukden en 1931.
Una Gran Bretaña preocupada al ver como un “hijo suyo” abandonaba el nido para crear su propia visión del continente Asiático y del Océano Pacífico reaccionará incrementando sus bases navales para proteger sus extensos intereses coloniales en la zona. Creándose o agrandando los fondeaderos militares de Auckland (Nueva Zelanda), Bombay (India Británica), Fremantle y Sidney (Australia), Hong – Kong (China), Simon’s Town (Provincia del Cabo – Sudáfrica) y Singapur.
A la vez que renovaba el tratado con Japón en Julio de 1905 y 1911, de cara a reconocer la presencia Japonesa en Corea a cambio de poner fin, por parte del gobierno Japonés, a las actividades de apoyo a los nacionalistas e independentista de la India Británica (en 1905) y de cara a conceder la plena autonomía arancelaria del Japón al gobierno Japonés (en 1911). El 17 de Agosto de 1923, el Japón rompió formalmente cualquier acuerdo existente con la Gran Bretaña.
(Y como dice el refrán: En río revuelto...) Gran Bretaña, viendo la atención pública puesta en Manchuria, aprovechó la coyuntura y la falta de un ejército Chino sobre el terreno para expandir un poco más su imperio y asegurar la frontera norte de la India Británica.
En efecto, la región del Tibet, desde el siglo XVIII era un estado sometido al basayaje del emperador en Pekin a cambio de mantener una autonomía interna y sobre todo nunca mantener un ejército propio.
En Diciembre de 1903, los Británicos (que con anterioridad habían explorado el territorio en 1886, 1890 y 1893) enviaron una expedición militar al mando del coronel Francis Younghusband, que ocupó tras unos pocos enfrentamientos la capital de la región, Lhasa. Siendo la única respuesta China una carta del ministerio de asuntos exteriores, elevando una protesta diplomática formal.
El propósito formal de los Británicos era un acuerdo comercial y obtener la promesa de las autoridades locales de no permitir la influencia Rusa en la región. Que se tradujo en la firma de un tratado por el que Tibet abriría sus fronteras y levantaría sus adunas a los comerciantes de la India Británica, sus autoridades no mantendrían relaciones diplomáticas con otra potencia extranjera sin permiso Británico y al pago de una indemnización de 2’5 millones de Rupias al gobierno Británico en la India (que finalmente abonaría el gobierno Chino). En Septiembre de 1904, los Británicos se fueron.
En 1906, este tratado Anglo – Tibetano, fue ratificado por el gobierno Chino, con la firma de un tratado Anglo – Chino y finalmente en 1907, los Británicos y los Rusos se comprometieron a no interferir en la región y a reconocer la soberanía China del territorio.

¿Y AQUÍ TERMINA LA GUERRA DEL PACÍFICO? PARA NADA...

En general debemos aprender dos lecciones de esta guerra:

La primera: Japón no ganó esta guerra porque obtuviera una victoria (aunque sí en el mar), sino porque Rusia (con una combinación de autocomplaciencia, racismo / minusvaloración del enemigo, ceguera estratégica y diplomática y la acción encubierta de potencias rivales) ha perdido los combates. Este hecho, nunca fue ni comprendido ni aceptado por las autoridades políticas, estratégicas y militares del país del Sol naciente y tras contemplar más que participar en la I guerra Mundial, para la siguiente guerra se lanzaron de nuevo a una nueva guerra en el Pacífico. Primero contra China y luego contra Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. El resultado fue el que todos conocemos.

La segunda: los resultados de las diferentes campañas descritas en este manuscrito (la guerra Hispano – Americana, la guerra Chino – Japonesa y la guerra Ruso – Japonesa, entre otras) tuvieron el resultado que tuvieron debido a una serie de factores existentes en el momento de librarse y que condicionaron primero el transcurso de la campaña y después el resultado de la misma.
El mayor error estratégico del Káiser Guillermo II, tras las victorias Japonesas en el mar primero y en tierra después, fue creer que actuando con la misma determinación lograría derrotar a sus rivales y enemigos de la alianza Franco – Británico – Ruso.
Japón derrotó a Rusia en el mar, porque disponía de una armada que superaba a la Rusa en muchos aspectos (quizás no el numérico, ni el tonelaje total. Pero sí en el factor inteligencia, tecnología y sobre todo preparación de hombres y oficiales) y aprovechándose de esa ventaja logró el éxito. En tierra Japón derrotó varias veces a los Rusos, por la falta de pericia de sus mandos y en especial la falta de un cuerpo técnico Ruso de calidad. A pesar de ello, el ejército Ruso nunca fue destruido y solamente la existencia de una revolución interna (inducida pero no creada por potencias extranjeras) impidió a la nación Europea aprovechar sus enormes recursos humanos para imponerse sobre los Japoneses.
En la siguiente guerra, la marina de guerra Alemana se encontró que su principal enemigo, la marina de guerra Británica no-solo la superaba en número y tonelaje, sino que en muchos puntos también en el técnico y en los hombres que manejaban esas naves. Respecto a las batallas terrestres, Alemania disponía de un buen ejército (o probablemente el mejor del mundo en 1914), sin embargo el ejército Francés era tan bueno, estaba tan bien equipado y estaba dirigido por técnicos de una valía tan buena como el Alemán. En el frente Oriental, el renovado ejército Ruso disponía de buenos oficiales para dirigir sus compañías y sus batallones. Pero para 1914, todavía no habían podido renovar ni el generalato y ni a los estrategas (de hecho muchos hombres que fueron derrotados en 1905 volvían a ocupar, por obra y gracia del Zar Nicolás II, los máximos cargos de autoridad) por lo que tarde o temprano repetirían los mismos errores que diez años antes. Aún así pudieron mantener el frente lo más intacto que pudieron (dejando fuera de combate al mucho peor dotado y dirigido Ejército Austro – Húngaro) hasta que los Alemanes repitieron la jugada que habían hecho los Británicos diez años antes patrocinando una revolución interna, en la persona de Lenin.

La tercera: Y ¿después de esta guerra...? Vendrían nuevas guerras. Las dos potencias en el Pacífico, tras el paréntesis de la I guerra mundial, se enfrentarían por el control de este océano y su comercio en la siguiente guerra mundial, con una resonante victoria Norteamericana. Que tras hacerse con el control de la mitad de la superficie terrestre, como cabeza del bloque Capitalista se enfrentaría con la cabeza del bloque Socialista, la Unión Soviética en un nuevo tipo de guerra.
Y si ganó Estados Unidos, fue porque entre otras cosas, a pesar que controlaba su mitad de la superficie terrestre, es necesario recordar que controlaba la casi completa totalidad de los océanos y que la URSS nunca comprendió ni hizo ningún intento serio por disputar este dominio. Un error que le costaría primero una guerra y después su imperio.


El hecho que nuevas potencias se hacen a la mar o tratan de hacerse, como China o la India. El hecho que viejas potencias como Rusia, Japón traten de crear flotas navales de alta mar y el hecho que Estados Unidos tratará, por lo menos en todo este siglo XXI, de preservar su preeminencia naval de la flota más poderosa del mundo (y hasta ahora la única que se mantiene más allá de sus océanos limítrofes) nos lleva a pensar que el enfrentamiento por el control de los océanos y por el Pacífico en particular, no ha terminado por ahora.

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