Diversos aspectos: Wikipedia.
http://www.elalmanaque.com/biografias/matahari.htm
http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/56813955431225007732457/018385.pdf?incr=1
http://www.elmundo.es/magazine/num104/textos/matahb.html
http://www.matahari.fantaseert.nl/homepage/show/pagina.php?paginaid=166858
http://www.1y2gm.com/espionaje-f67/mata-hari-una-leyenda-y-una-realidad-t644.htm
http://stamboom.robvanslooten.nl/family.php?famid=F742
http://records.ancestry.com/Antje_Van_Der_Meulen_Altenburg_records.ashx?pid=85456454&gss=seo
http://www.trutv.com/library/crime/terrorists_spies/spies/hari/1.html
http://www.gemeentearchief.nl/html/nl/192/
http://www.trutv.com/library/crime/terrorists_spies/spies/hari/1.html
http://www.terra.com.co/mujer/articulo/html/mur1535.htm
http://www.search.com/reference/Mata_Hari
http://sinfoniafantastica.wordpress.com/2008/10/16/naufragios-historias-que-tocaron-fondo-en-las-costas-australianas/
http://www.mundourense.com/nosoysanchezdrago/libroscomentados/batavia.htm
http://www.soyminero.de/paisesbajos/batavia/batavia.htm
http://www.globalsecurity.org/military/world/europe/nl-landmacht-knil.htm
http://www.associatedcontent.com/article/778641/the_mysteries_of_mata_haris_daughter.html
http://www.1y2gm.com/espionaje-f67/mata-hari-una-leyenda-y-una-realidad-t644.htm
http://blogs.clarin.com/tongoymanganeta/2009/07/02/mata-hari-mujer-leyenda-capitulo-5/
http://mujeresriot.webcindario.com/Mata_Hari.htm
http://entreelgrisyelazul.nireblog.com/post/2008/03/19/mata-hari
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1081738/pdf/medhist00111-0085.pdf
http://answers.yahoo.com/question/index?qid=20090414163223AA9WGvf
http://www.warandgender.com/wgwomwwi.htm
http://books.google.es/books?id=qvUwUsV9N1oC&pg=PA61&lpg=PA61&dq=american+expeditionary+force+sex&source=bl&ots=s-wZppPZix&sig=NO7LpW0u5h4ULVFikx-m-Mm7cgQ&hl=es&ei=o0DJTLu9JcbKjAfKg4QC&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBwQ6AEwAA#v=onepage&q=american%20expeditionary%20force%20sex&f=false
http://www.trutv.com/library/crime/terrorists_spies/spies/hari/7.html
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martes, 9 de noviembre de 2010
Capitulo 6º) Juicio – Ejecución – Donde nacen las leyendas.
Los primeros 2 días de su arresto, los pasó en una celda normal, del pabellón de ingresos, para ser enviada posteriormente a una celda del bloque 12 (máxima seguridad), teniendo entre otras compañeras de bloque a:
Henriette Caillaux => Asesina del jefe editor de Le Figaro, Gaston Calmette.
Margaritte Steinheld => Asesina de su amante, Felix Fauro).
Compartiendo su celda con una monja, Sor Leonide (En total 50 monjas de la orden de Marie – Joseph du Dorat, trabajaban de guardianas en la cárcel de San Lázaro).
Debido a su régimen de aislamiento, solo le estaba permitido hablar con:
Sacerdote confesor de la prisión.
Médico de la prisión.
Su abogado defensor, que era el único que podía acceder a la celda.
En la prisión no había baños ni agua corriente, teniendo que asearse solo con un tazón de agua que se entregaba cada mañana y realizando sus necesidades en un orinal debajo de la cama, que se cambiaba cada noche. Tampoco tenía mudas limpias de ropa y pronto la suciedad se empezó a adueñarse de su cuerpo.
A pesar de este régimen, pronto la noticia de su arresto y procesamiento se filtró a la prensa y de esta forma, los acreedores de Mata Hari pudieron enviar las facturas y requerimientos de pago que ella tenía pendiente.
(5 meses después del arresto); el 24 de Julio de 1917, comenzó el auto de procesamiento con el inicio del juicio, con la orden a todas las partes que dicho proceso no debía durar más de 36 horas.
(A pesar de no publicarse la fecha de inicio, acudieron al juicio un total de 150 espectadores y curiosos, pero a petición del ministerio fiscal fueron expulsados por el juez, alegando motivos de seguridad nacional).
+ La presidencia del juicio, la realizó el Juez y Coronel Albert Ernest Somprou (ex – comandante de la Guardia Republicana).
+ El tribunal se compuso con 6 asesores oficiales que votarían el resultado del juicio.
(Tanto la presidencia, como el tribunal eran oficiales de carrera sin formación jurídica alguna, ni carrera de derecho ni titulación de juez lego alguna).
+ El ministerio fiscal / la acusación, seria ejercida por el teniente (más tarde ascendido a capitan) André Monet. Al que Bouchardon le comunicó que sería él, el encargado de llevar la acusación justo antes de comenzar el juicio.
+ El secretario de la corte, fue el Teniente Mornet.
+ El ayudante del secretario de la corte fue el teniente Rivière.
Para su defensa, Mata – Hari contrató los servicios del letrado Eduart Clunet, conocido en los círculos artísticos de París y llevaba ocupándose de los asuntos legales de Mata – Hari desde 1907, sus facultades mentales eran buenas, pero la edad comenzaba a jugarle malas pasadas. Era sin embargo el mayor experto en Francia en derecho mercantil internacional.
Como defensor. Ex – amante suyo y de 74 años, no fue una buena elección, pues era su primera y última experiencia ante una corte marcial.
La línea argumental de la defensa, basada en resaltar la carga emocional del caso, fue un completo desastre. Pues a parte de no responder los ataques de la acusación, no refutó los cargos, no minusvaloró las evidencias ni buscó contradicciones en las declaraciones de los testigos.
Por su parte Mata – Hari seria juzgada, condenada y ejecutada en menos de 7 meses, al ser encontrada culpable de los delitos de:
Agente doble para Alemania y contra Francia.
Ser responsable, a causa de sus actividades, de la muerte de 50 mil soldados Franceses.
Desde luego la pruebas nunca fueron concluyentes y estaban basadas más en hipótesis que en hechos (la defensa siempre alegó que no se sostenían). Sin embargo en el seno del ejército Francés, se había iniciado una consulta entre las fuerzas destacadas en el departamento de Bony; que debemos recordar eran de las más afectadas por los motines de 1917 tras la fracasada ofensiva de “Chemin des Dames” y que había traumatizado a toda la nación Francesa.
Durante el primer interrogatorio a la acusada, la propia Mata – Hari (por fin lavada y vestida con un elegante vestido azul, sombrero con mantilla de encaje y guantes de cuero marrón finos) declaró: ¿Una ramera? ¡Sí! Pero una traidora, ¡Jamás! A sumar más tarde al posterior testimonio de un asustado capitán Masloff, quien la calificó públicamente como una “aventurera”. (Este testimonio posiblemente acabó por destrozar el corazón de Mata – Hari).
Respecto a la pregunta de porqué se la veía siempre cercana al personal militar, ella se limitó a responder que le encantaban los hombres de uniforme y que sentía debilidad por ellos.
(Hoy en día, se considera en los anales de la historia judicial como una de las mayores meteduras de pata, pues además de mentir al tribunal, descaradamente, muchos de sus miembros pensaron que les tomaba por tontos).
La defensa, según la legislación militar vigente solo tiene derecho a interrogar a los testigos al principio y al final de cada testimonio. La parte argumental de la misma, se apoyaba en:
1º) Resaltar los aspectos humanos del caso y de la propia Mata – Hari.
2º) Destacar que por su condición de mujer era débil y se encontraba necesitada de apoyo masculino.
3º) Presentar a Mata – Hari como una víctima de las circunstancias (traducido: necesitada económicamente). Llegado a este punto, la presidencia del tribunal debió recordar a la defensa que el cargo de espiar para Alemania, equivalía al de ayudar al enemigo y por tanto entraba dentro de los supuestos que contemplaba el código militar en el apartado de traición a la patria y que en tiempo de guerra se castigaba con la pena de muerte.
Durante el juicio, la defensa presentó una larga lista de testigos (casi todos ex – clientes, admiradores y espectadores) aunque solo unos pocos se atrevieron a declarar en el juicio.
Uno de ellos, valiéndose de su condición de “una de las más altas autoridades de Francia” (en realidad se trataba de alto funcionario del ministerio de asuntos exteriores Henry Robert de Marguerie) testifico de forma anónima, a favor de Mata – Hari. Declarando que la relación existente entre ambos fue un asunto privado, durante la cual no se rebeló ningún secreto o papel confidencial.
La acusación ejercida por el Capitán Monet (esta joven promesa se uniría años después al régimen de Vichy con el Mariscal Petain y seria ejecutado por sus actividades en 1946) se basó en primer lugar en destacar la germano – filia de Mata – Hari (la única prueba que pudo presentar al tribunal, fue su luna de miel en Wiesbaden, en lugar de acudir a París o a Venecia, que en opinión de la acusación era lo más común en Holanda).
En segundo lugar, la acusación presentó los bailes de Mata – Hari frente a diplomáticos y militares, su posterior invitación privada a su casa de París y la aceptación de regalos y/o dinero. Su torpeza financiera personal y la consiguiente necesidad de apoyo financiero y/o de la prensa como causa inevitable de sus actividades de espionaje para el enemigo.
También la acusación reflejó, a juicio suyo, que los buenos contactos de Mata – Hari con la prensa no tenía otra función que servir de coartada a sus actividades de espionaje.
Lo cierto, a juicio de los estudiosos, es que la información que Mata – Hari proporcionó a los Alemanes sobre los movimientos de las tropas Francesas, la obtuvo de las noticias que aparecían en la prensa.
Y en general, la duda de si pudo Mata – Hari transmitir a los Alemanes información de relevancia ha prevalecido pues durante todo el proceso no se pudo aportar ninguna evidencia real.
No son pocos los que opinan que Mata – Hari nunca fue consciente del riesgo que corría, tomándoselo como si fuera un juego.
Entre las pruebas que la acusación trató de presentar como demostración de las actividades traidoras de Mata – Hari, fue una colección de cartas intercambiadas entre ella y “un ministro del gobierno”, al que solamente se le identificaba con la firma al final de las mismas “Mi”.
En este momento Mata – Hari, que no su abogado, pudo dar al traste con este argumento pues convenció al tribunal que se trataban de correos privados y que por confidencialidad ocultaba el nombre del remitente. Pero que en modo alguno contenían secretos de estado.
Durante mucho tiempo se especulo con la identidad de “Mi”, pensándose que podría tratarse o bien del ex – ministro de interior Louis Malvy o el por entonces divorciado ministro de la guerra Adolphe Pierre Messiny.
El tribunal, para evitar el escándalo público, no se atrevió a citar a ninguno de ellos.
En 1926, tras un acalorado debate en el parlamento; Louis Malvy rechazó indignado las acusaciones de ser “Mi”. Al final Messiny, emitió una declaración pública reconociendo ser él la persona que se ocultaba tras el nombre de “Mi”. Además informó que deseaba iniciar una aventura e insistió en el contenido inofensivo de sus cartas y que estas no podían usarse en manera alguna para el espionaje o el chantaje.
Al ser llamado a declarar el Mayor Ladoux, este además de su testimonio presentó el de su agente y testigo Marthe Richard, quien declaró (a instancias de la acusación) únicamente los escasos servicios a la causa francesa de Mata – Hari en el extranjero, pero reconoció (a instancias de la defensa) su desconocimiento si había tenido tratos con el enemigo.
La siguiente prueba que trató de presentar (a estas alturas del juicio, se puede decir que había un empate técnico; ni acusación ni defensa eran capaces de demostrar la culpabilidad o no de la acusada; y en todo caso Mata – Hari podría ser deportada por indeseable. Pero en modo alguno sentenciada por espía) el hecho de ser una mujer divorciada y una bailarina pública como prueba de la inmoralidad de la acusada y según los informes que le entregó el instructor Bouchardon sobre las “costumbres dudosas” de la acusada, concluía que: "... Contribuir con sus conocimientos de idiomas, sobre numerosos compuestos; su considerable inteligencia innata y adquirida. Así como su propia inmoralidad, su falta de escrúpulos y su costumbre de valerse de los hombres. Es el tipo de mujer que está predestinada para espiar ".
Faltaba poco para concluir el proceso y de nuevo la situación parecía sonreír a Mata – Hari, pues la mayor parte de las pruebas en su contra eran de tipo especulativo.
En este momento, la acusación cambió de táctica. Presentó que Mata – Hari había sido reclutada por el servicio secreto Francés, que se le puso a prueba proporcionándole información obsoleta, encargándosele la misión de visitar a seis agentes franceses en territorio enemigo y si ella no había sido quien rebeló los nombres a los Alemanes, cómo se explicaba que todos fueron silenciados y uno de ellos además fue ejecutado.
Además incluyó también como pruebas los telegramas interceptados entre la embajada Alemana en Madrid y el ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín.
Este fue el alegato final de la acusación y el momento en que la acusación solicitó la pena de muerte para Mata – Hari. (Por su parte ella solo pudo admitir que había entrado en el servicio secreto por dinero, pero no fue capaz de responder a esta última acusación).
El 25 de Julio de 1917, el tribunal emitió su veredicto, declarando culpable a la acusada de los delitos de:
Espionaje.
Doble alta traición.
También emitió la sentencia: muerte.
El 15 de octubre de 1917 a las 06’15 horas y con 41 años fue ejecutada ante un pelotón de fusilamiento; en el foso de la fortaleza / castillo de Vincennes. (Al que llegó en un vehículo celular de la Policía). Por norma, al condenado no se le informaba con antelación de la fecha de la ejecución y solamente disponía de 1 hora desde que se le notificaba hasta que era entregado al verdugo.
Previamente los oficiales de policía que escoltaban al capitán Bouchardon hasta la celda de Mata – Hari hicieron ruido con los pies, para alertarla que ese era el día de su ejecución. Bouchardon le informó (oficialmente) que ese era el momento y añadió: “¡Tenga coraje! Su solicitud de indulto ha sido denegada por el presidente de la República. El momento para la expiación ha llegado”.
Al principio ella gritó: ¡No es posible!, ¡No es posible! Pero cuando entraron dos monjas para asistirla ella las tranquilizó diciéndoles: “No tengan miedo, hermanas, ¡sabré como morir!”.
El director de la prisión, le permitió escribir tres cartas, la primera la escribió para su hija; la segunda para el capitán Masloff; y la tercera iba dirigida a los diferentes testigos de la defensa.
(No se sabe si después se echaron las cartas, pues no se conservaron copias de las mismas y nadie recuerda haberlas recibido, en todo caso, es casi seguro que de haber llegado una carta de Mata – Hari al buzón de la casa donde vivían su hija y ex – marido, este la hubiese destruido antes de dejar que la leyera).
Llegada al foso de la fortaleza, se le dio la opción de ser vendada en los ojos con un paño negro (según la leyenda ella se negó a hacerlo. Parece ser que si fue cierta la anécdota que lanzó un beso de despedida al pelotón, que en realidad iba dirigido hacia su abogado defensor y antiguo amante Eduard Clunet) y fue atada con una cuerda a la cintura (aunque con un nudo muy flojo).
Según la autopsia posterior de 12 tiradores solamente 4 dieron en el blanco (dos en el torso, uno en la rodilla que se la destrozó, y el último que le alcanzó en el corazón, matándola en el acto. Haciendo innecesario el “coup de grâce” que el sargento al mando del pelotón efectuó contra la cabeza de la infortunada con su revolver).
Según la costumbre de la época, de no ofrecer enterramiento al cadáver de un delincuente ejecutado al que nadie quiso asumir el costo del entierro. El cuerpo de Mata – Hari no recibió sepultura, en su lugar fue entregado a la Facultad de medicina de la Universidad de la Sorbona, donde seria desguazado para prácticas de los estudiantes de medicina. Salvo la cabeza, que fue embalsamada y donada al museo de Anatomía de París, y expuesta en la sala de criminales de Francia (para realizar estudios de frenología).
Mientras se realizaba un inventario de los fondos del museo a punto de clausurar, en el año 2000 y publicada en el diario Le Figaró, se observó que la cabeza no aparecía por ningún sitio. Dándose por hecho que había sido robada en algún momento de la mudanza del museo realizada en 1954 o la siguiente ordenación de 1958. También en los registros figuraba que otras partes del cuerpo fueron remitidas al museo en 1918, pero tampoco se encontró nada durante dicho inventario.
La investigación de la policía concluyó que era un acto propio de un fetichista y cerró el caso sin resolverlo. (Según la leyenda entre los trabajadores del museo, un joven estudiante con el permiso del profesor Paul de Saint – Maur, se llevó una cabeza pelirroja. Pero teniendo en cuenta que Mata – Hari era morena, parece poco probable que fuese este quien robara la cabeza)
La leyenda ó leyendas de Mata – Hari:
a)El chivo expiatorio => Los interrogatorios que realizó la policía primero, luego el servicio de inteligencia Francés luego y finalmente el tribunal que la juzga. Atraen el interés de la prensa, que la presenta al público Francés (y aliado) como la culpable de los sucesivos fracasos militares franceses de todo el año 1917.
Durante el arresto, fue varias veces desnudada en presencia de los captores y solo se le permitió asearse en presencia de los guardias que la custodiaban.
Durante el juicio, se presentó como prueba de la acusación una bombonera que tenía forma de casco Prusiano de general.
Y finalmente el acta del juicio no fue des – clasificada por las autoridades Francesas hasta 1950.
Por todos hechos, muchos estudiosos, han tratado de presentar a Mata – Hari como una nueva Dreyffus, para justificar ante la opinión pública los fracasos militares Franceses del año 1917. Que fue reclutada por el jefe del contra espionaje francés y luego entregada por el mismo hombre que sí que fue agente doble.
Al terminar la guerra, las autoridades Alemanas la presentaron como una víctima inocente que nunca trabajó para ellos. Sin embargo esto no es más que un mito, a pesar que la documentación de la inteligencia Francesa sobre este caso seguirá siendo secreta hasta 2017 (100 años desde 1917) la Alemana fue publicada en 1970, demostrando sin ningún género de dudas la culpabilidad de Mata – Hari.
En 1985 el biógrafo Russell Warren Howe trató de convencer al ministro Francés de defensa que reabriera el caso y demostrara la supuesta inocencia de Mata – Hari. Pero fue ignorado por éste.
Anteriormente, en 1931, un colectivo militar Alemán declaró: “Mata – Hari ha hecho grandes cosas para Alemania y era el correo de nuestros informantes en países extranjeros o enemigos. Era consciente de los asuntos militares tras haber sido formada en una de las mejores escuelas de espías. Era una agente comisionada”.
También en 1937 la doctora Schragmüller, de la misma división III/C publicó sus memorias, donde entre otras cosas contaba que Mata – Hari fue su agente H- 21 en Amberes. Según estas mismas memorias, ninguno de sus informes sirvieron para nada; pues no tenían valor político o militar alguno. La condena fue merecida en consecuencia al espíritu del código de Justicia Militar.
b)Las últimas palabras de Mata – Hari, fueron: “Merci monsieur” no las de “¿Ramera? ¡Sí, pero no una traidora!” Ni las de “Extraña costumbre Francesa de ejecutar a la gente al alba” Ni la de “La muerte no es nada, ni siquiera en lo que la vida se refiere. Morir como dormir, equivale a desaparecer en la nada ¿Y qué? ¡Todo es una ilusión!
c)Durante la ejecución, no es cierto que se desnudara delante del pelotón o como dijeron algunas biografías posteriores se presentó vestida de amazona con un traje hecho a medida y guantes blancos. Con una blusa de corte bajo y un sombreo tricornio a juego con los guantes. De hecho y según las fotos existentes de la ejecución, llegó vestida con su traje que llevaba cuando fue arrestada y solamente un venda negra sobre los ojos. (Tampoco es cierto que se negara a que le vendaran los ojos).
Después de los disparos, cayó seca y sobre sus piernas dobladas, no es cierto que emitiera gemido alguno o que se derrumbase hacia atrás como desmayada o desvanecida.
d)La herencia de Mata – Hari, el mito de “femme fatale”, devoradora de hombres, perdición de la moral etc. No se debe tanto a la historia de este personaje, sino a las películas y novelas que han tratado el tema, siendo confundida frecuentemente con la actriz Greta Garbo que la interpretó en 1931 (Y las que le siguieron: Marlene Dietrich, Sylvia Kristel, y Jeanne Moreau).
e)En la moderna historia de Francia, en general, no se reprocha nada a la actuación del ministerio fiscal ni a la investigación. Aunque reconocen que actúo bajo la presión de la prensa y de la opinión pública (ósea de la razón de estado).
f)La fuga, una de las historias más extraordinarias y más falsas es la leyenda que Mata – Hari no murió en la ejecución, sino que huyó con un joven oficial de la prisión tras sobornar al pelotón. Ó la otra que el pelotón abrió fuego con balas de fogueo y ella escapó con un príncipe Ruso a lomos de un caballo blanco, entre las nieblas de la mañana.
En definitiva, su obsesión por llevar una vida de lujo fue lo que la mató.
Los primeros 2 días de su arresto, los pasó en una celda normal, del pabellón de ingresos, para ser enviada posteriormente a una celda del bloque 12 (máxima seguridad), teniendo entre otras compañeras de bloque a:
Henriette Caillaux => Asesina del jefe editor de Le Figaro, Gaston Calmette.
Margaritte Steinheld => Asesina de su amante, Felix Fauro).
Compartiendo su celda con una monja, Sor Leonide (En total 50 monjas de la orden de Marie – Joseph du Dorat, trabajaban de guardianas en la cárcel de San Lázaro).
Debido a su régimen de aislamiento, solo le estaba permitido hablar con:
Sacerdote confesor de la prisión.
Médico de la prisión.
Su abogado defensor, que era el único que podía acceder a la celda.
En la prisión no había baños ni agua corriente, teniendo que asearse solo con un tazón de agua que se entregaba cada mañana y realizando sus necesidades en un orinal debajo de la cama, que se cambiaba cada noche. Tampoco tenía mudas limpias de ropa y pronto la suciedad se empezó a adueñarse de su cuerpo.
A pesar de este régimen, pronto la noticia de su arresto y procesamiento se filtró a la prensa y de esta forma, los acreedores de Mata Hari pudieron enviar las facturas y requerimientos de pago que ella tenía pendiente.
(5 meses después del arresto); el 24 de Julio de 1917, comenzó el auto de procesamiento con el inicio del juicio, con la orden a todas las partes que dicho proceso no debía durar más de 36 horas.
(A pesar de no publicarse la fecha de inicio, acudieron al juicio un total de 150 espectadores y curiosos, pero a petición del ministerio fiscal fueron expulsados por el juez, alegando motivos de seguridad nacional).
+ La presidencia del juicio, la realizó el Juez y Coronel Albert Ernest Somprou (ex – comandante de la Guardia Republicana).
+ El tribunal se compuso con 6 asesores oficiales que votarían el resultado del juicio.
(Tanto la presidencia, como el tribunal eran oficiales de carrera sin formación jurídica alguna, ni carrera de derecho ni titulación de juez lego alguna).
+ El ministerio fiscal / la acusación, seria ejercida por el teniente (más tarde ascendido a capitan) André Monet. Al que Bouchardon le comunicó que sería él, el encargado de llevar la acusación justo antes de comenzar el juicio.
+ El secretario de la corte, fue el Teniente Mornet.
+ El ayudante del secretario de la corte fue el teniente Rivière.
Para su defensa, Mata – Hari contrató los servicios del letrado Eduart Clunet, conocido en los círculos artísticos de París y llevaba ocupándose de los asuntos legales de Mata – Hari desde 1907, sus facultades mentales eran buenas, pero la edad comenzaba a jugarle malas pasadas. Era sin embargo el mayor experto en Francia en derecho mercantil internacional.
Como defensor. Ex – amante suyo y de 74 años, no fue una buena elección, pues era su primera y última experiencia ante una corte marcial.
La línea argumental de la defensa, basada en resaltar la carga emocional del caso, fue un completo desastre. Pues a parte de no responder los ataques de la acusación, no refutó los cargos, no minusvaloró las evidencias ni buscó contradicciones en las declaraciones de los testigos.
Por su parte Mata – Hari seria juzgada, condenada y ejecutada en menos de 7 meses, al ser encontrada culpable de los delitos de:
Agente doble para Alemania y contra Francia.
Ser responsable, a causa de sus actividades, de la muerte de 50 mil soldados Franceses.
Desde luego la pruebas nunca fueron concluyentes y estaban basadas más en hipótesis que en hechos (la defensa siempre alegó que no se sostenían). Sin embargo en el seno del ejército Francés, se había iniciado una consulta entre las fuerzas destacadas en el departamento de Bony; que debemos recordar eran de las más afectadas por los motines de 1917 tras la fracasada ofensiva de “Chemin des Dames” y que había traumatizado a toda la nación Francesa.
Durante el primer interrogatorio a la acusada, la propia Mata – Hari (por fin lavada y vestida con un elegante vestido azul, sombrero con mantilla de encaje y guantes de cuero marrón finos) declaró: ¿Una ramera? ¡Sí! Pero una traidora, ¡Jamás! A sumar más tarde al posterior testimonio de un asustado capitán Masloff, quien la calificó públicamente como una “aventurera”. (Este testimonio posiblemente acabó por destrozar el corazón de Mata – Hari).
Respecto a la pregunta de porqué se la veía siempre cercana al personal militar, ella se limitó a responder que le encantaban los hombres de uniforme y que sentía debilidad por ellos.
(Hoy en día, se considera en los anales de la historia judicial como una de las mayores meteduras de pata, pues además de mentir al tribunal, descaradamente, muchos de sus miembros pensaron que les tomaba por tontos).
La defensa, según la legislación militar vigente solo tiene derecho a interrogar a los testigos al principio y al final de cada testimonio. La parte argumental de la misma, se apoyaba en:
1º) Resaltar los aspectos humanos del caso y de la propia Mata – Hari.
2º) Destacar que por su condición de mujer era débil y se encontraba necesitada de apoyo masculino.
3º) Presentar a Mata – Hari como una víctima de las circunstancias (traducido: necesitada económicamente). Llegado a este punto, la presidencia del tribunal debió recordar a la defensa que el cargo de espiar para Alemania, equivalía al de ayudar al enemigo y por tanto entraba dentro de los supuestos que contemplaba el código militar en el apartado de traición a la patria y que en tiempo de guerra se castigaba con la pena de muerte.
Durante el juicio, la defensa presentó una larga lista de testigos (casi todos ex – clientes, admiradores y espectadores) aunque solo unos pocos se atrevieron a declarar en el juicio.
Uno de ellos, valiéndose de su condición de “una de las más altas autoridades de Francia” (en realidad se trataba de alto funcionario del ministerio de asuntos exteriores Henry Robert de Marguerie) testifico de forma anónima, a favor de Mata – Hari. Declarando que la relación existente entre ambos fue un asunto privado, durante la cual no se rebeló ningún secreto o papel confidencial.
La acusación ejercida por el Capitán Monet (esta joven promesa se uniría años después al régimen de Vichy con el Mariscal Petain y seria ejecutado por sus actividades en 1946) se basó en primer lugar en destacar la germano – filia de Mata – Hari (la única prueba que pudo presentar al tribunal, fue su luna de miel en Wiesbaden, en lugar de acudir a París o a Venecia, que en opinión de la acusación era lo más común en Holanda).
En segundo lugar, la acusación presentó los bailes de Mata – Hari frente a diplomáticos y militares, su posterior invitación privada a su casa de París y la aceptación de regalos y/o dinero. Su torpeza financiera personal y la consiguiente necesidad de apoyo financiero y/o de la prensa como causa inevitable de sus actividades de espionaje para el enemigo.
También la acusación reflejó, a juicio suyo, que los buenos contactos de Mata – Hari con la prensa no tenía otra función que servir de coartada a sus actividades de espionaje.
Lo cierto, a juicio de los estudiosos, es que la información que Mata – Hari proporcionó a los Alemanes sobre los movimientos de las tropas Francesas, la obtuvo de las noticias que aparecían en la prensa.
Y en general, la duda de si pudo Mata – Hari transmitir a los Alemanes información de relevancia ha prevalecido pues durante todo el proceso no se pudo aportar ninguna evidencia real.
No son pocos los que opinan que Mata – Hari nunca fue consciente del riesgo que corría, tomándoselo como si fuera un juego.
Entre las pruebas que la acusación trató de presentar como demostración de las actividades traidoras de Mata – Hari, fue una colección de cartas intercambiadas entre ella y “un ministro del gobierno”, al que solamente se le identificaba con la firma al final de las mismas “Mi”.
En este momento Mata – Hari, que no su abogado, pudo dar al traste con este argumento pues convenció al tribunal que se trataban de correos privados y que por confidencialidad ocultaba el nombre del remitente. Pero que en modo alguno contenían secretos de estado.
Durante mucho tiempo se especulo con la identidad de “Mi”, pensándose que podría tratarse o bien del ex – ministro de interior Louis Malvy o el por entonces divorciado ministro de la guerra Adolphe Pierre Messiny.
El tribunal, para evitar el escándalo público, no se atrevió a citar a ninguno de ellos.
En 1926, tras un acalorado debate en el parlamento; Louis Malvy rechazó indignado las acusaciones de ser “Mi”. Al final Messiny, emitió una declaración pública reconociendo ser él la persona que se ocultaba tras el nombre de “Mi”. Además informó que deseaba iniciar una aventura e insistió en el contenido inofensivo de sus cartas y que estas no podían usarse en manera alguna para el espionaje o el chantaje.
Al ser llamado a declarar el Mayor Ladoux, este además de su testimonio presentó el de su agente y testigo Marthe Richard, quien declaró (a instancias de la acusación) únicamente los escasos servicios a la causa francesa de Mata – Hari en el extranjero, pero reconoció (a instancias de la defensa) su desconocimiento si había tenido tratos con el enemigo.
La siguiente prueba que trató de presentar (a estas alturas del juicio, se puede decir que había un empate técnico; ni acusación ni defensa eran capaces de demostrar la culpabilidad o no de la acusada; y en todo caso Mata – Hari podría ser deportada por indeseable. Pero en modo alguno sentenciada por espía) el hecho de ser una mujer divorciada y una bailarina pública como prueba de la inmoralidad de la acusada y según los informes que le entregó el instructor Bouchardon sobre las “costumbres dudosas” de la acusada, concluía que: "... Contribuir con sus conocimientos de idiomas, sobre numerosos compuestos; su considerable inteligencia innata y adquirida. Así como su propia inmoralidad, su falta de escrúpulos y su costumbre de valerse de los hombres. Es el tipo de mujer que está predestinada para espiar ".
Faltaba poco para concluir el proceso y de nuevo la situación parecía sonreír a Mata – Hari, pues la mayor parte de las pruebas en su contra eran de tipo especulativo.
En este momento, la acusación cambió de táctica. Presentó que Mata – Hari había sido reclutada por el servicio secreto Francés, que se le puso a prueba proporcionándole información obsoleta, encargándosele la misión de visitar a seis agentes franceses en territorio enemigo y si ella no había sido quien rebeló los nombres a los Alemanes, cómo se explicaba que todos fueron silenciados y uno de ellos además fue ejecutado.
Además incluyó también como pruebas los telegramas interceptados entre la embajada Alemana en Madrid y el ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín.
Este fue el alegato final de la acusación y el momento en que la acusación solicitó la pena de muerte para Mata – Hari. (Por su parte ella solo pudo admitir que había entrado en el servicio secreto por dinero, pero no fue capaz de responder a esta última acusación).
El 25 de Julio de 1917, el tribunal emitió su veredicto, declarando culpable a la acusada de los delitos de:
Espionaje.
Doble alta traición.
También emitió la sentencia: muerte.
El 15 de octubre de 1917 a las 06’15 horas y con 41 años fue ejecutada ante un pelotón de fusilamiento; en el foso de la fortaleza / castillo de Vincennes. (Al que llegó en un vehículo celular de la Policía). Por norma, al condenado no se le informaba con antelación de la fecha de la ejecución y solamente disponía de 1 hora desde que se le notificaba hasta que era entregado al verdugo.
Previamente los oficiales de policía que escoltaban al capitán Bouchardon hasta la celda de Mata – Hari hicieron ruido con los pies, para alertarla que ese era el día de su ejecución. Bouchardon le informó (oficialmente) que ese era el momento y añadió: “¡Tenga coraje! Su solicitud de indulto ha sido denegada por el presidente de la República. El momento para la expiación ha llegado”.
Al principio ella gritó: ¡No es posible!, ¡No es posible! Pero cuando entraron dos monjas para asistirla ella las tranquilizó diciéndoles: “No tengan miedo, hermanas, ¡sabré como morir!”.
El director de la prisión, le permitió escribir tres cartas, la primera la escribió para su hija; la segunda para el capitán Masloff; y la tercera iba dirigida a los diferentes testigos de la defensa.
(No se sabe si después se echaron las cartas, pues no se conservaron copias de las mismas y nadie recuerda haberlas recibido, en todo caso, es casi seguro que de haber llegado una carta de Mata – Hari al buzón de la casa donde vivían su hija y ex – marido, este la hubiese destruido antes de dejar que la leyera).
Llegada al foso de la fortaleza, se le dio la opción de ser vendada en los ojos con un paño negro (según la leyenda ella se negó a hacerlo. Parece ser que si fue cierta la anécdota que lanzó un beso de despedida al pelotón, que en realidad iba dirigido hacia su abogado defensor y antiguo amante Eduard Clunet) y fue atada con una cuerda a la cintura (aunque con un nudo muy flojo).
Según la autopsia posterior de 12 tiradores solamente 4 dieron en el blanco (dos en el torso, uno en la rodilla que se la destrozó, y el último que le alcanzó en el corazón, matándola en el acto. Haciendo innecesario el “coup de grâce” que el sargento al mando del pelotón efectuó contra la cabeza de la infortunada con su revolver).
Según la costumbre de la época, de no ofrecer enterramiento al cadáver de un delincuente ejecutado al que nadie quiso asumir el costo del entierro. El cuerpo de Mata – Hari no recibió sepultura, en su lugar fue entregado a la Facultad de medicina de la Universidad de la Sorbona, donde seria desguazado para prácticas de los estudiantes de medicina. Salvo la cabeza, que fue embalsamada y donada al museo de Anatomía de París, y expuesta en la sala de criminales de Francia (para realizar estudios de frenología).
Mientras se realizaba un inventario de los fondos del museo a punto de clausurar, en el año 2000 y publicada en el diario Le Figaró, se observó que la cabeza no aparecía por ningún sitio. Dándose por hecho que había sido robada en algún momento de la mudanza del museo realizada en 1954 o la siguiente ordenación de 1958. También en los registros figuraba que otras partes del cuerpo fueron remitidas al museo en 1918, pero tampoco se encontró nada durante dicho inventario.
La investigación de la policía concluyó que era un acto propio de un fetichista y cerró el caso sin resolverlo. (Según la leyenda entre los trabajadores del museo, un joven estudiante con el permiso del profesor Paul de Saint – Maur, se llevó una cabeza pelirroja. Pero teniendo en cuenta que Mata – Hari era morena, parece poco probable que fuese este quien robara la cabeza)
La leyenda ó leyendas de Mata – Hari:
a)El chivo expiatorio => Los interrogatorios que realizó la policía primero, luego el servicio de inteligencia Francés luego y finalmente el tribunal que la juzga. Atraen el interés de la prensa, que la presenta al público Francés (y aliado) como la culpable de los sucesivos fracasos militares franceses de todo el año 1917.
Durante el arresto, fue varias veces desnudada en presencia de los captores y solo se le permitió asearse en presencia de los guardias que la custodiaban.
Durante el juicio, se presentó como prueba de la acusación una bombonera que tenía forma de casco Prusiano de general.
Y finalmente el acta del juicio no fue des – clasificada por las autoridades Francesas hasta 1950.
Por todos hechos, muchos estudiosos, han tratado de presentar a Mata – Hari como una nueva Dreyffus, para justificar ante la opinión pública los fracasos militares Franceses del año 1917. Que fue reclutada por el jefe del contra espionaje francés y luego entregada por el mismo hombre que sí que fue agente doble.
Al terminar la guerra, las autoridades Alemanas la presentaron como una víctima inocente que nunca trabajó para ellos. Sin embargo esto no es más que un mito, a pesar que la documentación de la inteligencia Francesa sobre este caso seguirá siendo secreta hasta 2017 (100 años desde 1917) la Alemana fue publicada en 1970, demostrando sin ningún género de dudas la culpabilidad de Mata – Hari.
En 1985 el biógrafo Russell Warren Howe trató de convencer al ministro Francés de defensa que reabriera el caso y demostrara la supuesta inocencia de Mata – Hari. Pero fue ignorado por éste.
Anteriormente, en 1931, un colectivo militar Alemán declaró: “Mata – Hari ha hecho grandes cosas para Alemania y era el correo de nuestros informantes en países extranjeros o enemigos. Era consciente de los asuntos militares tras haber sido formada en una de las mejores escuelas de espías. Era una agente comisionada”.
También en 1937 la doctora Schragmüller, de la misma división III/C publicó sus memorias, donde entre otras cosas contaba que Mata – Hari fue su agente H- 21 en Amberes. Según estas mismas memorias, ninguno de sus informes sirvieron para nada; pues no tenían valor político o militar alguno. La condena fue merecida en consecuencia al espíritu del código de Justicia Militar.
b)Las últimas palabras de Mata – Hari, fueron: “Merci monsieur” no las de “¿Ramera? ¡Sí, pero no una traidora!” Ni las de “Extraña costumbre Francesa de ejecutar a la gente al alba” Ni la de “La muerte no es nada, ni siquiera en lo que la vida se refiere. Morir como dormir, equivale a desaparecer en la nada ¿Y qué? ¡Todo es una ilusión!
c)Durante la ejecución, no es cierto que se desnudara delante del pelotón o como dijeron algunas biografías posteriores se presentó vestida de amazona con un traje hecho a medida y guantes blancos. Con una blusa de corte bajo y un sombreo tricornio a juego con los guantes. De hecho y según las fotos existentes de la ejecución, llegó vestida con su traje que llevaba cuando fue arrestada y solamente un venda negra sobre los ojos. (Tampoco es cierto que se negara a que le vendaran los ojos).
Después de los disparos, cayó seca y sobre sus piernas dobladas, no es cierto que emitiera gemido alguno o que se derrumbase hacia atrás como desmayada o desvanecida.
d)La herencia de Mata – Hari, el mito de “femme fatale”, devoradora de hombres, perdición de la moral etc. No se debe tanto a la historia de este personaje, sino a las películas y novelas que han tratado el tema, siendo confundida frecuentemente con la actriz Greta Garbo que la interpretó en 1931 (Y las que le siguieron: Marlene Dietrich, Sylvia Kristel, y Jeanne Moreau).
e)En la moderna historia de Francia, en general, no se reprocha nada a la actuación del ministerio fiscal ni a la investigación. Aunque reconocen que actúo bajo la presión de la prensa y de la opinión pública (ósea de la razón de estado).
f)La fuga, una de las historias más extraordinarias y más falsas es la leyenda que Mata – Hari no murió en la ejecución, sino que huyó con un joven oficial de la prisión tras sobornar al pelotón. Ó la otra que el pelotón abrió fuego con balas de fogueo y ella escapó con un príncipe Ruso a lomos de un caballo blanco, entre las nieblas de la mañana.
En definitiva, su obsesión por llevar una vida de lujo fue lo que la mató.
Capitulo 5º) ¡Ay mi príncipe!
En 1916, una Mata – Hari de 40 años y un capitán Masloff de 21 o 23 años se conocen en la retaguardia del frente occidental.
Poco o nada se sabe de este personaje, salvo su edad y que era hijo de un almirante de la Armada Imperial Rusa; de su condición de mujeriego, se le supone que era un método de obtener los fondos necesarios para costear su nivel de vida, que su exigua paga de militar Ruso apenas cubría.
Se supone por ejemplo que para obtener dinero de su “querida” adujo que había sido herido en los ojos y que se quedaría ciego si no le operaban inmediatamente, pero que no tenía dinero para costearse la operación. Siendo este uno de los motivos por los que Mata – Hari empezó a espiar. (La historia parece ser apócrifa; pues es poco probable que Mata – Hari no supiese que a los heridos de guerra y más siendo un oficial se les trataba gratuitamente en los hospitales. Por otra parte el historial de Masloff solo registra una entrada en el hospital en Agosto de 1917, mientras ella esperaba la ejecución).
También se supone, que seducía a crédulas mujeres con su porte aristocrático y promesas de matrimonio, seguidas de una vida de casado en sus bastas posesiones en la lejana Rusia, que por su lejanía no le permitían acceder a los fondos allí depositados y pedía prestado para seguir tirando hasta que la feliz pareja volviera a reunirse en Rusia, después de la guerra.
Al ser interrogado por las autoridades Francesas, Británicas y Rusas, siempre declaró que su idilio había sido una farsa para poder comer bien y que para él ella no era más que una pobre vieja cuyo dinero le gustaba más que su cuerpo.
(Los historiadores han relacionado su edad, con la del hijo muerto de Mata – Hari en las Indias Holandesas).
También por esta época Mata – Hari, recibe la noticia que su querido capitán ha sido herido en el frente (pierde la visión de un ojo y deberá usar un parche el resto de sus días), por lo que debe acudir ante a la oficina del capitán Ledoux, para solicitar un salvoconducto que le permita llegar al frente, al hospital militar de Vittel, donde yace convaleciente Masloff.
Aquí es donde surge otra diferencia entre las declaraciones de Mata – Hari y los diferentes testigos:
+ Según ella, fue Ledoux quien le ofreció prestar servicios para espiar a favor de los aliados y de Francia, contra los Alemanes que además habían estado a punto de matar a su amado. Inmediatamente ella aceptó.
+ Sin embargo, durante el juicio, Ledoux testificó que fue ella quien se ofreció a trabajar a favor de Francia, aunque previamente el oficial Francés, había leído el expediente donde informaba de sus “supuestas simpatías” por la causa Alemana. Por lo que el servicio secreto Francés, intrigado, decidió dejarla actuar para ver hasta donde llegaba.
A parte de esto, debemos entender que una ilusionada Mata – Hari necesita reunir fondos para empezar una nueva vida con su amado cuando acabe la guerra. Por lo que al proponer o ser propuesta por Ladoux los riesgos de este trabajo, pero también las altas remuneraciones, acepta sin pensarlo dos veces.
En la ficha que rellenó para solicitar empleo en la inteligencia Francesa, alegaba como excusa una redada realizada por la policía Alemana en Berlín, durante la cual se le requisaron sus abrigos y demás prendas de vestir realizadas en piel y que ella valoraba en 80.000 Francos Franceses.
Durante toda su carrera, se la ve en contacto con personalidades políticas y sociales. Por lo que ella afirmaba poseer los suficientes dotes sociales para acceder a las altas esferas y realizar allí un buen papel de espía.
El 2 de Septiembre de 1916, obtiene este permiso y poco tiempo después; empezará su segunda misión; atravesando España, embarcándose en Lisboa (Portugal) y con escala en Southampton, Gran Bretaña, debe llegar hasta Holanda, donde debe esperar las instrucciones que le dé el residente Francés. Teóricamente, debía entrar en Bélgica e instalarse en Bruselas, donde contactaría con un tal señor Warfbein, propietario de una empresa de alimentos en conserva, que tiene un contrato con el ejército Alemán.
Su objetivo era que le presentara y después seducir al general Ferdinand von Bissing Moritz, gobernador militar de la Bélgica ocupada. Para sonsacarle en la cama los secretos militares. Para más adelante intentarlo con el príncipe heredero del Imperio Alemán.
Durante el interrogatorio posterior a su arresto declaró que “El cónsul Alemán en Amsterdam, Carl H. Crammer, en Mayo de 1916, le había ofrecido 20.000 Francos Franceses si trabajaba para Alemania.”
Sin embargo su misión acaba abruptamente en la aduana Británica. Cuando es arrestada nada más desembarcar, en posesión de un pasaporte muy burdamente falsificado a nombre de “Gertrud Benedix”.
Se le deniega el permiso para desembarcar, se la arresta y se la llevan para interrogarla en Scotland Yard. Es llevada en el último tren de la tarde a Londres, siendo interrogada por Sir Basil Thompson (jefe del contra – espionaje Británico).
Sin embargo, los Británicos tienen la descripción de otra sospechosa (que físicamente se corresponde a ella); pero de nombre “Clara Benedix”. Al ser preguntada por sus contactos con el agregado militar de la embajada Alemana en España, ella alega su condición de agente Francesa, sorprendiendo a los Británicos y al no encontrar ninguna prueba o documento en su posesión a nombre de “Clara Benedix”, optan por dejarle marchar, pero fuera de su destino original, por lo que es deportada a España.
(Durante el interrogatorio, reconoció que trabajaba para la inteligencia Francesa, pero tiempo después de ser deportada, los Británicos preguntarían a sus homólogos Franceses al respecto, quienes negaron esta circunstancia. ¿Mentía ella? ¿Porqué? ¿La estaban usando los franceses como falso – correo? ¿Ó simplemente se la estaba empleando para descubrir el funcionamiento de las redes de inteligencia Alemanas?).
En Diciembre de 1916, los cada vez más intrigados agentes Franceses y Británicos, deciden tenderle una trampa para desvelar de una vez para quien trabaja:
Habiendo regresado Mata – Hari desde España a Francia, los Franceses le proporcionaron los nombres de seis agentes suyos en Bélgica, para que al llegar a Holanda se pusiera en contacto con ellos, recopilara los informes y los transmitiera a las autoridades en París. (En realidad se trataban de 5 sospechosos que trataban de aprovecharse de la guerra vendiendo información falsa, inventada, a la inteligencia Francesa. Mientras que el sexto era un agente doble Franco – Alemán que había sido descubierto por los Franceses)
Dos semanas después de su partida hacia España, la inteligencia Francesa recibió la noticia del fusilamiento del agente doble; mientras que los otros cinco no parecían haber sido molestados por los Alemanes.
Ladoux procederá entonces a informar a sus superiores sobre sus averiguaciones, dando por hecho que la identidad de los seis agentes en Bélgica había sido desvelada a la inteligencia Alemana.
En consecuencia se cursará la orden de arresto contra Mata – Hari, tan pronto regrese a Francia, ordenando a la embajada de Francia en España remitir toda la documentación disponible sobre Mata – Hari a fin de incluirla en el sumario que está elaborando la fiscalía militar.
Mientras tanto, Mata – Hari de nuevo en Madrid y sin nada que hacer, tomó (según sus primeras declaraciones) la decisión propia o (según declaraciones posteriores) aconsejada por su amante Ruso, la decisión de contactar y “seducir” al agregado militar Alemán en Madrid, Mayor Arnold Von Kelle.
Según su mismo testimonio, En sus “confesiones de dormitorio” le rebeló la existencia de un supuesto plan Alemán, para realizar un desembarco de tropas Alemanas en Marruecos y promover un levantamiento general en el África Francesa.
(Otra versión fue que le reveló un plan para desembarcar desde un submarino varios agentes Alemanes y Turcos, para realizar diversos actos de sabotaje en el Marruecos Francés y promover un alzamiento nativo).
Más tarde ella le pasará la información a su controlador, el capitán Ledoux. Sin embargo los Franceses o no se lo tragan o ya habían recibido informes parecidos anteriormente. En todo caso, los analistas concluyen que se trata de una estratagema Alemana para desviar tropas del frente occidental a las colonias de África.
Según el mismo testimonio de Mata – Hari, la revelación de este plan, que de todas formas nunca se puso en práctica, le supuso una ruptura “sentimental” con el mayor Von Kelle. Cuando este le informa que los Alemanes han descifrado telegramas Franceses alertando a las autoridades coloniales en Marruecos. Mata – Hari, sintiéndose en peligro debe regresar a toda prisa a Francia, pues además de temer a los agentes Alemanes, teme a un Von Kelle encolerizado por la traición (militar y sentimental).
En Francia, para más INRI, le comunican que el gobierno Francés no va a pagarle sus servicios debido al poco valor de sus operaciones y al fracaso de las mismas; quedando a la espera, junto con su amado Vadim de una nueva misión que le suponga mejorar sus por entonces penosas finanzas.
Diez días después, la estación de telegrafía, que en secreto se había instalado en la torre Eiffel, capta un telegrama de la inteligencia Alemana que va dirigido hacia su embajada en Madrid, con instrucciones para el agente “H – 21”.
Dicho telegrama rezaba: “Agente H – 21, llegó a Madrid. STOP. Contratada por Franceses y Británicos. STOP. Para regresar solicita dinero e instrucciones. FIN.”
De Alemania llegó la respuesta, a su vez también descifrada por los franceses, que rezaba: “Instruya regresar a Francia y proseguir tarea. STOP. Recibirá 5.000 Francos Franceses en Kramer Compnoir a nombre D’Escompte”.
Existen otras versiones del contenido del telegrama en cuestión, que en general se consideran apócrifas. Por lo que me limitaré a recogerlas y enumerarlas simplemente:
OPCIÓN 1: en el telegrama se detallaba solamente las instrucciones para acudir a París a recoger un pago de 5.000 Dólares Americanos depositados en una cuenta en el Banco Comptoir a nombre de un tal señor D’Escompte.
OPCIÓN 2: en el telegrama el agregado militar Alemán de la embajada de su país en Madrid, envía a Berlín un comunicado informando de las actividades de ayuda de un agente denominado “H – 21” a la causa Alemana en España.
OPCIÓN 3: en el telegrama se decía: “H – 21 nos informa: Princesa de Jorge de Grecia, Marie Bonaparte, está utilizando sus relaciones íntimas con Briand (Se refería a Aristide Briand, por entonces primer ministro [Jefe de gobierno] de Francia) para obtener apoyo Francés para el acceso de su marido al trono. STOP. Ella afirma que los rivales de Briand quieren más derrotas para deponerlo. STOP. Gran Bretaña tiene el control político y militar de Francia. STOP. Los franceses tienen miedo de hablar. STOP. Ofensiva general planeada próxima primavera. STOP.
Respecto a esta última opción, debemos destacar que en general el gobierno Francés pareció no darle importancia, ni credibilidad. (De todas formas era la comidilla en todo París los Chismes entre Briand y Marie).
Eso sí, fue la inteligencia Francesa la que identificó a Mata – Hari como “H – 21”. El comunicado, transmitido por telegrafía inalámbrica, fue codificado usando una clave antigua que los propios Alemanes deberían saber que había sido descifrada por los Franceses. Por lo que la mayoría de los historiadores han concluido que la intención de los Alemanes al enviarlo era que se supiera.
¿Fue un error de la embajada Alemana?, ¿Fue deliberado y Por qué? ¿Se trataba de una venganza contra Mata – Hari por los pobres servicios que prestaba o por la supuesta traición a Von Kelle, que ella misma insinuó al tribunal que le juzgaba? ¿Se trataba de comprobar si trabajaba para los aliados y de esa forma que los Franceses se encargaran del trabajo sucio? o ¿Se trataba de encubrir a otro agente más valioso? ¿Quién?
En todo caso, podemos concluir dos cosas:
1º) Mata – HARI era una agente doble o triple (trabajaba para ambos servicios a la vez.
2º) Cumplía el papel de lo que en el argot se llamaba un “Espía Tonto/a” o agente que pone su nombre a las actividades que otros realizan, pagando con su vida, con la cárcel o la deportación estas actividades.
El 3 de Enero de 1917, retorna a París; al parecer debido a un telegrama que le había remitido su amante Ruso, donde le solicitaba que regresara. Alojándose, sola, en el hotel Plaza Athénée - http://www.plaza-athenee-paris.com - (donde está vigilada en todo momento. Aunque sin ser arrestada), se dirigió al banco citado a recoger el dinero y en el mismo viaje pensaba aprovecharlo para lograr que Ladoux le abonara por lo menos el viaje a España.
Tras esperar unas semanas (Cabría la posibilidad que en París se pusiera en contacto con agentes Alemanes en la capital Francesa) y tras ver que no sucede nada, los agentes de inteligencia Franceses concluyen que se trata de un pago por sus servicios, por lo que deciden entrar en acción.
El día 13 de Febrero de 1917 a las 07’00 horas, es arrestada por la policía francesa (oficialmente por el Comisario de Policía M. Priolet); a la altura del 103 de la Avenida de los campos Elíseos (Hoy en día sede del HSBC en Francia).
Durante el registro en su bolso se halló 2 productos farmacéuticos que combinados servían para fabricar tinta invisible. (Sin embargo uno de ellos era un anticonceptivo); también se encontró un telegrama del cónsul Alemán en Holanda, donde se le informaba que se le abonaban por “sus servicios” 20.000 Francos Franceses.
Conducida al juzgado de instrucción militar de Priolet, es encarcelada en régimen de aislamiento del resto de las reclusas, en la cárcel de mujeres San Lázaro, a espera de juicio. Con la acusación de ser responsable de: - “La muerte de 50.000 soldados Franceses a causa de su espionaje para Alemania” -. Según el auto de acusación redactado por el Juez Instructor Militar Capitán Pierre Bouchardon.
Que los servicios de seguridad e inteligencia Franceses la procesaran, no debería suponernos mucha sorpresa; por aquellas fechas estaban muy presionados para que capturaran supuestos agentes Alemanes en su territorio. Aunque desde el principio se daba por hecho que poca o ninguna información pudo ella obtener y revelar.
Sin embargo su caída, arresto y ejecución, se ha venido relacionando con intentos Franceses y Alemanes de ocultar a dos agentes dobles:
Uno que tenían los Franceses en Alemania.
El propio capitán Ladoux, que sería arrestado en 1917, por ser agente doble al servicio de Alemania. (Aunque posteriormente sería absuelto).
Durante el auto de instrucción, Bouchardon la interrogó un total de 17 veces; durante el cual hizo un relato fiel de su pasado (omitiendo las partes más vergonzosas). Aunque incluyó en el mismo una serie de fechas y detalles que no concordaban con la realidad y finalizó con la frase: “Alguien juega con migo, con el contra – espionaje de Francia, al que yo sirvo y del que he servido fielmente a sus instrucciones”.
En 1916, una Mata – Hari de 40 años y un capitán Masloff de 21 o 23 años se conocen en la retaguardia del frente occidental.
Poco o nada se sabe de este personaje, salvo su edad y que era hijo de un almirante de la Armada Imperial Rusa; de su condición de mujeriego, se le supone que era un método de obtener los fondos necesarios para costear su nivel de vida, que su exigua paga de militar Ruso apenas cubría.
Se supone por ejemplo que para obtener dinero de su “querida” adujo que había sido herido en los ojos y que se quedaría ciego si no le operaban inmediatamente, pero que no tenía dinero para costearse la operación. Siendo este uno de los motivos por los que Mata – Hari empezó a espiar. (La historia parece ser apócrifa; pues es poco probable que Mata – Hari no supiese que a los heridos de guerra y más siendo un oficial se les trataba gratuitamente en los hospitales. Por otra parte el historial de Masloff solo registra una entrada en el hospital en Agosto de 1917, mientras ella esperaba la ejecución).
También se supone, que seducía a crédulas mujeres con su porte aristocrático y promesas de matrimonio, seguidas de una vida de casado en sus bastas posesiones en la lejana Rusia, que por su lejanía no le permitían acceder a los fondos allí depositados y pedía prestado para seguir tirando hasta que la feliz pareja volviera a reunirse en Rusia, después de la guerra.
Al ser interrogado por las autoridades Francesas, Británicas y Rusas, siempre declaró que su idilio había sido una farsa para poder comer bien y que para él ella no era más que una pobre vieja cuyo dinero le gustaba más que su cuerpo.
(Los historiadores han relacionado su edad, con la del hijo muerto de Mata – Hari en las Indias Holandesas).
También por esta época Mata – Hari, recibe la noticia que su querido capitán ha sido herido en el frente (pierde la visión de un ojo y deberá usar un parche el resto de sus días), por lo que debe acudir ante a la oficina del capitán Ledoux, para solicitar un salvoconducto que le permita llegar al frente, al hospital militar de Vittel, donde yace convaleciente Masloff.
Aquí es donde surge otra diferencia entre las declaraciones de Mata – Hari y los diferentes testigos:
+ Según ella, fue Ledoux quien le ofreció prestar servicios para espiar a favor de los aliados y de Francia, contra los Alemanes que además habían estado a punto de matar a su amado. Inmediatamente ella aceptó.
+ Sin embargo, durante el juicio, Ledoux testificó que fue ella quien se ofreció a trabajar a favor de Francia, aunque previamente el oficial Francés, había leído el expediente donde informaba de sus “supuestas simpatías” por la causa Alemana. Por lo que el servicio secreto Francés, intrigado, decidió dejarla actuar para ver hasta donde llegaba.
A parte de esto, debemos entender que una ilusionada Mata – Hari necesita reunir fondos para empezar una nueva vida con su amado cuando acabe la guerra. Por lo que al proponer o ser propuesta por Ladoux los riesgos de este trabajo, pero también las altas remuneraciones, acepta sin pensarlo dos veces.
En la ficha que rellenó para solicitar empleo en la inteligencia Francesa, alegaba como excusa una redada realizada por la policía Alemana en Berlín, durante la cual se le requisaron sus abrigos y demás prendas de vestir realizadas en piel y que ella valoraba en 80.000 Francos Franceses.
Durante toda su carrera, se la ve en contacto con personalidades políticas y sociales. Por lo que ella afirmaba poseer los suficientes dotes sociales para acceder a las altas esferas y realizar allí un buen papel de espía.
El 2 de Septiembre de 1916, obtiene este permiso y poco tiempo después; empezará su segunda misión; atravesando España, embarcándose en Lisboa (Portugal) y con escala en Southampton, Gran Bretaña, debe llegar hasta Holanda, donde debe esperar las instrucciones que le dé el residente Francés. Teóricamente, debía entrar en Bélgica e instalarse en Bruselas, donde contactaría con un tal señor Warfbein, propietario de una empresa de alimentos en conserva, que tiene un contrato con el ejército Alemán.
Su objetivo era que le presentara y después seducir al general Ferdinand von Bissing Moritz, gobernador militar de la Bélgica ocupada. Para sonsacarle en la cama los secretos militares. Para más adelante intentarlo con el príncipe heredero del Imperio Alemán.
Durante el interrogatorio posterior a su arresto declaró que “El cónsul Alemán en Amsterdam, Carl H. Crammer, en Mayo de 1916, le había ofrecido 20.000 Francos Franceses si trabajaba para Alemania.”
Sin embargo su misión acaba abruptamente en la aduana Británica. Cuando es arrestada nada más desembarcar, en posesión de un pasaporte muy burdamente falsificado a nombre de “Gertrud Benedix”.
Se le deniega el permiso para desembarcar, se la arresta y se la llevan para interrogarla en Scotland Yard. Es llevada en el último tren de la tarde a Londres, siendo interrogada por Sir Basil Thompson (jefe del contra – espionaje Británico).
Sin embargo, los Británicos tienen la descripción de otra sospechosa (que físicamente se corresponde a ella); pero de nombre “Clara Benedix”. Al ser preguntada por sus contactos con el agregado militar de la embajada Alemana en España, ella alega su condición de agente Francesa, sorprendiendo a los Británicos y al no encontrar ninguna prueba o documento en su posesión a nombre de “Clara Benedix”, optan por dejarle marchar, pero fuera de su destino original, por lo que es deportada a España.
(Durante el interrogatorio, reconoció que trabajaba para la inteligencia Francesa, pero tiempo después de ser deportada, los Británicos preguntarían a sus homólogos Franceses al respecto, quienes negaron esta circunstancia. ¿Mentía ella? ¿Porqué? ¿La estaban usando los franceses como falso – correo? ¿Ó simplemente se la estaba empleando para descubrir el funcionamiento de las redes de inteligencia Alemanas?).
En Diciembre de 1916, los cada vez más intrigados agentes Franceses y Británicos, deciden tenderle una trampa para desvelar de una vez para quien trabaja:
Habiendo regresado Mata – Hari desde España a Francia, los Franceses le proporcionaron los nombres de seis agentes suyos en Bélgica, para que al llegar a Holanda se pusiera en contacto con ellos, recopilara los informes y los transmitiera a las autoridades en París. (En realidad se trataban de 5 sospechosos que trataban de aprovecharse de la guerra vendiendo información falsa, inventada, a la inteligencia Francesa. Mientras que el sexto era un agente doble Franco – Alemán que había sido descubierto por los Franceses)
Dos semanas después de su partida hacia España, la inteligencia Francesa recibió la noticia del fusilamiento del agente doble; mientras que los otros cinco no parecían haber sido molestados por los Alemanes.
Ladoux procederá entonces a informar a sus superiores sobre sus averiguaciones, dando por hecho que la identidad de los seis agentes en Bélgica había sido desvelada a la inteligencia Alemana.
En consecuencia se cursará la orden de arresto contra Mata – Hari, tan pronto regrese a Francia, ordenando a la embajada de Francia en España remitir toda la documentación disponible sobre Mata – Hari a fin de incluirla en el sumario que está elaborando la fiscalía militar.
Mientras tanto, Mata – Hari de nuevo en Madrid y sin nada que hacer, tomó (según sus primeras declaraciones) la decisión propia o (según declaraciones posteriores) aconsejada por su amante Ruso, la decisión de contactar y “seducir” al agregado militar Alemán en Madrid, Mayor Arnold Von Kelle.
Según su mismo testimonio, En sus “confesiones de dormitorio” le rebeló la existencia de un supuesto plan Alemán, para realizar un desembarco de tropas Alemanas en Marruecos y promover un levantamiento general en el África Francesa.
(Otra versión fue que le reveló un plan para desembarcar desde un submarino varios agentes Alemanes y Turcos, para realizar diversos actos de sabotaje en el Marruecos Francés y promover un alzamiento nativo).
Más tarde ella le pasará la información a su controlador, el capitán Ledoux. Sin embargo los Franceses o no se lo tragan o ya habían recibido informes parecidos anteriormente. En todo caso, los analistas concluyen que se trata de una estratagema Alemana para desviar tropas del frente occidental a las colonias de África.
Según el mismo testimonio de Mata – Hari, la revelación de este plan, que de todas formas nunca se puso en práctica, le supuso una ruptura “sentimental” con el mayor Von Kelle. Cuando este le informa que los Alemanes han descifrado telegramas Franceses alertando a las autoridades coloniales en Marruecos. Mata – Hari, sintiéndose en peligro debe regresar a toda prisa a Francia, pues además de temer a los agentes Alemanes, teme a un Von Kelle encolerizado por la traición (militar y sentimental).
En Francia, para más INRI, le comunican que el gobierno Francés no va a pagarle sus servicios debido al poco valor de sus operaciones y al fracaso de las mismas; quedando a la espera, junto con su amado Vadim de una nueva misión que le suponga mejorar sus por entonces penosas finanzas.
Diez días después, la estación de telegrafía, que en secreto se había instalado en la torre Eiffel, capta un telegrama de la inteligencia Alemana que va dirigido hacia su embajada en Madrid, con instrucciones para el agente “H – 21”.
Dicho telegrama rezaba: “Agente H – 21, llegó a Madrid. STOP. Contratada por Franceses y Británicos. STOP. Para regresar solicita dinero e instrucciones. FIN.”
De Alemania llegó la respuesta, a su vez también descifrada por los franceses, que rezaba: “Instruya regresar a Francia y proseguir tarea. STOP. Recibirá 5.000 Francos Franceses en Kramer Compnoir a nombre D’Escompte”.
Existen otras versiones del contenido del telegrama en cuestión, que en general se consideran apócrifas. Por lo que me limitaré a recogerlas y enumerarlas simplemente:
OPCIÓN 1: en el telegrama se detallaba solamente las instrucciones para acudir a París a recoger un pago de 5.000 Dólares Americanos depositados en una cuenta en el Banco Comptoir a nombre de un tal señor D’Escompte.
OPCIÓN 2: en el telegrama el agregado militar Alemán de la embajada de su país en Madrid, envía a Berlín un comunicado informando de las actividades de ayuda de un agente denominado “H – 21” a la causa Alemana en España.
OPCIÓN 3: en el telegrama se decía: “H – 21 nos informa: Princesa de Jorge de Grecia, Marie Bonaparte, está utilizando sus relaciones íntimas con Briand (Se refería a Aristide Briand, por entonces primer ministro [Jefe de gobierno] de Francia) para obtener apoyo Francés para el acceso de su marido al trono. STOP. Ella afirma que los rivales de Briand quieren más derrotas para deponerlo. STOP. Gran Bretaña tiene el control político y militar de Francia. STOP. Los franceses tienen miedo de hablar. STOP. Ofensiva general planeada próxima primavera. STOP.
Respecto a esta última opción, debemos destacar que en general el gobierno Francés pareció no darle importancia, ni credibilidad. (De todas formas era la comidilla en todo París los Chismes entre Briand y Marie).
Eso sí, fue la inteligencia Francesa la que identificó a Mata – Hari como “H – 21”. El comunicado, transmitido por telegrafía inalámbrica, fue codificado usando una clave antigua que los propios Alemanes deberían saber que había sido descifrada por los Franceses. Por lo que la mayoría de los historiadores han concluido que la intención de los Alemanes al enviarlo era que se supiera.
¿Fue un error de la embajada Alemana?, ¿Fue deliberado y Por qué? ¿Se trataba de una venganza contra Mata – Hari por los pobres servicios que prestaba o por la supuesta traición a Von Kelle, que ella misma insinuó al tribunal que le juzgaba? ¿Se trataba de comprobar si trabajaba para los aliados y de esa forma que los Franceses se encargaran del trabajo sucio? o ¿Se trataba de encubrir a otro agente más valioso? ¿Quién?
En todo caso, podemos concluir dos cosas:
1º) Mata – HARI era una agente doble o triple (trabajaba para ambos servicios a la vez.
2º) Cumplía el papel de lo que en el argot se llamaba un “Espía Tonto/a” o agente que pone su nombre a las actividades que otros realizan, pagando con su vida, con la cárcel o la deportación estas actividades.
El 3 de Enero de 1917, retorna a París; al parecer debido a un telegrama que le había remitido su amante Ruso, donde le solicitaba que regresara. Alojándose, sola, en el hotel Plaza Athénée - http://www.plaza-athenee-paris.com - (donde está vigilada en todo momento. Aunque sin ser arrestada), se dirigió al banco citado a recoger el dinero y en el mismo viaje pensaba aprovecharlo para lograr que Ladoux le abonara por lo menos el viaje a España.
Tras esperar unas semanas (Cabría la posibilidad que en París se pusiera en contacto con agentes Alemanes en la capital Francesa) y tras ver que no sucede nada, los agentes de inteligencia Franceses concluyen que se trata de un pago por sus servicios, por lo que deciden entrar en acción.
El día 13 de Febrero de 1917 a las 07’00 horas, es arrestada por la policía francesa (oficialmente por el Comisario de Policía M. Priolet); a la altura del 103 de la Avenida de los campos Elíseos (Hoy en día sede del HSBC en Francia).
Durante el registro en su bolso se halló 2 productos farmacéuticos que combinados servían para fabricar tinta invisible. (Sin embargo uno de ellos era un anticonceptivo); también se encontró un telegrama del cónsul Alemán en Holanda, donde se le informaba que se le abonaban por “sus servicios” 20.000 Francos Franceses.
Conducida al juzgado de instrucción militar de Priolet, es encarcelada en régimen de aislamiento del resto de las reclusas, en la cárcel de mujeres San Lázaro, a espera de juicio. Con la acusación de ser responsable de: - “La muerte de 50.000 soldados Franceses a causa de su espionaje para Alemania” -. Según el auto de acusación redactado por el Juez Instructor Militar Capitán Pierre Bouchardon.
Que los servicios de seguridad e inteligencia Franceses la procesaran, no debería suponernos mucha sorpresa; por aquellas fechas estaban muy presionados para que capturaran supuestos agentes Alemanes en su territorio. Aunque desde el principio se daba por hecho que poca o ninguna información pudo ella obtener y revelar.
Sin embargo su caída, arresto y ejecución, se ha venido relacionando con intentos Franceses y Alemanes de ocultar a dos agentes dobles:
Uno que tenían los Franceses en Alemania.
El propio capitán Ladoux, que sería arrestado en 1917, por ser agente doble al servicio de Alemania. (Aunque posteriormente sería absuelto).
Durante el auto de instrucción, Bouchardon la interrogó un total de 17 veces; durante el cual hizo un relato fiel de su pasado (omitiendo las partes más vergonzosas). Aunque incluyó en el mismo una serie de fechas y detalles que no concordaban con la realidad y finalizó con la frase: “Alguien juega con migo, con el contra – espionaje de Francia, al que yo sirvo y del que he servido fielmente a sus instrucciones”.
Asunto: El amor, el sexo y la prostitución durante la I guerra mundial.
Para afrontar este aspecto es necesario entender la moral sexual de la época y para ello es necesario comprender la moralidad imperante en las diversas sociedades de entonces.
A principios de siglo XX, el Imperio Británico de la Gran Bretaña es la potencia hegemónica en todo el mundo. Y al igual que en épocas pasadas y posteriores, de la misma forma que había impuesto al resto de naciones y colonias su orden mundial, económico y tecnológico. Había impuesto su orden moral, conocido popularmente como la “moral Victoriana”.
(Para entender este hecho, podemos poner un ejemplo moderno: la última superpotencia del mundo, los Estados Unidos de América, no solo han logrado imponer, en calidad de primera potencia, su hegemonía mundial en aspectos como la economía, la tecnología y los valores democráticos. Si no también sus valores culturales y morales. Lo cual explica el éxito global de sus productos comerciales culturales; desde las superproducciones de Hollywood hasta el éxito televisivo por excelencia “The Simpsons”).
A principios de siglo XX, la “moral Victoriana” se había extendido por todo el mundo y los valores culturales y sociales de la sociedad y el pueblo Británico se habían extendido con ella.
¿En que se basaban estos valores? Muy sencillo:
Socialmente se imponen los valores Cristianos – Reformados, por lo que la moral pública se articulará en torno a los mismos. La religión se infiltrará en todos los actos de la vida profesional, pública y privada. El victoriano afirma que el equilibrio social se mantiene exclusivamente a la estabilidad religiosa de la nación, mientras que la incredulidad solo genera desorden que pone en peligro la propiedad privada y por tanto la prosperidad de la nación.
Afectado por esta moral, el individuo debe ser conformista (Dios coloca a cada individuo donde Él tiene a bien); pero a diferencia del Catolicismo, el individuo debe ser optimista (la sociedad debe abrirse a aquellos cuyo éxito, basado en el esfuerzo individual, les permite ascender en la jerarquía social).
Si estos son los valores imperantes, los principios y normas sociales se deben regir por un estricto código moral, cuya máxima es el puritanismo. Se deben combatir el placer, los excesos, las pasiones (de cualquier tipo) y en general cualquier forma de debilitamiento del cuerpo.
Por ende la educación debe ser moral además de intelectual, se impone un modelo de escuela basado en la autoridad y en el castigo corporal contra cualquier transgresión a la misma.
Por ende el arte no debe ser más que una expresión decorativa y de recreo, siempre en segundo plano frente a elementos utilitaristas.
Por ende la familia debe ser entendida como una institución de culto, refugio de un mundo hostil. En ella se reproducirá a pequeña escala lo que ocurre en la sociedad a gran escala. Cada miembro de la misma tiene un papel determinado, el hombre sobre la mujer, el padre sobre el hijo y el hermano mayor sobre el menor.
Por ende, la mujer se ve realizada exclusivamente en el hogar y solamente en él puede tener algún papel. El hombre es el poseedor del capital (si es rico) o de la fuerza de trabajo (si es obrero), la esposa es la “sacerdotisa del hogar” que debe obedecer, servir y encargarse de las artes más delicadas dentro del hogar.
Y si estos son los principios en que se rigen las diferentes sociedades victorianas, la articulación de las mismas vendrán determinadas por el principio de jerarquía, privilegio y responsabilidad:
Jerarquía => los valores de la nueva clase social dominante, la burguesía, sustituyen a los de la antigua clase dominante, la aristocracia.
Desde la escala más básica hasta la más grande, la opinión del superior debe ser antepuesta a la propia del individuo.
La pertenencia a una u otra clase social viene determinada por la posesión de dinero – capital. La escala social tiene forma de pirámide, donde una minoría se asienta sobre una mayoría. Esta minoría es propietaria de los medios de producción y por ello está autorizada a explotar en diferente manera a sus subordinados.
(sin embargo, esta explotación viene contenida por dos hechos: uno es la existencia de un poder democrático, el voto de un hombre vale igual que el del otro, independientemente de las diferencias económicas existentes entre ambos. Otro es la concienciación, aparecen los sindicatos que defienden los intereses económicos de los no propietarios frente a los propietarios, los partidos políticos que expresen la voluntad de las clases sociales menos pudientes y la existencia de una escala social abierta para aquellos que en generaciones sucesivas puedan ir ascendiendo a través de ella).
El privilegio =>A medida que unas élites puedan acumular capital suficiente, podrán gozar de prebendas anteriormente solo disponibles para unos estratos sociales de corte aristocrático. Podrán poseer mansiones y contratar criados si pagan por ello. Abonando el precio correspondiente podrán sentarse en buenos palcos, acudir a buenos restaurantes, dormir en buenos hoteles. Etc.
Pagando por ello, podrán gozar de buena educación en universidades de élite y ocupar cargos de responsabilidad en el ejército, la marina, la administración, la diplomacia, etc.
Para las clases inferiores, quizás no puedan permitirse unos privilegios o una vida tan cómoda. Pero a diferencia de épocas anteriores podrán defenderse en los tribunales, podrán ser propietarios de sus hogares y sus personas, vidas y haciendas podrán ser defendidas de las arbitrariedades y caprichos de antaño.
La responsabilidad => A diferencia de la Aristocracia, la Burguesía piensa y siente que es responsabilidad suya el mantenimiento o modificación del orden existente. Por ello, unas veces más acertadamente que otras, tratará de mejorar las condiciones existentes de aquellos que se encuentran en desventaja social para poder hacerlas por sí mismos.
Esto se manifestará especialmente en la defensa a ultranza de las libertades de edición, prensa, expresión, reunión y publicación.
En resumen, la sociedad Británica primero y después influenciada por esta, al convertirse en la primera potencia mundial, está articulada en unos principios morales sólidos e inflexibles. Entre estos destacamos dos uno la jerarquía y sumisión por una parte y por otra la represión de los sentidos.
Visto ese resumen demasiado rápido e incompleto de la moral social. Podemos iniciar la comprensión de la moral sexual de la época.
Como hemos indicado anteriormente, diferentes clases sociales tienen papeles y derechos diferentes. Por ello en el sexo, los hombres y las mujeres también tienen tareas y derechos diferentes.
El hombre es el responsable de la toma de decisiones, debe reprimirse en la medida de lo posible y debe ser el cabeza de familia(con las obligaciones de responder de el buen nombre de la misma, guía espiritual y moral y del sustento de la misma).
La mujer se realiza exclusivamente dentro de los muros del hogar. Por ser el elemento frágil y débil debe ser protegida y estar sometida al hombre (en virtud de ser el dueño del capital o de la fuerza de trabajo). Ella es la “sacerdotisa del hogar” o el “ángel de la casa” siendo su responsabilidad el mantener este como contraposición a una sociedad calificada de brutal y por tanto refugio del hombre que se desenvuelve dentro de esa misma sociedad para traer el sustento a casa.
En el contesto de esta moral, la unión del hombre y de la mujer, tiene como único objetivo la fundación de un hogar o familia (institución que gozará de verdadero culto durante las décadas o siglos de moral Victoriana o Puritana o Burguesa). Quedando relegados al plano secundario cualquier otro aspecto como la pasión, la lujuria, la sexualidad e incluso la reproducción (Los hijos son un regalo de Dios).
En esta sociedad moralizada según los patrones y tabúes descritos anteriormente, al ser responsabilidad exclusiva del hombre la toma de decisiones y la supervivencia de la familia. Este debe gozar de algún privilegio que recompense este esfuerzo y este no es otro que el de poder gozar de sexo extra – marital o pre – matrimonial; si lo realiza con la debida precaución social (que no higiénica); puede recurrir al uso de profesionales del sexo si no lo divulga y solamente como medio de desahogar sus necesidades físicas de cara a asegurar el recto cumplimiento de los cánones morales.
Por su parte la mujer, al beneficiarse de la protección, dirección y mantenimiento del hombre, adquiere unas obligaciones para con la sociedad, con su marido y consigo mismas. Estas podemos enumerarlas:
1 – Respeto a la castidad del matrimonio = La “mujer social” no debe mantener sexo con otra persona más que con el hombre con el que se una (o la unan) en vínculo matrimonial.
2 – Dedicación exclusiva al matrimonio = La mujer no debe realizar ninguna otra profesión o tarea diferente a la de servir a la familia. Si está estudiando, debe abandonar los estudios, si trabaja debe renunciar al puesto de trabajo. Su vida social debe adaptarse a las necesidades familiares.
3 – Respeto del buen nombre de la familia = es responsabilidad de la mujer asegurar con su comportamiento público que la respetabilidad social de la familia está intacta ante los ojos de Dios y de la sociedad moral.
4 – El divorcio es un derecho legal, tanto para el hombre como para la mujer. Pero este es reprobado socialmente, por lo que son muy extraños los casos en que una mujer divorciada pueda volver a contraer matrimonio. Aunque esto no significa necesariamente su exclusión social.
5 – Matriarcado y Patriarcado. A pesar que la moral Victoriana nace en una sociedad Anglosajona de marcado carácter matriarcal (la mujer, dentro de casa es la que manda y la que decide en asuntos de familia). Esta se adapta sin problemas a otras sociedades de tendencias más patriarcales.
El resultado de todo esto es que el lenguaje, la moda, las costumbres, etc. se des – feminizan (sin que esto suponga que a su vez se masculinicen). Por ejemplo; las épocas más liberales del siglo XVIII (coincidiendo con las revoluciones Americana, Francesa e Industrial) son famosos los vestidos femeninos abiertos de generosos escotes o los calzones apretados en la vestimenta masculina, la literatura picante – pornográfica (como el Marques de Sade en Francés o Fanny Hill en Inglés), abundantes desnudos en obras de arte o motivos decorativos,...
Sin embargo, en esta época; aparece una moda victoriana tapando completamente tanto el cuerpo masculino como el femenino hasta cubrir las patas de las mesas, pianos y otros mobiliarios por tener connotaciones demasiado sugerentes. Aparece un lenguaje victoriano, para describir de forma imprecisa las partes consideradas más pudorosas del cuerpo humano o animal (miembros por piernas, etc.) así como una larga lista de términos, palabras, situaciones tabúes que deben ser evitadas a toda costa. Siendo el cuerpo femenino mucho más restringido (al menos en público) que el masculino.
Fruto de esta des – feminización de la sociedad, es el hecho que cada vez más profesiones (tanto de alta cómo de baja especialización) son prohibidas a las mujeres (no significa que antes del XIX hubiese mujeres médicos, marineros, empresarios, etc. Pero a partir de esta época una mujer de alta sociedad no puede ejercer otra actividad que la meramente artística si esta no está remunerada. Si es de clase media, solamente puede ser maestra mientras sea soltera y si es de clase social baja, fuera del cerrado mundo de las criadas; siempre que sea soltera; o del trabajo sin especializar en la industria ligera o textil puede ejercer alguna actividad remunerada). Por ello cuando una chica joven se queda huérfana o una madre se queda viuda o se divorcia, lo pasa francamente mal para poder subsistir. Siendo la prostitución en muchos casos la única forma que tendrá para poder subsistir (al precio de ser considerada una paria social).
(Aunque apenas hay estudios de la época que se centren en estos temas, pero la abundante literatura erótica de la época, el sensacionalismo de los crímenes de Jack el Destripador y los proyectos reformismas y de mejora social llevados al parlamento a partir de la década de los años 80 del siglo XIX nos hablan de una gran problemática social referente a la prostitución y en especial a la prostitución infantil, tanto masculina como femenina).
El último punto a tratar sobre la moral sexual de la época, lo tenemos en el asunto de la prostitución; en la que por un lado tenemos una moral que se muestra indulgente con el hombre que recurre a ellas si lo hace de forma discreta y que se muestra cada vez más inflexible con la mujer que no dispone de un medio de vida propio. Por lo que decenas de hombres y mujeres se darán cita en oscuros callejones y casas de mala reputación intercambiando dinero por sexo. Las consecuencias negativas de estos intercambios serán ejércitos de niños huérfanos o sin hogar inundando las calles (recordemos las novelas de Charles Dickens) y la expansión de la Sífilis que en esta época alcanzó cotas de pandemia mundial (Tampoco hay datos claros, aunque si nombres ilustres de sus víctimas, como el coronel Reld, el capitán general Primo de Rivera, el mayor Mac Leod... o supuestos como el rey Alfonso XII o el Duque de Clarence Alberto Víctor nieto de la reina Victoria I de Inglaterra).
PROBLEMA: ¿Cómo puede el autor demostrar estas circunstancias y actitudes morales con los estudios escasos, dispersos o inexistentes de la época? RESPUESTA: No puede, pero si puede dar encontrar un claro ejemplo: El hundimiento del R.M.S. Titanic en 1912.
Aunque solo sea por la película de James Cameron, más o menos todo el mundo conoce la historia del barco hundido en la noche del 14 al 15 de Abril de 1912, a las 23’40 horas por colisión con un iceberg. Como también se conoce la alta mortalidad producida por las frías aguas y la falta de botes para evacuar a todo el pasaje y tripulación (falta que de todas formas era completamente legal en la época).
Lo que pocas fuentes suelen tratar es el hecho que de un total de 2.223 almas a bordo (899 ó 913 tripulantes, las fuentes varían, y 1.330 pasajeros. Divididos en 329 de 1ª clase, 285 de 2ª y 710 de 3ª) las estadísticas de salvamento fueron: el 69% del pasaje de 1ª clase, el 42% del de 2ª y el 25% el de 3ª, más un 24% de la tripulación.
Ó también visto por sexos y edades: La supervivencia de los hombres fue del 33% de 1ª, 8% de 2ª y 16% de 3ª. La de las mujeres fue: 97% de 1ª, 87% de 2ª y 46% de 3ª. Finalmente la de los niños de ambos sexos fue: 86% (solo una víctima del total) de 1ª, 100% de 2ª y 34% de 3ª.
¿Cómo explicamos esta disparidad estadística? Sencillamente porque en el momento de hundirse y organizar la evacuación con los precarios medios existentes, la gente (o mejor dicho su sociedad) actuó (salvo contadas excepciones) como era de esperar. Por un lado se antepuso la seguridad física de los más débiles por encima de los más fuertes (por eso los elevados índices de supervivencia de mujeres y niños frente al de hombres). Pero por otro lado se antepuso la seguridad de los más pudientes sobre la de los menos pudientes. (Que se manifiesta claramente en los elevados índices en todas las categorías de supervivencia del pasaje de 1ª y 2ª clase frente al de 3º).
Resumiendo, la mayoría de los hombres se sacrificaron por las mujeres y niños (salvo deshonrosas excepciones) pero también los miembros de clases inferiores debieron sacrificarse por los de clases superiores (salvo honrosas excepciones, como el único matrimonio de Españoles de 1ª clase, donde el marido se sacrificó y cedió su plaza en el bote salvavidas a la criada de su mujer. Siendo este el único Español que pereció a bordo del Titanic).
Y fue esta sociedad paternalista y clasista la que entró en combate en la I Guerra Mundial.
El amor y el sexo en la I guerra mundial:
Obviamente al ser llamados a filas, los hombres saludables debieron dejar atrás a sus esposas, novias, prometidas y amigas de diverso grado de permisividad. Los ejércitos de todos los contendientes eran fundamentalmente masculinos (de hecho eran en 1914 completamente masculinos y solo a partir de 1915 – 1916 se les permitió el servicio de uniforme en muy determinados departamentos).
Al acabar el conflicto en 1918, las únicas mujeres sometidas a la disciplina militar eran las enfermeras, el personal administrativo de determinados cuarteles generales y algún servicio similar muy en la retaguardia.
¿Cómo se mantuvo el contacto con el sexo opuesto? En general hubo que recurrir al correo postal. Las parejas de enamorados o los cónyuges se intercambiaban largas cartas dando las novedades. Pero debido a la existencia de la omnipotente censura, las muestras de afecto más intensas debieron dejarse para el permiso o desarrollar un lenguaje más o menos secreto, lleno de modismos y giros verbales para burlar la censura y hacer llegar a las respectivas parejas sus muestras efusivas de afecto.
(Posiblemente este sea una de las principales razones por las que el correo postal era tan importante para mantener alta la moral).
Las familias o personas más pudientes, podían hacer uso del telégrafo para acortar el tiempo para hacer llegar los mensajes. Pero debido a lo breve del espacio y al elevado precio, era un método mucho más exclusivo.
A falta de mujeres “formales” los soldados y los mandos debieron hacer uso de otros elementos más “rotatorios” (léase prostitutas), así como otros sistemas para mantener la cordura en un tiempo de locos.
La prostitución en la gran guerra:
Desde siempre donde ha habido conventos, colegios mayores y cuarteles han habido en las cercanías prostíbulos.
Las razones para que las mujeres se volvieran prostitutas creo que ya las he explicado anteriormente. Pero en tiempo de guerra, con centenares de refugiadas, viudas y huérfanas de guerra. Con cargas familiares a su cuenta (eso en los países más desarrollados, con infraestructuras sociales teóricas para hacerse cargo de sus necesitados. Imaginémonos donde estas infraestructuras eran inexistentes o los países y colonias ocupados por los diversos bandos de la guerra o las supervivientes del genocidio armenio), el número de mujeres que debieron recurrir al comercio carnal para subsistir. (Y las subsiguientes situaciones familiares, madres solteras, niñas y adolescentes fugadas del hogar,...).
A partir del periodo 1916 – 1918 el número se redujo cuando las grandes fábricas, organismos oficiales, granjas y minas abrieron sus puertas a las mujeres para paliar la falta de hombres enviados al frente. Para volver a subir tras el fin de la guerra.
Si esto era lo que llevaba a las mujeres al “oficio público”, los hombres acudían por diversas razones: soledad, curiosidad, sentimiento del “mañana a lo mejor no estoy vivo”, experimentación, abandonar el estado de virginidad antes de entrar en combate, ... Pronto las autoridades militares debieron de hacerse cargo de las necesidades sexuales de ejércitos que contaban con millones de hombres y hubo que regular (organizar dicha necesidad).
Inciso: en el momento de redactar este artículo Octubre de 2010, se ha sabido la concesión del premio novel de literatura al autor de entre otras grandes obras de “Pantaleón y las visitadoras”. Creo que en dicha obra refleja el espíritu de este mini – artículo a la perfección.
Al principio, la prostitución militar no era otra cosa que una serie de meretrices y sus correspondientes madames, que acampaban en las cercanías de campamentos o depósitos de tropas en la retaguardia, siguiéndolas a lo largo de sus desplazamientos. Pero pronto el fantasma de las enfermedades de transmisión sexual hizo su aparición y los estados mayores de todos los contendientes empezaron a temer que unidades enteras quedasen fuera de combate antes de entrar en batalla (con la mala prensa que tendría en el público). Por otra parte la diferencia entre prostitutas para oficiales y para soldados era meramente económica y no siempre existía la separación tácita entre clases que se suponía debía imperar dentro de los diferentes ejércitos.
Por ello las incidencias de enfermedades venéreas afectaban por igual a tropa, oficialidad e incluso el generalato. Es en este momento, finales de 1914, cuando el alto mando de cada ejército tomó cartas en el asunto y ordeno una organización / regulación de la prostitución.
Entre 1915 y 1918; se creó una “alianza tácita” entre meretrices, dueños de burdeles y organismos militares. (En Gran Bretaña se había regulado por primera vez en 1912, para uso exclusivo de las fuerzas armadas).
En virtud de la misma, los burdeles debían someterse a un proceso de calificación militar (se le inspeccionaba asegurándose que era un establecimiento limpio, el alcohol servido era apto para consumo humano, las prostitutas estaban libres de enfermedades infecciosas y no había asomo de espionaje enemigo), que en el caso de superarlo con la categoría de apto, permitía a este establecimiento colocar un distintivo (en el caso de las tropas británicas desplazadas a los diferentes frentes era un farol rojo, en los burdeles para soldados o azul en los destinados a oficiales, en Inglés. En los destinados a soldados de lengua Francesa, se situaba a la entrada un cartel que sencillamente indicaba “Maison Tolerée” para los soldados o lo mismo con el indicativo de “Uso exclusivo de rangos y categorías superiores” para los oficiales). Por su parte los organismos militares encargados por orden (verbal, pues no ha llegado hasta nosotros ningún documento escrito) se encargaban de:
1º - Semanalmente hacer dos chequeos médicos gratuitos a las prostitutas, para garantizar que estaban libres de enfermedades infecciosas (venéreas o no). Y eventualmente hacerse cargo en los hospitales militares de la atención de las meretrices enfermas. (Abonando incluso con haberes militares los sueldos no percibidos por su trabajo a causa de su hospitalización).
2º - Se informaría puntualmente a la tropa y a la oficialidad (por separado) de los establecimientos que habían sido calificados como aptos; proporcionando a los hombres de todas las graduaciones de la información y de los medios higiénico – sanitarios para prevenir enfermedades venéreas y realizar los oportunos chequeos médicos, hospitalizando (y aislando) a los individuos contagiados.
Además el personal de inteligencia militar haría las charlas acostumbradas para asegurar que información sensible de cualquier tipo no llegara a manos del enemigo (o del público en general).
3º - Las Policías Militares o las Gendarmerías de cada ejército en liza serían desplegadas con la misión de evitar altercados (una de las medidas más demandadas por las meretrices temerosas de millares de hombres con acceso a las armas).
4º - En ocasiones personal del cuerpo de pagaduría de algunos ejércitos, se encargarían de la gestión de muchos de estos burdeles, asegurando que los soldados y oficiales abonasen sus consumos y que las meretrices percibiesen sus gratificaciones (incluido en ocasiones alimentos y otros bienes de consumos por entonces solo disponibles para el personal militar).
A consecuencia de estas medidas, en general, las enfermedades venéreas estuvieron más o menos controladas durante la guerra y las historias escabrosas de prostíbulos, peleas y agresiones se pudieron evitar (o por lo menos ocultar).
La oficialidad al igual que la tropa se pudo más o menos beneficiar de estas medidas, con el aliciente de tener sueldos mayores. A lo que se le sumaba en el caso de los altos oficiales (generales, brigadieres y mariscales) de la existencia de las llamadas “mujeres de campaña”.
En todos los ejércitos había una serie de cargos que eran desempeñados por mujeres o que a medida que la guerra transcurría fue necesario recurrir a mujeres, pues los hombres habían sido destinados al frente (oficios como enfermeras, lavanderas, cantineras. Se les añadió el de secretarias, mecanógrafas, telegrafistas, conductoras,...). Eran una minoría entre océanos de hombres (de ahí la buena/mala fama que se ganaron a lo largo del conflicto) pero eran suficientes para ocultar entre ellas a las queridas (más o menos reconocidas) de cada alto oficial mariscal.
La pornografía durante la gran Guerra:
Uno de los aspectos menos conocidos del ejército Napoleónico, fue la costumbre que al finalizar una jornada, se solicitaba a los oficiales o a los soldados que supiesen leer, que además de redactar las cartas de quienes pudiesen pagarse enviarlas a sus casas. El que leyeran en público el capítulo de alguna novela o libro.
Entre los títulos más demandados entre la tropa estaban las obras del Marques de Sade. Por lo que a medida que se generalizó la enseñanza entre los soldados de los ejércitos se consumieron más y más libros, siendo los relatos eróticos los más apreciados por este solitario público.
Durante los años del conflicto mundial, la novela pornográfica sufrió una expansión fruto de un incremento de la demanda. El motivo era doble:
1º) En las solitarias trincheras de los diferentes teatros y a bordo de los buques y submarinos, los oficiales y soldados apreciaban bastante esta literatura, como forma de consolarse.
2º) Tanto las bibliotecas para soldados, como las de los clubes de oficiales disponían de apartados postales anónimos para realizar los encargos de manera anónima, así que los encargos se multiplicaron para todas las editoriales de los países en liza.
La pornografía se manifestaba en forma de relatos (cortos o largos) de corte erótico, en 1913 apareció la primera novela gráfica de corte erótico, así que enseguida se popularizó entre las filas del ejército.
Sin embargo los productos más caros y exclusivos en este aspecto eran las colecciones de fotos y las películas pornográficas, pagadas contra – reembolso y en general solo disponibles en los estados mayores.
¿Como sortearon la supuestamente existente censura moral? Este es uno de los aspectos más secretos del conflicto mundial. Pero quizás en tiempo de guerra, los censores recibieron instrucciones al respecto de hacer la vista gorda ante el consuelo del soldado (y del general o mariscal).
La homosexualidad y otras formas de sexualidad en la guerra:
En líneas generales, los homosexuales llamados a filas o voluntarios / profesionales padecían las mismas (en ocasiones mayores) prohibiciones, desde penas de prisión hasta la muerte si eran descubiertos. (Como en el ejército Otomano a pesar de las fantasías de Lawrence de Arabia).
Sin embargo entre ejércitos que en su conjunto sumaban más de 30 millones de hombres, los hombres homosexuales lo tenían relativamente fácil para ocultarse (siempre que mantuvieran la debida reserva y discreción sobre su orientación sexual).
A penas hay datos sobre la forma de vivir afectiva de lo soldados y oficiales homosexuales (fuera de chistes de naturaleza más o menos soez).
El número de mujeres lesbianas en las diferentes fuerzas armadas es imposible de determinar, aunque existieron (todavía más ocultas que los hombres).
Respecto a otras formas de sexualidad (zoofilos, sado – masoquistas...) suponemos que existirían, suponemos que el hecho de estar en guerra no significaría la renuncia a su forma de entender el sexo y la vida. Pero por razones análogas a las anteriores debieron de mantener ocultas sus tendencias (de todas formas nos imaginamos que al Mariscal al mando del Frente de Mesopotamia o de Palestina no le haría mucha gracia descubrir por la mañana que no hay leche para el té porque algún desgraciado ha abusado sexualmente de la cabra asignada a su servicio).
La violación durante la Gran guerra:
Hasta muchos años después de la II guerra mundial, una mujer (y peor en el caso de un hombre) violada debía ocultar de cara al público su situación, pues existía la mentalidad que en parte (o completamente) era responsable de su situación.
Por ello durante este conflicto mundial apenas hubo denuncias. Cuando hablamos de violaciones, debemos diferenciar dos situaciones diferentes:
1º) Los actos individuales aislados, un violador reclutado o metido a soldado (u oficial) no dejaba de serlo. Aunque pronto descubría que era fácil esconderse en su uniforme y que tenía acceso a las armas. Aunque para un buen número de casos descubría que la justicia militar podía ser mucho más implacable que la civil, en el caso que fuera sorprendido o denunciado.
2º) Los actos colectivos, que en líneas generales tenían mucho más que ver con episodios de odio étnico (los más importantes tienen que ver con el genocidio Armenio y con la invasión de Serbia a manos de los batallones Bosnios al servicio del Imperio Austro – Húngaro).
Rastreando entre las actas de juicios militares, los testimonios (en general imprecisos) de civiles afectados por la ocupación militar extranjera (como el caso de Bélgica); podemos concluir que en general y salvo las excepciones recogidas en el punto 2º, estos comportamientos fueron la excepción y no la norma, siendo generalmente castigados con severidad en todos los bandos y ejércitos.
El caso particular del Ejército de Estados Unidos:
Mientras que los aspectos tratados, en este apartado, son de uso general a la mayoría de los ejércitos que combatieron en la guerra mundial, en el caso particular de Estados Unidos y sus fuerzas armadas, tenemos que recordar la existencia del puritanismo mesiánico existente a principios de siglo XX de inspiración Calvinista.
La nueva sociedad civil surgida después de las décadas de alboroto de la famosa conquista del Oeste, reclamaba una mayor moralidad cristiana a las autoridades (Es en esta época por ejemplo cuando surgen los primeros activistas a favor la Ley seca, de la mano de la lucha contra la corrupción política).
Al estallar el conflicto mundial, las gentes de Norteamérica no se sintieron particularmente preocupadas, pero al entrar en la contienda mundial muchos padres y el doble de madres se sintieron preocupados por sus hijos ante la perspectiva de verles en las garras del mal en forma de lupanares (y como prueba de ello las secuelas que dejaban las enfermedades venéreas) por lo que empezaron a exigir a los congresistas la adopción de medidas enérgicas contra este peligro.
La primera medida, fue situar los nuevos campamentos para los soldados en pequeñas ciudades y pueblos segregados de la vida civil. Por lo que entre las tropas empezaron a referirse a estos depósitos como “campos de concentración”.
Los primeros soldados en ser requeridos fueron los profesionales del ejército regular y los voluntarios de la guardia nacional de cada estado. Al realizarse las pertinentes inspecciones médicas, los resultados no pudieron ser más calamitosos: entre los primeros había señales de enfermedad venérea (secuelas de haber padecido o síntomas de padecimiento) en 357 hombres de cada 1.000 y entre los segundos en 150 de cada 1.000
Pronto se adoptaron medidas más severas que lograrían hacer descender los porcentajes a 55 hombres de cada 1.000. Pero al marchar a Francia pronto los niveles volvieron a situarse entorno a 190 de cada 1.000
El nuevo comandante de la “Fuerza Expedicionaria Americana” enviada a Francia, el general Pershing (un cristiano convencido) ordenó llevar a cada soldado infectado por enfermedad venérea ante una corte marcial, pues afirmaba que le incapacitaba para el combate. Así mismo ordenó que los oficiales al mando de unidades con altas tasas de infectados por dichas enfermedades fueran degradados. Finalmente ordenó el cierre de cualquier burdel existente en instalaciones o propiedades del ejército Americano, aunque fuera en suelo Francés.
Para ayudar a los soldados a vencer la tentación, se creó la “Comisión de Actividades en Campamentos de Entrenamiento” con el lema de: “bueno, limpio y divertido” organizaba eventos deportivos, representaciones teatrales y formación variada a los nuevos reclutas al tiempo que daba charlas sobre moralidad y contra el vicio.
A esta comisión se le sumaron diversas iniciativas privadas, la principal fue de la Asociación Médica Americana, que dio numerosas conferencias y distribuía su publicación el “Journal (of the A. M. A)” siendo el tema principal de las mismas “Los efectos en el cuerpo humano de las Enfermedades Venéreas”.
Solo y hacia el final de la guerra se empezó a dar a los soldados algunas charlas sobre educación e higiene sexual.
Más adelante se construyó una importante infraestructura hospitalaria para aislar y curar a los afectados por enfermedades venéreas. Infraestructura que seria muy útil cuando se desató la “gripe española” de 1918 – 1919.
A nivel de estado, se organizó en cada uno la “Oficina de enfermedades Venéreas”, que tenía como misión aislar en hospitales a cualquier hombre que tuviese síntomas de dichas enfermedades (estuviera o no acuerdo con dicho aislamiento) , antes de entrar en filas.
Finalmente mediante un acuerdo entre policías de cada departamento y personal militar armado del ejército y la armada se procedió a clausurar todos los burdeles conocidos en las inmediaciones de centros militares.
En general y tanto por motivos patrióticos como por fuerza legal, se puede afirmar que durante los años del conflicto mundial, la prostitución fue erradicada del ámbito castrense en el territorio de los Estados Unidos. Pero ¿y fuera de Estados Unidos?
Desde luego las súplicas de Pershing a los Estados Mayores Británico y Francés, solicitando la clausura de los burdeles en Gran Bretaña y Francia de uso militar fue desatendida por completo, así que a las autoridades militares de la “Fuerza Expedicionaria Americana” comprendieron que si querían mantener alejados a los jóvenes soldados Americanos del pecado, tendrían que hacerlo por su cuenta.
Por ello se creo en 1917 el WCA, más adelante WCPI, que se trataba de un anexo a la Policía Militar. Era un cuerpo formado exclusivamente oficiales (normalmente juristas o capellanes con estudios superiores) que tenían como misión la represión del vicio dentro de las fuerzas armadas.
Provistos de brazaletes y armados con sus pistolas automáticas Colt, vigilaban las zonas de descanso de la retaguardia (en especial los burdeles Británicos o Franceses) y arrestaban a cualquier soldado que estuviese en la proximidades con un comportamiento sospechoso.
Tras la revolución Rusa, este cuerpo, se encargó además de confiscar la propaganda calificada de “socialista” y de arrestar a cualquier soldado en posesión de la misma.
En 1919 este cuerpo, junto con el resto de la Fuerza Expedicionaria Americana seria disuelto y un buen número de sus miembros acabarían en el F.B.I.
Sin embargo durante todo el conflicto, los soldados aprovechando que este cuerpo solo estaba compuesto por unos pocos centenares de miembros y ellos eran millones, encontraron la forma de burlarlos durante los permisos o servicios en la retaguardia, acudiendo a los burdeles que existían en las zonas ocupadas por los ejércitos Belga, Francés o Británico.
Aparte, los veteranos componían canciones de tipo picante (o lascivas) cuando sus oficiales se lo permitían, donde se daban instrucciones a los novatos sobre los lugares donde encontrarían sexo de pago, lo que debían decir (especialmente útil para tratar con prostitutas que no hablaban inglés) y las tarifas generales (también muy útil para evitar las estafas). En otras ocasiones, las canciones también informaba sobre si tal o cual vendedora o lavandera además de su negocio se daban al negocio de la prostitución.
Volviendo a casa: ellos + ellas, y sus frutos:
Al acabar la guerra y proceder a la desmovilización, los soldados (y los oficiales) temerosos de sufrir una censura social por sus escarceos sexuales con profesionales prefirieron destruir cualquier vestigio o prueba de los mismos, por lo que la información que ha llegado hasta nuestros días sueles ser bastante escasa.
Y de las mujeres que durante el periodo de la guerra mantuvieron un “affaire” – amoroso. Ó durante los bombarderos aéreos o artilleros en las ciudades y pueblos en ocasiones que parejas de completos desconocidos; por ejemplo una chica de civil y un soldado de permiso o convaleciente; se ocultaron en un hueco estrecho, sin luz y lejos de las miradas curiosas, a pasar la noche y combatir el frío abrazados. Ó por necesidad debieron de comerciar con sus cuerpos (desde posar desnudas para realizar fotografías eróticas hasta prostituirse) también y por razones obvias debieron de ocultar su pasado a las generaciones siguientes.
Otra cosa fue que el fruto de soldados y mujeres civiles dejaron en forma de decenas de hijos de madres solteras (muchos de ellos serían abandonados a las puertas de albergues, hospitales, conventos y cuarteles) que pudieron ser ocultados de forma efectiva entre la enorme cantidad de huérfanos y niños refugiados que la guerra dejó tras de sí.
Para afrontar este aspecto es necesario entender la moral sexual de la época y para ello es necesario comprender la moralidad imperante en las diversas sociedades de entonces.
A principios de siglo XX, el Imperio Británico de la Gran Bretaña es la potencia hegemónica en todo el mundo. Y al igual que en épocas pasadas y posteriores, de la misma forma que había impuesto al resto de naciones y colonias su orden mundial, económico y tecnológico. Había impuesto su orden moral, conocido popularmente como la “moral Victoriana”.
(Para entender este hecho, podemos poner un ejemplo moderno: la última superpotencia del mundo, los Estados Unidos de América, no solo han logrado imponer, en calidad de primera potencia, su hegemonía mundial en aspectos como la economía, la tecnología y los valores democráticos. Si no también sus valores culturales y morales. Lo cual explica el éxito global de sus productos comerciales culturales; desde las superproducciones de Hollywood hasta el éxito televisivo por excelencia “The Simpsons”).
A principios de siglo XX, la “moral Victoriana” se había extendido por todo el mundo y los valores culturales y sociales de la sociedad y el pueblo Británico se habían extendido con ella.
¿En que se basaban estos valores? Muy sencillo:
Socialmente se imponen los valores Cristianos – Reformados, por lo que la moral pública se articulará en torno a los mismos. La religión se infiltrará en todos los actos de la vida profesional, pública y privada. El victoriano afirma que el equilibrio social se mantiene exclusivamente a la estabilidad religiosa de la nación, mientras que la incredulidad solo genera desorden que pone en peligro la propiedad privada y por tanto la prosperidad de la nación.
Afectado por esta moral, el individuo debe ser conformista (Dios coloca a cada individuo donde Él tiene a bien); pero a diferencia del Catolicismo, el individuo debe ser optimista (la sociedad debe abrirse a aquellos cuyo éxito, basado en el esfuerzo individual, les permite ascender en la jerarquía social).
Si estos son los valores imperantes, los principios y normas sociales se deben regir por un estricto código moral, cuya máxima es el puritanismo. Se deben combatir el placer, los excesos, las pasiones (de cualquier tipo) y en general cualquier forma de debilitamiento del cuerpo.
Por ende la educación debe ser moral además de intelectual, se impone un modelo de escuela basado en la autoridad y en el castigo corporal contra cualquier transgresión a la misma.
Por ende el arte no debe ser más que una expresión decorativa y de recreo, siempre en segundo plano frente a elementos utilitaristas.
Por ende la familia debe ser entendida como una institución de culto, refugio de un mundo hostil. En ella se reproducirá a pequeña escala lo que ocurre en la sociedad a gran escala. Cada miembro de la misma tiene un papel determinado, el hombre sobre la mujer, el padre sobre el hijo y el hermano mayor sobre el menor.
Por ende, la mujer se ve realizada exclusivamente en el hogar y solamente en él puede tener algún papel. El hombre es el poseedor del capital (si es rico) o de la fuerza de trabajo (si es obrero), la esposa es la “sacerdotisa del hogar” que debe obedecer, servir y encargarse de las artes más delicadas dentro del hogar.
Y si estos son los principios en que se rigen las diferentes sociedades victorianas, la articulación de las mismas vendrán determinadas por el principio de jerarquía, privilegio y responsabilidad:
Jerarquía => los valores de la nueva clase social dominante, la burguesía, sustituyen a los de la antigua clase dominante, la aristocracia.
Desde la escala más básica hasta la más grande, la opinión del superior debe ser antepuesta a la propia del individuo.
La pertenencia a una u otra clase social viene determinada por la posesión de dinero – capital. La escala social tiene forma de pirámide, donde una minoría se asienta sobre una mayoría. Esta minoría es propietaria de los medios de producción y por ello está autorizada a explotar en diferente manera a sus subordinados.
(sin embargo, esta explotación viene contenida por dos hechos: uno es la existencia de un poder democrático, el voto de un hombre vale igual que el del otro, independientemente de las diferencias económicas existentes entre ambos. Otro es la concienciación, aparecen los sindicatos que defienden los intereses económicos de los no propietarios frente a los propietarios, los partidos políticos que expresen la voluntad de las clases sociales menos pudientes y la existencia de una escala social abierta para aquellos que en generaciones sucesivas puedan ir ascendiendo a través de ella).
El privilegio =>A medida que unas élites puedan acumular capital suficiente, podrán gozar de prebendas anteriormente solo disponibles para unos estratos sociales de corte aristocrático. Podrán poseer mansiones y contratar criados si pagan por ello. Abonando el precio correspondiente podrán sentarse en buenos palcos, acudir a buenos restaurantes, dormir en buenos hoteles. Etc.
Pagando por ello, podrán gozar de buena educación en universidades de élite y ocupar cargos de responsabilidad en el ejército, la marina, la administración, la diplomacia, etc.
Para las clases inferiores, quizás no puedan permitirse unos privilegios o una vida tan cómoda. Pero a diferencia de épocas anteriores podrán defenderse en los tribunales, podrán ser propietarios de sus hogares y sus personas, vidas y haciendas podrán ser defendidas de las arbitrariedades y caprichos de antaño.
La responsabilidad => A diferencia de la Aristocracia, la Burguesía piensa y siente que es responsabilidad suya el mantenimiento o modificación del orden existente. Por ello, unas veces más acertadamente que otras, tratará de mejorar las condiciones existentes de aquellos que se encuentran en desventaja social para poder hacerlas por sí mismos.
Esto se manifestará especialmente en la defensa a ultranza de las libertades de edición, prensa, expresión, reunión y publicación.
En resumen, la sociedad Británica primero y después influenciada por esta, al convertirse en la primera potencia mundial, está articulada en unos principios morales sólidos e inflexibles. Entre estos destacamos dos uno la jerarquía y sumisión por una parte y por otra la represión de los sentidos.
Visto ese resumen demasiado rápido e incompleto de la moral social. Podemos iniciar la comprensión de la moral sexual de la época.
Como hemos indicado anteriormente, diferentes clases sociales tienen papeles y derechos diferentes. Por ello en el sexo, los hombres y las mujeres también tienen tareas y derechos diferentes.
El hombre es el responsable de la toma de decisiones, debe reprimirse en la medida de lo posible y debe ser el cabeza de familia(con las obligaciones de responder de el buen nombre de la misma, guía espiritual y moral y del sustento de la misma).
La mujer se realiza exclusivamente dentro de los muros del hogar. Por ser el elemento frágil y débil debe ser protegida y estar sometida al hombre (en virtud de ser el dueño del capital o de la fuerza de trabajo). Ella es la “sacerdotisa del hogar” o el “ángel de la casa” siendo su responsabilidad el mantener este como contraposición a una sociedad calificada de brutal y por tanto refugio del hombre que se desenvuelve dentro de esa misma sociedad para traer el sustento a casa.
En el contesto de esta moral, la unión del hombre y de la mujer, tiene como único objetivo la fundación de un hogar o familia (institución que gozará de verdadero culto durante las décadas o siglos de moral Victoriana o Puritana o Burguesa). Quedando relegados al plano secundario cualquier otro aspecto como la pasión, la lujuria, la sexualidad e incluso la reproducción (Los hijos son un regalo de Dios).
En esta sociedad moralizada según los patrones y tabúes descritos anteriormente, al ser responsabilidad exclusiva del hombre la toma de decisiones y la supervivencia de la familia. Este debe gozar de algún privilegio que recompense este esfuerzo y este no es otro que el de poder gozar de sexo extra – marital o pre – matrimonial; si lo realiza con la debida precaución social (que no higiénica); puede recurrir al uso de profesionales del sexo si no lo divulga y solamente como medio de desahogar sus necesidades físicas de cara a asegurar el recto cumplimiento de los cánones morales.
Por su parte la mujer, al beneficiarse de la protección, dirección y mantenimiento del hombre, adquiere unas obligaciones para con la sociedad, con su marido y consigo mismas. Estas podemos enumerarlas:
1 – Respeto a la castidad del matrimonio = La “mujer social” no debe mantener sexo con otra persona más que con el hombre con el que se una (o la unan) en vínculo matrimonial.
2 – Dedicación exclusiva al matrimonio = La mujer no debe realizar ninguna otra profesión o tarea diferente a la de servir a la familia. Si está estudiando, debe abandonar los estudios, si trabaja debe renunciar al puesto de trabajo. Su vida social debe adaptarse a las necesidades familiares.
3 – Respeto del buen nombre de la familia = es responsabilidad de la mujer asegurar con su comportamiento público que la respetabilidad social de la familia está intacta ante los ojos de Dios y de la sociedad moral.
4 – El divorcio es un derecho legal, tanto para el hombre como para la mujer. Pero este es reprobado socialmente, por lo que son muy extraños los casos en que una mujer divorciada pueda volver a contraer matrimonio. Aunque esto no significa necesariamente su exclusión social.
5 – Matriarcado y Patriarcado. A pesar que la moral Victoriana nace en una sociedad Anglosajona de marcado carácter matriarcal (la mujer, dentro de casa es la que manda y la que decide en asuntos de familia). Esta se adapta sin problemas a otras sociedades de tendencias más patriarcales.
El resultado de todo esto es que el lenguaje, la moda, las costumbres, etc. se des – feminizan (sin que esto suponga que a su vez se masculinicen). Por ejemplo; las épocas más liberales del siglo XVIII (coincidiendo con las revoluciones Americana, Francesa e Industrial) son famosos los vestidos femeninos abiertos de generosos escotes o los calzones apretados en la vestimenta masculina, la literatura picante – pornográfica (como el Marques de Sade en Francés o Fanny Hill en Inglés), abundantes desnudos en obras de arte o motivos decorativos,...
Sin embargo, en esta época; aparece una moda victoriana tapando completamente tanto el cuerpo masculino como el femenino hasta cubrir las patas de las mesas, pianos y otros mobiliarios por tener connotaciones demasiado sugerentes. Aparece un lenguaje victoriano, para describir de forma imprecisa las partes consideradas más pudorosas del cuerpo humano o animal (miembros por piernas, etc.) así como una larga lista de términos, palabras, situaciones tabúes que deben ser evitadas a toda costa. Siendo el cuerpo femenino mucho más restringido (al menos en público) que el masculino.
Fruto de esta des – feminización de la sociedad, es el hecho que cada vez más profesiones (tanto de alta cómo de baja especialización) son prohibidas a las mujeres (no significa que antes del XIX hubiese mujeres médicos, marineros, empresarios, etc. Pero a partir de esta época una mujer de alta sociedad no puede ejercer otra actividad que la meramente artística si esta no está remunerada. Si es de clase media, solamente puede ser maestra mientras sea soltera y si es de clase social baja, fuera del cerrado mundo de las criadas; siempre que sea soltera; o del trabajo sin especializar en la industria ligera o textil puede ejercer alguna actividad remunerada). Por ello cuando una chica joven se queda huérfana o una madre se queda viuda o se divorcia, lo pasa francamente mal para poder subsistir. Siendo la prostitución en muchos casos la única forma que tendrá para poder subsistir (al precio de ser considerada una paria social).
(Aunque apenas hay estudios de la época que se centren en estos temas, pero la abundante literatura erótica de la época, el sensacionalismo de los crímenes de Jack el Destripador y los proyectos reformismas y de mejora social llevados al parlamento a partir de la década de los años 80 del siglo XIX nos hablan de una gran problemática social referente a la prostitución y en especial a la prostitución infantil, tanto masculina como femenina).
El último punto a tratar sobre la moral sexual de la época, lo tenemos en el asunto de la prostitución; en la que por un lado tenemos una moral que se muestra indulgente con el hombre que recurre a ellas si lo hace de forma discreta y que se muestra cada vez más inflexible con la mujer que no dispone de un medio de vida propio. Por lo que decenas de hombres y mujeres se darán cita en oscuros callejones y casas de mala reputación intercambiando dinero por sexo. Las consecuencias negativas de estos intercambios serán ejércitos de niños huérfanos o sin hogar inundando las calles (recordemos las novelas de Charles Dickens) y la expansión de la Sífilis que en esta época alcanzó cotas de pandemia mundial (Tampoco hay datos claros, aunque si nombres ilustres de sus víctimas, como el coronel Reld, el capitán general Primo de Rivera, el mayor Mac Leod... o supuestos como el rey Alfonso XII o el Duque de Clarence Alberto Víctor nieto de la reina Victoria I de Inglaterra).
PROBLEMA: ¿Cómo puede el autor demostrar estas circunstancias y actitudes morales con los estudios escasos, dispersos o inexistentes de la época? RESPUESTA: No puede, pero si puede dar encontrar un claro ejemplo: El hundimiento del R.M.S. Titanic en 1912.
Aunque solo sea por la película de James Cameron, más o menos todo el mundo conoce la historia del barco hundido en la noche del 14 al 15 de Abril de 1912, a las 23’40 horas por colisión con un iceberg. Como también se conoce la alta mortalidad producida por las frías aguas y la falta de botes para evacuar a todo el pasaje y tripulación (falta que de todas formas era completamente legal en la época).
Lo que pocas fuentes suelen tratar es el hecho que de un total de 2.223 almas a bordo (899 ó 913 tripulantes, las fuentes varían, y 1.330 pasajeros. Divididos en 329 de 1ª clase, 285 de 2ª y 710 de 3ª) las estadísticas de salvamento fueron: el 69% del pasaje de 1ª clase, el 42% del de 2ª y el 25% el de 3ª, más un 24% de la tripulación.
Ó también visto por sexos y edades: La supervivencia de los hombres fue del 33% de 1ª, 8% de 2ª y 16% de 3ª. La de las mujeres fue: 97% de 1ª, 87% de 2ª y 46% de 3ª. Finalmente la de los niños de ambos sexos fue: 86% (solo una víctima del total) de 1ª, 100% de 2ª y 34% de 3ª.
¿Cómo explicamos esta disparidad estadística? Sencillamente porque en el momento de hundirse y organizar la evacuación con los precarios medios existentes, la gente (o mejor dicho su sociedad) actuó (salvo contadas excepciones) como era de esperar. Por un lado se antepuso la seguridad física de los más débiles por encima de los más fuertes (por eso los elevados índices de supervivencia de mujeres y niños frente al de hombres). Pero por otro lado se antepuso la seguridad de los más pudientes sobre la de los menos pudientes. (Que se manifiesta claramente en los elevados índices en todas las categorías de supervivencia del pasaje de 1ª y 2ª clase frente al de 3º).
Resumiendo, la mayoría de los hombres se sacrificaron por las mujeres y niños (salvo deshonrosas excepciones) pero también los miembros de clases inferiores debieron sacrificarse por los de clases superiores (salvo honrosas excepciones, como el único matrimonio de Españoles de 1ª clase, donde el marido se sacrificó y cedió su plaza en el bote salvavidas a la criada de su mujer. Siendo este el único Español que pereció a bordo del Titanic).
Y fue esta sociedad paternalista y clasista la que entró en combate en la I Guerra Mundial.
El amor y el sexo en la I guerra mundial:
Obviamente al ser llamados a filas, los hombres saludables debieron dejar atrás a sus esposas, novias, prometidas y amigas de diverso grado de permisividad. Los ejércitos de todos los contendientes eran fundamentalmente masculinos (de hecho eran en 1914 completamente masculinos y solo a partir de 1915 – 1916 se les permitió el servicio de uniforme en muy determinados departamentos).
Al acabar el conflicto en 1918, las únicas mujeres sometidas a la disciplina militar eran las enfermeras, el personal administrativo de determinados cuarteles generales y algún servicio similar muy en la retaguardia.
¿Cómo se mantuvo el contacto con el sexo opuesto? En general hubo que recurrir al correo postal. Las parejas de enamorados o los cónyuges se intercambiaban largas cartas dando las novedades. Pero debido a la existencia de la omnipotente censura, las muestras de afecto más intensas debieron dejarse para el permiso o desarrollar un lenguaje más o menos secreto, lleno de modismos y giros verbales para burlar la censura y hacer llegar a las respectivas parejas sus muestras efusivas de afecto.
(Posiblemente este sea una de las principales razones por las que el correo postal era tan importante para mantener alta la moral).
Las familias o personas más pudientes, podían hacer uso del telégrafo para acortar el tiempo para hacer llegar los mensajes. Pero debido a lo breve del espacio y al elevado precio, era un método mucho más exclusivo.
A falta de mujeres “formales” los soldados y los mandos debieron hacer uso de otros elementos más “rotatorios” (léase prostitutas), así como otros sistemas para mantener la cordura en un tiempo de locos.
La prostitución en la gran guerra:
Desde siempre donde ha habido conventos, colegios mayores y cuarteles han habido en las cercanías prostíbulos.
Las razones para que las mujeres se volvieran prostitutas creo que ya las he explicado anteriormente. Pero en tiempo de guerra, con centenares de refugiadas, viudas y huérfanas de guerra. Con cargas familiares a su cuenta (eso en los países más desarrollados, con infraestructuras sociales teóricas para hacerse cargo de sus necesitados. Imaginémonos donde estas infraestructuras eran inexistentes o los países y colonias ocupados por los diversos bandos de la guerra o las supervivientes del genocidio armenio), el número de mujeres que debieron recurrir al comercio carnal para subsistir. (Y las subsiguientes situaciones familiares, madres solteras, niñas y adolescentes fugadas del hogar,...).
A partir del periodo 1916 – 1918 el número se redujo cuando las grandes fábricas, organismos oficiales, granjas y minas abrieron sus puertas a las mujeres para paliar la falta de hombres enviados al frente. Para volver a subir tras el fin de la guerra.
Si esto era lo que llevaba a las mujeres al “oficio público”, los hombres acudían por diversas razones: soledad, curiosidad, sentimiento del “mañana a lo mejor no estoy vivo”, experimentación, abandonar el estado de virginidad antes de entrar en combate, ... Pronto las autoridades militares debieron de hacerse cargo de las necesidades sexuales de ejércitos que contaban con millones de hombres y hubo que regular (organizar dicha necesidad).
Inciso: en el momento de redactar este artículo Octubre de 2010, se ha sabido la concesión del premio novel de literatura al autor de entre otras grandes obras de “Pantaleón y las visitadoras”. Creo que en dicha obra refleja el espíritu de este mini – artículo a la perfección.
Al principio, la prostitución militar no era otra cosa que una serie de meretrices y sus correspondientes madames, que acampaban en las cercanías de campamentos o depósitos de tropas en la retaguardia, siguiéndolas a lo largo de sus desplazamientos. Pero pronto el fantasma de las enfermedades de transmisión sexual hizo su aparición y los estados mayores de todos los contendientes empezaron a temer que unidades enteras quedasen fuera de combate antes de entrar en batalla (con la mala prensa que tendría en el público). Por otra parte la diferencia entre prostitutas para oficiales y para soldados era meramente económica y no siempre existía la separación tácita entre clases que se suponía debía imperar dentro de los diferentes ejércitos.
Por ello las incidencias de enfermedades venéreas afectaban por igual a tropa, oficialidad e incluso el generalato. Es en este momento, finales de 1914, cuando el alto mando de cada ejército tomó cartas en el asunto y ordeno una organización / regulación de la prostitución.
Entre 1915 y 1918; se creó una “alianza tácita” entre meretrices, dueños de burdeles y organismos militares. (En Gran Bretaña se había regulado por primera vez en 1912, para uso exclusivo de las fuerzas armadas).
En virtud de la misma, los burdeles debían someterse a un proceso de calificación militar (se le inspeccionaba asegurándose que era un establecimiento limpio, el alcohol servido era apto para consumo humano, las prostitutas estaban libres de enfermedades infecciosas y no había asomo de espionaje enemigo), que en el caso de superarlo con la categoría de apto, permitía a este establecimiento colocar un distintivo (en el caso de las tropas británicas desplazadas a los diferentes frentes era un farol rojo, en los burdeles para soldados o azul en los destinados a oficiales, en Inglés. En los destinados a soldados de lengua Francesa, se situaba a la entrada un cartel que sencillamente indicaba “Maison Tolerée” para los soldados o lo mismo con el indicativo de “Uso exclusivo de rangos y categorías superiores” para los oficiales). Por su parte los organismos militares encargados por orden (verbal, pues no ha llegado hasta nosotros ningún documento escrito) se encargaban de:
1º - Semanalmente hacer dos chequeos médicos gratuitos a las prostitutas, para garantizar que estaban libres de enfermedades infecciosas (venéreas o no). Y eventualmente hacerse cargo en los hospitales militares de la atención de las meretrices enfermas. (Abonando incluso con haberes militares los sueldos no percibidos por su trabajo a causa de su hospitalización).
2º - Se informaría puntualmente a la tropa y a la oficialidad (por separado) de los establecimientos que habían sido calificados como aptos; proporcionando a los hombres de todas las graduaciones de la información y de los medios higiénico – sanitarios para prevenir enfermedades venéreas y realizar los oportunos chequeos médicos, hospitalizando (y aislando) a los individuos contagiados.
Además el personal de inteligencia militar haría las charlas acostumbradas para asegurar que información sensible de cualquier tipo no llegara a manos del enemigo (o del público en general).
3º - Las Policías Militares o las Gendarmerías de cada ejército en liza serían desplegadas con la misión de evitar altercados (una de las medidas más demandadas por las meretrices temerosas de millares de hombres con acceso a las armas).
4º - En ocasiones personal del cuerpo de pagaduría de algunos ejércitos, se encargarían de la gestión de muchos de estos burdeles, asegurando que los soldados y oficiales abonasen sus consumos y que las meretrices percibiesen sus gratificaciones (incluido en ocasiones alimentos y otros bienes de consumos por entonces solo disponibles para el personal militar).
A consecuencia de estas medidas, en general, las enfermedades venéreas estuvieron más o menos controladas durante la guerra y las historias escabrosas de prostíbulos, peleas y agresiones se pudieron evitar (o por lo menos ocultar).
La oficialidad al igual que la tropa se pudo más o menos beneficiar de estas medidas, con el aliciente de tener sueldos mayores. A lo que se le sumaba en el caso de los altos oficiales (generales, brigadieres y mariscales) de la existencia de las llamadas “mujeres de campaña”.
En todos los ejércitos había una serie de cargos que eran desempeñados por mujeres o que a medida que la guerra transcurría fue necesario recurrir a mujeres, pues los hombres habían sido destinados al frente (oficios como enfermeras, lavanderas, cantineras. Se les añadió el de secretarias, mecanógrafas, telegrafistas, conductoras,...). Eran una minoría entre océanos de hombres (de ahí la buena/mala fama que se ganaron a lo largo del conflicto) pero eran suficientes para ocultar entre ellas a las queridas (más o menos reconocidas) de cada alto oficial mariscal.
La pornografía durante la gran Guerra:
Uno de los aspectos menos conocidos del ejército Napoleónico, fue la costumbre que al finalizar una jornada, se solicitaba a los oficiales o a los soldados que supiesen leer, que además de redactar las cartas de quienes pudiesen pagarse enviarlas a sus casas. El que leyeran en público el capítulo de alguna novela o libro.
Entre los títulos más demandados entre la tropa estaban las obras del Marques de Sade. Por lo que a medida que se generalizó la enseñanza entre los soldados de los ejércitos se consumieron más y más libros, siendo los relatos eróticos los más apreciados por este solitario público.
Durante los años del conflicto mundial, la novela pornográfica sufrió una expansión fruto de un incremento de la demanda. El motivo era doble:
1º) En las solitarias trincheras de los diferentes teatros y a bordo de los buques y submarinos, los oficiales y soldados apreciaban bastante esta literatura, como forma de consolarse.
2º) Tanto las bibliotecas para soldados, como las de los clubes de oficiales disponían de apartados postales anónimos para realizar los encargos de manera anónima, así que los encargos se multiplicaron para todas las editoriales de los países en liza.
La pornografía se manifestaba en forma de relatos (cortos o largos) de corte erótico, en 1913 apareció la primera novela gráfica de corte erótico, así que enseguida se popularizó entre las filas del ejército.
Sin embargo los productos más caros y exclusivos en este aspecto eran las colecciones de fotos y las películas pornográficas, pagadas contra – reembolso y en general solo disponibles en los estados mayores.
¿Como sortearon la supuestamente existente censura moral? Este es uno de los aspectos más secretos del conflicto mundial. Pero quizás en tiempo de guerra, los censores recibieron instrucciones al respecto de hacer la vista gorda ante el consuelo del soldado (y del general o mariscal).
La homosexualidad y otras formas de sexualidad en la guerra:
En líneas generales, los homosexuales llamados a filas o voluntarios / profesionales padecían las mismas (en ocasiones mayores) prohibiciones, desde penas de prisión hasta la muerte si eran descubiertos. (Como en el ejército Otomano a pesar de las fantasías de Lawrence de Arabia).
Sin embargo entre ejércitos que en su conjunto sumaban más de 30 millones de hombres, los hombres homosexuales lo tenían relativamente fácil para ocultarse (siempre que mantuvieran la debida reserva y discreción sobre su orientación sexual).
A penas hay datos sobre la forma de vivir afectiva de lo soldados y oficiales homosexuales (fuera de chistes de naturaleza más o menos soez).
El número de mujeres lesbianas en las diferentes fuerzas armadas es imposible de determinar, aunque existieron (todavía más ocultas que los hombres).
Respecto a otras formas de sexualidad (zoofilos, sado – masoquistas...) suponemos que existirían, suponemos que el hecho de estar en guerra no significaría la renuncia a su forma de entender el sexo y la vida. Pero por razones análogas a las anteriores debieron de mantener ocultas sus tendencias (de todas formas nos imaginamos que al Mariscal al mando del Frente de Mesopotamia o de Palestina no le haría mucha gracia descubrir por la mañana que no hay leche para el té porque algún desgraciado ha abusado sexualmente de la cabra asignada a su servicio).
La violación durante la Gran guerra:
Hasta muchos años después de la II guerra mundial, una mujer (y peor en el caso de un hombre) violada debía ocultar de cara al público su situación, pues existía la mentalidad que en parte (o completamente) era responsable de su situación.
Por ello durante este conflicto mundial apenas hubo denuncias. Cuando hablamos de violaciones, debemos diferenciar dos situaciones diferentes:
1º) Los actos individuales aislados, un violador reclutado o metido a soldado (u oficial) no dejaba de serlo. Aunque pronto descubría que era fácil esconderse en su uniforme y que tenía acceso a las armas. Aunque para un buen número de casos descubría que la justicia militar podía ser mucho más implacable que la civil, en el caso que fuera sorprendido o denunciado.
2º) Los actos colectivos, que en líneas generales tenían mucho más que ver con episodios de odio étnico (los más importantes tienen que ver con el genocidio Armenio y con la invasión de Serbia a manos de los batallones Bosnios al servicio del Imperio Austro – Húngaro).
Rastreando entre las actas de juicios militares, los testimonios (en general imprecisos) de civiles afectados por la ocupación militar extranjera (como el caso de Bélgica); podemos concluir que en general y salvo las excepciones recogidas en el punto 2º, estos comportamientos fueron la excepción y no la norma, siendo generalmente castigados con severidad en todos los bandos y ejércitos.
El caso particular del Ejército de Estados Unidos:
Mientras que los aspectos tratados, en este apartado, son de uso general a la mayoría de los ejércitos que combatieron en la guerra mundial, en el caso particular de Estados Unidos y sus fuerzas armadas, tenemos que recordar la existencia del puritanismo mesiánico existente a principios de siglo XX de inspiración Calvinista.
La nueva sociedad civil surgida después de las décadas de alboroto de la famosa conquista del Oeste, reclamaba una mayor moralidad cristiana a las autoridades (Es en esta época por ejemplo cuando surgen los primeros activistas a favor la Ley seca, de la mano de la lucha contra la corrupción política).
Al estallar el conflicto mundial, las gentes de Norteamérica no se sintieron particularmente preocupadas, pero al entrar en la contienda mundial muchos padres y el doble de madres se sintieron preocupados por sus hijos ante la perspectiva de verles en las garras del mal en forma de lupanares (y como prueba de ello las secuelas que dejaban las enfermedades venéreas) por lo que empezaron a exigir a los congresistas la adopción de medidas enérgicas contra este peligro.
La primera medida, fue situar los nuevos campamentos para los soldados en pequeñas ciudades y pueblos segregados de la vida civil. Por lo que entre las tropas empezaron a referirse a estos depósitos como “campos de concentración”.
Los primeros soldados en ser requeridos fueron los profesionales del ejército regular y los voluntarios de la guardia nacional de cada estado. Al realizarse las pertinentes inspecciones médicas, los resultados no pudieron ser más calamitosos: entre los primeros había señales de enfermedad venérea (secuelas de haber padecido o síntomas de padecimiento) en 357 hombres de cada 1.000 y entre los segundos en 150 de cada 1.000
Pronto se adoptaron medidas más severas que lograrían hacer descender los porcentajes a 55 hombres de cada 1.000. Pero al marchar a Francia pronto los niveles volvieron a situarse entorno a 190 de cada 1.000
El nuevo comandante de la “Fuerza Expedicionaria Americana” enviada a Francia, el general Pershing (un cristiano convencido) ordenó llevar a cada soldado infectado por enfermedad venérea ante una corte marcial, pues afirmaba que le incapacitaba para el combate. Así mismo ordenó que los oficiales al mando de unidades con altas tasas de infectados por dichas enfermedades fueran degradados. Finalmente ordenó el cierre de cualquier burdel existente en instalaciones o propiedades del ejército Americano, aunque fuera en suelo Francés.
Para ayudar a los soldados a vencer la tentación, se creó la “Comisión de Actividades en Campamentos de Entrenamiento” con el lema de: “bueno, limpio y divertido” organizaba eventos deportivos, representaciones teatrales y formación variada a los nuevos reclutas al tiempo que daba charlas sobre moralidad y contra el vicio.
A esta comisión se le sumaron diversas iniciativas privadas, la principal fue de la Asociación Médica Americana, que dio numerosas conferencias y distribuía su publicación el “Journal (of the A. M. A)” siendo el tema principal de las mismas “Los efectos en el cuerpo humano de las Enfermedades Venéreas”.
Solo y hacia el final de la guerra se empezó a dar a los soldados algunas charlas sobre educación e higiene sexual.
Más adelante se construyó una importante infraestructura hospitalaria para aislar y curar a los afectados por enfermedades venéreas. Infraestructura que seria muy útil cuando se desató la “gripe española” de 1918 – 1919.
A nivel de estado, se organizó en cada uno la “Oficina de enfermedades Venéreas”, que tenía como misión aislar en hospitales a cualquier hombre que tuviese síntomas de dichas enfermedades (estuviera o no acuerdo con dicho aislamiento) , antes de entrar en filas.
Finalmente mediante un acuerdo entre policías de cada departamento y personal militar armado del ejército y la armada se procedió a clausurar todos los burdeles conocidos en las inmediaciones de centros militares.
En general y tanto por motivos patrióticos como por fuerza legal, se puede afirmar que durante los años del conflicto mundial, la prostitución fue erradicada del ámbito castrense en el territorio de los Estados Unidos. Pero ¿y fuera de Estados Unidos?
Desde luego las súplicas de Pershing a los Estados Mayores Británico y Francés, solicitando la clausura de los burdeles en Gran Bretaña y Francia de uso militar fue desatendida por completo, así que a las autoridades militares de la “Fuerza Expedicionaria Americana” comprendieron que si querían mantener alejados a los jóvenes soldados Americanos del pecado, tendrían que hacerlo por su cuenta.
Por ello se creo en 1917 el WCA, más adelante WCPI, que se trataba de un anexo a la Policía Militar. Era un cuerpo formado exclusivamente oficiales (normalmente juristas o capellanes con estudios superiores) que tenían como misión la represión del vicio dentro de las fuerzas armadas.
Provistos de brazaletes y armados con sus pistolas automáticas Colt, vigilaban las zonas de descanso de la retaguardia (en especial los burdeles Británicos o Franceses) y arrestaban a cualquier soldado que estuviese en la proximidades con un comportamiento sospechoso.
Tras la revolución Rusa, este cuerpo, se encargó además de confiscar la propaganda calificada de “socialista” y de arrestar a cualquier soldado en posesión de la misma.
En 1919 este cuerpo, junto con el resto de la Fuerza Expedicionaria Americana seria disuelto y un buen número de sus miembros acabarían en el F.B.I.
Sin embargo durante todo el conflicto, los soldados aprovechando que este cuerpo solo estaba compuesto por unos pocos centenares de miembros y ellos eran millones, encontraron la forma de burlarlos durante los permisos o servicios en la retaguardia, acudiendo a los burdeles que existían en las zonas ocupadas por los ejércitos Belga, Francés o Británico.
Aparte, los veteranos componían canciones de tipo picante (o lascivas) cuando sus oficiales se lo permitían, donde se daban instrucciones a los novatos sobre los lugares donde encontrarían sexo de pago, lo que debían decir (especialmente útil para tratar con prostitutas que no hablaban inglés) y las tarifas generales (también muy útil para evitar las estafas). En otras ocasiones, las canciones también informaba sobre si tal o cual vendedora o lavandera además de su negocio se daban al negocio de la prostitución.
Volviendo a casa: ellos + ellas, y sus frutos:
Al acabar la guerra y proceder a la desmovilización, los soldados (y los oficiales) temerosos de sufrir una censura social por sus escarceos sexuales con profesionales prefirieron destruir cualquier vestigio o prueba de los mismos, por lo que la información que ha llegado hasta nuestros días sueles ser bastante escasa.
Y de las mujeres que durante el periodo de la guerra mantuvieron un “affaire” – amoroso. Ó durante los bombarderos aéreos o artilleros en las ciudades y pueblos en ocasiones que parejas de completos desconocidos; por ejemplo una chica de civil y un soldado de permiso o convaleciente; se ocultaron en un hueco estrecho, sin luz y lejos de las miradas curiosas, a pasar la noche y combatir el frío abrazados. Ó por necesidad debieron de comerciar con sus cuerpos (desde posar desnudas para realizar fotografías eróticas hasta prostituirse) también y por razones obvias debieron de ocultar su pasado a las generaciones siguientes.
Otra cosa fue que el fruto de soldados y mujeres civiles dejaron en forma de decenas de hijos de madres solteras (muchos de ellos serían abandonados a las puertas de albergues, hospitales, conventos y cuarteles) que pudieron ser ocultados de forma efectiva entre la enorme cantidad de huérfanos y niños refugiados que la guerra dejó tras de sí.
Capitulo 4º) En el tropel de la guerra:
En el verano de 1914, estalla la Gran guerra y para una Mata – Hari de 38 años, este acontecimiento histórico es una oportunidad y una calamidad al mismo tiempo y en iguales proporciones.
Porqué una calamidad: Muy sencillo, ella tenía contratos pendientes de giras, posibles amantes – clientes y diversos negocios en ambos bandos del conflicto.
Y por qué una oportunidad: como ya hemos indicado, los encantos físicos de la buena señora empiezan a ir en caída libre. Por lo que entiende que debe buscar nuevas actividades laborales. A lo que se le añade, que ella era ciudadana Holandesa, una nación neutral durante el conflicto, por lo que podía atravesar las fronteras libremente (España, Gran Bretaña, Francia, Holanda y Alemania).
En Mayo de 1914, había firmado un contrato de 6 meses de duración (hasta Noviembre de 1914) con el Teatro Metropol de Berlín, para representar la obra “El Ladrón de Millones”. Que sin embargo, es rescindido unilateralmente el 28 de Julio de 1914 por el estallido de la guerra.
En ese mismo mes de Julio de 1914, nos encontramos a Mata – Hari trabajando en un Music – Hall en Berlín (y, según la comidilla por toda la ciudad, ejerciendo de amante del jefe de policía de la capital).
En Agosto de 1914 es deportada por las autoridades Alemanas, al haber sido decretado la obligatoriedad para todos los ciudadanos extranjeros neutrales poseer un visado expedido por la embajada Alemana en su país.
En contra de lo que parece a primera vista, la deportación es para ella es una suerte, pues tiene fuertes discusiones con varios acreedores en el país germano por deudas impagadas, decidiendo regresar a París vía Suiza. Teniendo que regresar a Berlín desde la frontera con Suiza por falta de visado expedido por la embajada helvética en Alemania. Y al no lograr el preciado documento optó por viajar en tren hasta Amsterdam.
Sin embargo, ella declararía que salió de París el 4 de Agosto de 1914, debido a lo mal que trataba la policía Francesa a todos los extranjeros (sospechosos de ser espías o simpatizantes Alemanes).
Más tarde regresa a su país natal, entre Noviembre de 1914 y Febrero de 1915, descansando en el hotel Victoria de Amsterdam (el de la Plaza Dam de Amsterdam). Siendo alojada por cuenta del banquero van der Schalk, bajo la identidad falsa de matrimonio Ruso en viaje. Hasta que fueron identificados y conminados a irse (expulsados) por los administradores de dicha institución (por entonces estaba prohibido que un hombre y una mujer compartieran habitación sin estar casados).
Su estancia en Holanda, se prolongaría solo el tiempo justo en que interpretó el papel de bailarina India para la obra “Les Folies Françaises” en una temporada en el Teatro Real de la Haya, hasta que por causas de la guerra y las restricciones económicas, se suspendieron las representaciones. Quedando de nuevo su economía en situación precaria.
En Octubre de 1914, alquila una pequeña casa en La Haya, donde residirá un tiempo hasta que sus exiguos fondos se agoten por completo.
En Marzo de 1915, acude por motivos profesionales a Madrid, cruzando Francia. Trabajando para un Music – Hall de la capital Española.
Sin embargo, durante su estancia en Madrid, es identificada por el agregado militar de la embajada Británica en España, Fernand Tuohy, mientras frecuenta los ambientes más partidarios de la causa Alemana en España (incluidos varios corresponsales del periódico ABC). Muchos años después su interlocutor Alemán en España se haría mundialmente famoso, no era otro que el futuro Almirante Wilhelm Canaris.
Si bien en el periodo entreguerras el oficial Alemán negaría este punto y con buen motivo, pues era casado.
(El oficial Británico, dará inmediato aviso a sus colegas del resto de la alianza en guerra; Francia y Bélgica. Por lo que se le abrirá ficha en los servicios secretos de estos tres países).
De fuentes Alemanas sabemos, concretamente de los informes elaborados por el general de División Friedrich Gempp (jefe de la inteligencia Alemana) remitidos al diputado y ministro de la guerra Walker Nicolai. Donde reconocen que Mata – Hari entró en nómina de la división III/b (inteligencia y contra – inteligencia del alto estado mayor del ejército), reclutada por el capitán Hoffman, en Colonia, en el Otoño de 1915, en algún momento entre los meses de Septiembre a Noviembre de ese año, siéndole dado el nombre clave de “agente H – 21 A”. Su controlador sería el Mayor Roepell. Quien en “largos paseos” la empezó a enseñar los rudimentos básicos del oficio, mientras que un criptógrafo, le daría algunas nociones para ocultar mensajes empleando tinta invisible.
Desde luego el entrenamiento no podía ser más simple e incompleto.
Su primera misión debía ser acudir a París y allí obtener, por cualquier método, los planes para la próxima ofensiva enemiga, llevarlos a la “agencia de noticias del Oeste”. Traducido: la inteligencia militar Alemana, concretamente a la sede en Düsseldorf, donde trabajaba el mayor Roepell. En su defecto, podía emplear como buzón, a la “Central de Agentes” de la embajada Alemana en Madrid, a la atención del Mayor Arnold Kelle.
Si tenía éxito en esta misión, obtendría en la ciudad de la Haya un pago inicial en una cuenta corriente abierta su nombre, con un ingreso a su favor de 20.000 Francos Franceses efectuados por el “General Cremer”.
En Noviembre (otras biografías afirman que fue en Diciembre) de 1915 viaja a Inglaterra cruzando de nuevo Francia y embarcándose en Dieppe y tras no lograr ningún contrato en Londres, regresó de nuevo vía Dieppe a París, alojándose durante un breve tiempo en la lujosa villa de Neuilly, que debe abandonar al ser declarada insolvente.
Más tarde en el juicio, se la acusaría de: “regresar a Francia para comprobar el estado del ejército Francés de lanzar una nueva ofensiva”. Sin embargo la acusación se retiraría tras testificar a su favor el doctor Bizard, quien la estuvo atendiendo varias veces durante esta época.
Entre Diciembre de 1915 y Febrero de 1916, su residencia “oficial” se situará en París en el Gran Hotel de París, donde se la ve en público con el ex – ministro de la guerra Adolphe Messim, con el secretario general del ministerio de asuntos exteriores Jules Cambon y con un alto cargo del ministerio de la guerra Jean Hallaure. Sin que al parecer obtuviera alguna información de valor. Por lo que enviaría el siguiente telegrama a Madrid: “De momento los Franceses no planean ninguna ofensiva”.
A finales de Diciembre de 1915, trata de organizar un nuevo intento para recuperar a su hija y como el viaje entre Francia y Holanda es imposible, viajará de nuevo a España con la intención de embarcar para Holanda.
Desde mediados de 1915, George Ladoux, oficial del 2º Bureau (inteligencia exterior) del Estado Mayor del Ejército Francés, comienza a sospechar de Mata – Hari. Avisando a las autoridades Británicas.
El 11 de Enero de 1916, cruza la frontera Franco – Española por Hendaya, llegando el día 12 de Enero de 1916 a Madrid, donde es recogida por Von Kalle. (Quien acude de uniforme a la estación. – Magnífico atuendo para pasar desapercibido).
(Más tarde telegrafiará su llegada sin incidentes, usando la clave “Crammer” a sus superiores en Amsterdam y desde ahí en el interior de Alemania.
El telegrama es descodificado por los Británicos y a su vez remitido a los Franceses).
Durante su estancia en Madrid, se aloja en el hotel Palace (que por entonces estaba lleno de “funcionarios” Franceses y “agentes” Alemanes). Según los libros de ocupación de dicho hotel, Mata – Hari, se “alojará” en la misma habitación que Von Kalle.
(Quien a su vez era vigilado en la habitación de al lado por Marthe Richard, una agente de los servicios secretos Franceses, ocultándose con la identidad falsa de enfermera y amante del agregado Naval Alemán en España; el barón Hans von Krohn.
Será esta agente, quien informará a sus superiores en París, de las escasas actividades de “agente secreto al servicio de Francia”. En Abril de 1917, se enteraría por la prensa Española de la época del arresto de Mata – Hari).
En la primavera de 1916, sin nuevos contratos como bailarina en España, opta por regresar a Francia, alojándose en el Gran Hotel de París. (Según ella, fue en este momento cuando notó por primera vez que le estaban siguiendo y no se trataba de admiradores, fetichistas o periodistas).
Manifestando su intención de visitar la ciudad de Vittel en los Vosgos; sede de diversos cuarteles generales aliados y del cuartel general de la aviación Francesa. Para actuar como bailarina “voluntaria” para elevar la moral de los oficiales Franceses allí destinados. (Aquí sin embargo no se percatará de la cada vez más estrecha a la que le somete la Contra –inteligencia Militar Francesa).
Los informes de los controladores Franceses, registraran diversas salidas para ir de compras, tomar el té, visitar viejas y nuevas amistades. Así como una adivina). Sin que levante demasiadas sospechas ni poder reunir pruebas para llevarla a juicio. Pues hasta este momento no hay pruebas tangibles, salvo la constatación de contactos con agentes Alemanes en naciones neutrales, España y Holanda, y el intercambio de correos cifrados.
Es en esta época de la guerra, cuando empieza a “interesarse por los hombres en uniforme” de cualquier nacionalidad. (Que también se alojan en los diversos hoteles cercanos al frente). Se le supone, sin pruebas, que durante esta época fue la amante – cortesana – prostituta de un buen número de altos oficiales (De todos los bandos y ejércitos).
Y aquí es donde conocerá al que será el último “gran amor de su vida”: el príncipe Vladimir Masloff (apodado por todo el mundo incluido ella misma como Vadim). De la aviación del Ejército Imperial Ruso.
Vivirán juntos un idilio que durara varios días seguidos; según el oficial Ruso. Mientras que ella afirmó sin embargo que fue entre Mayo y Diciembre de 1916.
En Marzo de 1916, regresa a La Haya para organizar la mudanza de sus cosas (otros afirman que fue para empeñar sus últimas joyas). Aprovechando un viaje a Rotterdam para solicitar un visado en el consulado Británico que le permita entrar en territorio Británico. Pero le es denegado por las autoridades consulares Británicas.
(Según los datos del Telegrama Nº 74 del 27 de Abril de 1916: se la califica de “dama indeseable” al ser sorprendida por los agentes Británicos manteniendo contactos con diplomáticos Alemanes en Holanda. Informando al 2º Bureau de George Ladoux).
En el verano de 1914, estalla la Gran guerra y para una Mata – Hari de 38 años, este acontecimiento histórico es una oportunidad y una calamidad al mismo tiempo y en iguales proporciones.
Porqué una calamidad: Muy sencillo, ella tenía contratos pendientes de giras, posibles amantes – clientes y diversos negocios en ambos bandos del conflicto.
Y por qué una oportunidad: como ya hemos indicado, los encantos físicos de la buena señora empiezan a ir en caída libre. Por lo que entiende que debe buscar nuevas actividades laborales. A lo que se le añade, que ella era ciudadana Holandesa, una nación neutral durante el conflicto, por lo que podía atravesar las fronteras libremente (España, Gran Bretaña, Francia, Holanda y Alemania).
En Mayo de 1914, había firmado un contrato de 6 meses de duración (hasta Noviembre de 1914) con el Teatro Metropol de Berlín, para representar la obra “El Ladrón de Millones”. Que sin embargo, es rescindido unilateralmente el 28 de Julio de 1914 por el estallido de la guerra.
En ese mismo mes de Julio de 1914, nos encontramos a Mata – Hari trabajando en un Music – Hall en Berlín (y, según la comidilla por toda la ciudad, ejerciendo de amante del jefe de policía de la capital).
En Agosto de 1914 es deportada por las autoridades Alemanas, al haber sido decretado la obligatoriedad para todos los ciudadanos extranjeros neutrales poseer un visado expedido por la embajada Alemana en su país.
En contra de lo que parece a primera vista, la deportación es para ella es una suerte, pues tiene fuertes discusiones con varios acreedores en el país germano por deudas impagadas, decidiendo regresar a París vía Suiza. Teniendo que regresar a Berlín desde la frontera con Suiza por falta de visado expedido por la embajada helvética en Alemania. Y al no lograr el preciado documento optó por viajar en tren hasta Amsterdam.
Sin embargo, ella declararía que salió de París el 4 de Agosto de 1914, debido a lo mal que trataba la policía Francesa a todos los extranjeros (sospechosos de ser espías o simpatizantes Alemanes).
Más tarde regresa a su país natal, entre Noviembre de 1914 y Febrero de 1915, descansando en el hotel Victoria de Amsterdam (el de la Plaza Dam de Amsterdam). Siendo alojada por cuenta del banquero van der Schalk, bajo la identidad falsa de matrimonio Ruso en viaje. Hasta que fueron identificados y conminados a irse (expulsados) por los administradores de dicha institución (por entonces estaba prohibido que un hombre y una mujer compartieran habitación sin estar casados).
Su estancia en Holanda, se prolongaría solo el tiempo justo en que interpretó el papel de bailarina India para la obra “Les Folies Françaises” en una temporada en el Teatro Real de la Haya, hasta que por causas de la guerra y las restricciones económicas, se suspendieron las representaciones. Quedando de nuevo su economía en situación precaria.
En Octubre de 1914, alquila una pequeña casa en La Haya, donde residirá un tiempo hasta que sus exiguos fondos se agoten por completo.
En Marzo de 1915, acude por motivos profesionales a Madrid, cruzando Francia. Trabajando para un Music – Hall de la capital Española.
Sin embargo, durante su estancia en Madrid, es identificada por el agregado militar de la embajada Británica en España, Fernand Tuohy, mientras frecuenta los ambientes más partidarios de la causa Alemana en España (incluidos varios corresponsales del periódico ABC). Muchos años después su interlocutor Alemán en España se haría mundialmente famoso, no era otro que el futuro Almirante Wilhelm Canaris.
Si bien en el periodo entreguerras el oficial Alemán negaría este punto y con buen motivo, pues era casado.
(El oficial Británico, dará inmediato aviso a sus colegas del resto de la alianza en guerra; Francia y Bélgica. Por lo que se le abrirá ficha en los servicios secretos de estos tres países).
De fuentes Alemanas sabemos, concretamente de los informes elaborados por el general de División Friedrich Gempp (jefe de la inteligencia Alemana) remitidos al diputado y ministro de la guerra Walker Nicolai. Donde reconocen que Mata – Hari entró en nómina de la división III/b (inteligencia y contra – inteligencia del alto estado mayor del ejército), reclutada por el capitán Hoffman, en Colonia, en el Otoño de 1915, en algún momento entre los meses de Septiembre a Noviembre de ese año, siéndole dado el nombre clave de “agente H – 21 A”. Su controlador sería el Mayor Roepell. Quien en “largos paseos” la empezó a enseñar los rudimentos básicos del oficio, mientras que un criptógrafo, le daría algunas nociones para ocultar mensajes empleando tinta invisible.
Desde luego el entrenamiento no podía ser más simple e incompleto.
Su primera misión debía ser acudir a París y allí obtener, por cualquier método, los planes para la próxima ofensiva enemiga, llevarlos a la “agencia de noticias del Oeste”. Traducido: la inteligencia militar Alemana, concretamente a la sede en Düsseldorf, donde trabajaba el mayor Roepell. En su defecto, podía emplear como buzón, a la “Central de Agentes” de la embajada Alemana en Madrid, a la atención del Mayor Arnold Kelle.
Si tenía éxito en esta misión, obtendría en la ciudad de la Haya un pago inicial en una cuenta corriente abierta su nombre, con un ingreso a su favor de 20.000 Francos Franceses efectuados por el “General Cremer”.
En Noviembre (otras biografías afirman que fue en Diciembre) de 1915 viaja a Inglaterra cruzando de nuevo Francia y embarcándose en Dieppe y tras no lograr ningún contrato en Londres, regresó de nuevo vía Dieppe a París, alojándose durante un breve tiempo en la lujosa villa de Neuilly, que debe abandonar al ser declarada insolvente.
Más tarde en el juicio, se la acusaría de: “regresar a Francia para comprobar el estado del ejército Francés de lanzar una nueva ofensiva”. Sin embargo la acusación se retiraría tras testificar a su favor el doctor Bizard, quien la estuvo atendiendo varias veces durante esta época.
Entre Diciembre de 1915 y Febrero de 1916, su residencia “oficial” se situará en París en el Gran Hotel de París, donde se la ve en público con el ex – ministro de la guerra Adolphe Messim, con el secretario general del ministerio de asuntos exteriores Jules Cambon y con un alto cargo del ministerio de la guerra Jean Hallaure. Sin que al parecer obtuviera alguna información de valor. Por lo que enviaría el siguiente telegrama a Madrid: “De momento los Franceses no planean ninguna ofensiva”.
A finales de Diciembre de 1915, trata de organizar un nuevo intento para recuperar a su hija y como el viaje entre Francia y Holanda es imposible, viajará de nuevo a España con la intención de embarcar para Holanda.
Desde mediados de 1915, George Ladoux, oficial del 2º Bureau (inteligencia exterior) del Estado Mayor del Ejército Francés, comienza a sospechar de Mata – Hari. Avisando a las autoridades Británicas.
El 11 de Enero de 1916, cruza la frontera Franco – Española por Hendaya, llegando el día 12 de Enero de 1916 a Madrid, donde es recogida por Von Kalle. (Quien acude de uniforme a la estación. – Magnífico atuendo para pasar desapercibido).
(Más tarde telegrafiará su llegada sin incidentes, usando la clave “Crammer” a sus superiores en Amsterdam y desde ahí en el interior de Alemania.
El telegrama es descodificado por los Británicos y a su vez remitido a los Franceses).
Durante su estancia en Madrid, se aloja en el hotel Palace (que por entonces estaba lleno de “funcionarios” Franceses y “agentes” Alemanes). Según los libros de ocupación de dicho hotel, Mata – Hari, se “alojará” en la misma habitación que Von Kalle.
(Quien a su vez era vigilado en la habitación de al lado por Marthe Richard, una agente de los servicios secretos Franceses, ocultándose con la identidad falsa de enfermera y amante del agregado Naval Alemán en España; el barón Hans von Krohn.
Será esta agente, quien informará a sus superiores en París, de las escasas actividades de “agente secreto al servicio de Francia”. En Abril de 1917, se enteraría por la prensa Española de la época del arresto de Mata – Hari).
En la primavera de 1916, sin nuevos contratos como bailarina en España, opta por regresar a Francia, alojándose en el Gran Hotel de París. (Según ella, fue en este momento cuando notó por primera vez que le estaban siguiendo y no se trataba de admiradores, fetichistas o periodistas).
Manifestando su intención de visitar la ciudad de Vittel en los Vosgos; sede de diversos cuarteles generales aliados y del cuartel general de la aviación Francesa. Para actuar como bailarina “voluntaria” para elevar la moral de los oficiales Franceses allí destinados. (Aquí sin embargo no se percatará de la cada vez más estrecha a la que le somete la Contra –inteligencia Militar Francesa).
Los informes de los controladores Franceses, registraran diversas salidas para ir de compras, tomar el té, visitar viejas y nuevas amistades. Así como una adivina). Sin que levante demasiadas sospechas ni poder reunir pruebas para llevarla a juicio. Pues hasta este momento no hay pruebas tangibles, salvo la constatación de contactos con agentes Alemanes en naciones neutrales, España y Holanda, y el intercambio de correos cifrados.
Es en esta época de la guerra, cuando empieza a “interesarse por los hombres en uniforme” de cualquier nacionalidad. (Que también se alojan en los diversos hoteles cercanos al frente). Se le supone, sin pruebas, que durante esta época fue la amante – cortesana – prostituta de un buen número de altos oficiales (De todos los bandos y ejércitos).
Y aquí es donde conocerá al que será el último “gran amor de su vida”: el príncipe Vladimir Masloff (apodado por todo el mundo incluido ella misma como Vadim). De la aviación del Ejército Imperial Ruso.
Vivirán juntos un idilio que durara varios días seguidos; según el oficial Ruso. Mientras que ella afirmó sin embargo que fue entre Mayo y Diciembre de 1916.
En Marzo de 1916, regresa a La Haya para organizar la mudanza de sus cosas (otros afirman que fue para empeñar sus últimas joyas). Aprovechando un viaje a Rotterdam para solicitar un visado en el consulado Británico que le permita entrar en territorio Británico. Pero le es denegado por las autoridades consulares Británicas.
(Según los datos del Telegrama Nº 74 del 27 de Abril de 1916: se la califica de “dama indeseable” al ser sorprendida por los agentes Británicos manteniendo contactos con diplomáticos Alemanes en Holanda. Informando al 2º Bureau de George Ladoux).
Capitulo 3º) Mata – Hari en París:
Antes de proseguir la narración y explicar la transformación de nuestra dama de alta sociedad a bailadora de espectáculos, debemos entender el contexto en que se desarrolla el espectacular cambio de nuestro personaje, que no es otro que el París de “La Belle Epoque” y la Francia de la IIIª República:
Lo primero que debemos entender es que Margarethe MacLeod / Mata – Hari, nació y vivió en ciudades de provincias y en colonias de ultra mar. Mientras que París tenía, según el censo del año 1900, 2’7 millones de habitantes (que pasan a ser 2’9 en el censo de 1921) y la Región Metropolitana de París, pasa en el mismo tiempo de 3’5 millones a 5 millones. Es por ello una de las mayores urbes de Europa.
La República, por ley Laica desde 1905, Francesa que mantiene su forma de gobierno desde la derrota ante Prusia de Napoleón III en 1871 y la proclamación oficial de la misma en 1875. Es una rara - avis entre el resto de las naciones de Europa de la época: 1º Es una República en un continente lleno de monarquías de todo cuño y 2º Es una democracia, en una época en que o las representaciones populares están controladas por leyes electorales estrictas o simplemente están subyugadas a las decisiones del príncipe o del cacique de turno.
En este ambiente, la política francesa está dividida en múltiples tendencias políticas (por ejemplo la cámara de los Diputados, tras las elecciones de 1902; el partido socialista tenía 43 escaños, el radical – socialistas 104, radicales 129, republicanos 62, progresistas 127, liberales 35 y conservadores 89) lo que obligaba a crear constantes cambios de gobierno o a cambios de presidente, pero manteniendo determinados ministros en sus carteras.
La opinión pública debate y se divide por dos temas: los “Apaches” o pandillas de jóvenes anarquistas que se enfrentan abiertamente a la policía por las calles, o entre ellos para controlar los negocios ilegales y el mundo del hampa en general. Y las novedades del “caso Dreyfus” que como en una novela de folletín (tremendamente populares en la época) da un giro rocambolesco en cada nuevo episodio del caso.
La economía francesa, se basa principalmente en las ventajosas explotaciones de sus colonias Africanas y Asiáticas, así como en la industria que transforma las materias primas coloniales y nacionales en productos elaborados de alta calidad, que se exportan al resto del mundo.
La moneda francesa, el Franco, será durante décadas una moneda tremendamente inflacionista que abaratará los productos Franceses frente a sus competidores Británicos y Alemanes. Pero al precio de empobrecer (no demasiado) a las clases populares francesas.
En suma el Francés medio de la época, está sujeto a los vaivenes de la política, la cultura, la sociedad. Pero puede combatir esto, haciendo uso (según de sus posibilidades económicas) acudiendo al café o al bar. Mientras que de noche, puede relajarse en una sala de espectáculos (donde el nuevo género “Burlesque” un precursor del moderno “Strip – Tease” triunfan).
En el París de la época, nos encontramos con una ciudad que tiene metro desde principios de siglo, pero que se desplaza a pie o en automóvil. Que celebra exposiciones universales y donde el matrimonio Curie realiza sus asombrosos descubrimientos en una carbonera.
A pesar de ser una próspera ciudad industrial (más de un millón de obreros trabajan en sus aproximadamente cien mil empresas); se le considera sobre todo una ciudad comercial y de servicios (comercios, tiendas de todo género y editoriales de todo tipo).
Para distraerse existen aproximadamente 175 salas de cine, pero para la vida nocturna, existe el llamado Cabaret Parisino o la Sala de fiestas Francesa o el “Music hall” continental. Entre 1881 (que se crea la primera “Bodega Artística” – Le Chat Noir – en el barrio de Montmartre) hasta el inicio de la I guerra mundial en 1914, existirán una cincuentena de salas, habilitadas en cualquier espacio posible. Todas dedicadas a lo mismo: un lugar donde escapar del trabajo para su clientela: damas de sociedad aburridas, turistas que escapan de sus anodinos pueblos y ciudades de provincias, banqueros y oficinistas en busca de emociones fuertes, médicos con ganas de huir del corsé de seriedad y frialdad que rodea a la profesión, artistas en busca de publicidad y periodistas buscando noticias entre los cotilleos de la gente.
Entre los establecimientos más famosos, a parte del “Le Chat Noire”, destacan: “Folies Bergère”, “Grille d'Égout”, “La Goulue”, “La Sauterelle” y sobre todo “Le Moulin Rouge”.
Por una módica entrada, cualquiera podía disfrutar del espectáculo, además de degustar (si el local era pequeño) los productos de un bar o (si era más grande) de un restaurante económico.
La fama de bohemio (traducido al vulgo común: - sin blanca -) se debía a que el primero de estos establecimientos estaba situado cerca de la facultas de Bellas Artes; por lo que era muy frecuentado tanto por estudiantes como por profesores. Más tarde, los graduados en dicha facultad, convertidos en artistas, serían a su vez clientes habituales que encontraban inspiración para sus obras en las imágenes que veían entre el espectáculo y el público que acudía a verlo. (En más de una ocasión, debieron muchos de ellos de pagar sus consumiciones, con obras de arte – sobre todo cuadros – a falta de dinero).
Respecto al barrio donde estuvieron la mayoría de los locales, el llamado barrio Rojo (en realidad el barrio de Pigalle, con partes de Montparnasse, Boix de Boulogne y Madeleine)hace referencia a dos realidades, la primera es que era un barrio típico de emigrantes llegados de provincias muchos de los cuales abrazaban ideas socialistas –comunistas y anarquistas difundidas desde varios centros universitarios radicados en las cercanías. Mientras que otra realidad era la abundancia de prostíbulos y locales de tolerancia (para homosexuales y lesbianas) que anunciaban su presencia por la noche mediante luces de color rojo.
El espectáculo, que inicialmente se reducía a interpretaciones del baile “can – can” era a principios de siglo XX una combinación de actuaciones de cantantes, malabaristas, payasos y los llamados “números sensacionales” (que en general no eran otra cosa que actuaciones pensadas para estimular el sentido del morbo del espectador, como actuaciones arriesgadas en extremo, exhibiciones de seres deformes y desnudismo).
Es en este ambiente donde aparece un nuevo género que revolucionará el panorama y que dará fama a París hasta nuestros días: la “Burlesque”. Que no es otra cosa que una representación teatral en clave de parodia de una historia cotidiana, donde un grupo de mujeres (u hombres de sexualidad “ambigua”) procederán a asaltar a un personaje central, un hombre que es el protagonista de la historia o en ocasiones una mujer (de sexualidad igualmente “ambigua”).
Este grupo de mujeres, vestirá siempre de forma estrambótica, con trajes coloridos (que a medida que transcurren los años, cubren cada vez menos superficie del cuerpo femenino).
Los números variaran con el paso del tiempo hacia actuaciones con cada vez menos ropa y cada vez más atrevidos. Es en este ambiente donde lucirá una nueva estrella: Mata – Hari.
Y aquí retomamos la historia: Ya hemos mencionado sus intentos fallidos de ser diseñadora de ropa (no había cosido apenas más que unos pocos remiendos) en su vida o modelo.
Además de ser divorciada, extranjera y sin empleo, su situación económica es cada vez más precaria (lo que causará un profundo trauma). Así que comprende que para una mujer de su época ganarse la vida por las vías (más o menos) convencionales es imposible. Por lo que lo intentara de una forma no convencional.
El primer cartel que menciona a Lady MacLeod, data de 1903, donde se anuncia como parte de un espectáculo circense, donde actúa como jinete de circo.
Durante sus devaneos como modelo, no tardó en descubrir que lo que más llamaba la atención de los hombres eran sus rasgos “orientales”. Existía, a finales de siglo XIX, toda una literatura romántica que ensalzaba la belleza de las mujeres orientales frente a las convencionales Europeas.
Por lo que recurriendo al maquillaje y a lo poco que había aprendido de teatro e interpretación artística, decidió realzarlos. Además durante su peregrinación a las diferentes agencias y firmas de moda en la capital Francesa, había visto los anuncios en prensa de las diferentes compañías artísticas, buscando nuevos talentos para los cabarés. Así que presentándose con la acreditación de princesa javanesa en el exilio, no tardaron en abrírsele las puertas de todos y cada uno de estos lugares.
Los primeros anuncios de espectáculos, promocionando el nombre de “Mata – Hari”, son de 1905, en competencia con bailarinas del nombre de Isadora Duncan y Ruth Saint Denis.
También, según sus detractores, ella estaba dispuesta ha hacer lo que el resto del gremio no se atrevía o no quería hacer, entre ellos quitarse toda la ropa. (siendo ella uno de los primeros precursores del “Strip – tease”).
La primer actuación como “bailarina exótica” fue el 13 de Marzo de 1905, en el “Museo Guinet”. El papel estelar en esta actuación, se debía (en opinión de la mayoría de los historiadores modernos) a que era la amante (desde hacia un año) del industrial y millonario Emile Etienne Guimet de Lyon, que había fundado este museo.
De nuevo haciéndose pasar por princesa Javanesa de nacimiento, sacerdote hindú y artista de danza india sagrada desde la infancia.
Por desgracia para ella, fue fotografiada en numerosas ocasiones durante este período, desnuda o casi. Más adelante, algunas de estas imágenes fueron obtenidas por MacLeod y quien las usó para obtener la custodia definitiva de su hija.
La prensa y la crítica artística de la época no tardaron mucho en notar su presencia y empezaron a interesarse, pidiéndole entrevistas.
Tanto para hacerse publicidad (al principio), como más adelante para disfrutar de un glamour (que siempre buscó), empezó a contar cada vez historias más estrambóticas. (Mi madre, gloriosa bayadera del templo de Kanda Swandi, murió a los 14 años, el día de mi nacimiento. Los sacerdotes me adoptaron y me bautizaron bajo el nombre de Mata-Hari, que quiere decir “Pupila de la Aurora”, contaba impávida. Decía que en la pagoda de Siva aprendió los sagrados ritos de la danza.)
Sin embargo también muchos periodistas empezaron a descubrirlas (sin que esto le afectara aparentemente).
Sus números en general seguían el mismo patrón: a medida que iba bailando, se iba desprendiendo de más capas de ropa, hasta que solamente se dejaba puesto el sujetador y los adornos de la cabeza y brazos.
Poco a poco empezó a trabajar en locales cada vez más distinguidos y a moverse en círculos sociales de mayor categoría económica.
Su trabajo como artista de cabaret, le dio por primera vez, una soltura económica propia que no había tenido desde su infancia. (De hecho, las crónicas de la época hablaban de auténticas broncas para lograr asientos en las primeras filas).
Sus ganancias, en su momento más álgido (año 1905) alcanzaban los 10.000 Francos semanales. Permitiéndose dormir en los mejores hoteles, al tiempo que mantenía su apartamento en el edificio Balzac del nº 3 de la calle Mayo de París. A demás de obtener, en ese mismo año una actuación en el “Théâtre du Trocadéro”, que repitió en junio y julio. Además, el editor de un periódico y empresario Gabriel Astruc la contrató para un programa de variedades para el “Teatro Olímpico”.
Sin embargo, al igual que su padre, nunca pensó en el futuro y todo lo que ganaba, lo gastaba pronto en una vida de pequeños placeres y lujos.
En 1906, realizó su primera gira internacional, actuando en el Kursal de Madrid, donde conoció al embajador de Francia en España Jules Cambon (en 1917, fue el único hombre que testificaría a su favor).
Ese mismo año actuaría en Montecarlo, en la Ópera “Le Roi de Lahore” como Salomé; siendo este su primer éxito internacional. Y a finales de 1906, en Viena en el Teatro Apolo primero y en 1907 en Berlín en el “Conservatorio en la calle Federico” después, causaría sensación sus números. Aunque para entonces la prensa empezaba a desvelar (nunca mejor dicho) su verdadera identidad.
Ese mismo año, a su regreso a París, se llevó una decepción, cuando supo que su padre había publicado un libro con una pseudo – biografía suya, donde informaba (entre otras ridiculeces) de unos supuestos orígenes nobles y con la supuestamente noble intención de preservar su buen nombre de las acusaciones de su ex – marido. Toda la historiografía montada entorno a sus orígenes orientales acababan de hundirse de una sola vez.
Por ello decidió poner tierra por medio, pasando el resto del invierno de 1907 en Egipto, en compañía de Alfred Kiepert y al regresar este a Europa, ella se dirigió a Roma para interpretar de nuevo a Salomé. Desgraciadamente, en esta época telegrafió primero a su representante en París y a Richard Strauss (hijo) en Viena después, buscando trabajo. Pero ninguno de los dos le respondieron.
En 1908, una nueva generación de artistas empieza a realizarle la competencia, mediante números de “cada vez más barato exhibicionismo” (Mata – Hari dixit).
La bailarina Colette, actúa casi desnuda en el espectáculo “Sueño de Egipto” del Moulin Rouge de París.
En Berlin, la bailarina Marroquí Sulamith Raha vestida con lo que ella llama “traje de cumpleaños”, realiza las danzas de la espada, el velo y el vientre ante un público entusiasta, incluida la familia imperial alemana.
En Europa, la gira de Allan Maud con la “Visión de Salomé” se convierte en un éxito. Poco a poco todas ellas van a ir limando la popularidad de Mata – Hari.
El 20 de Septiembre de 1908, una enfadada por los celos, Mata – Hari, anuncia ante la prensa Británica especializada en espectáculos y cultura su retirada de los escenarios. Su carrera a partir de ahora será del tipo social (lo que hoy en día llamaremos el famoseo o mundillo de la farándula).
En 1910, volverá a los escenarios, esta vez en el papel de Cleopatra, según la obra “Cleopatra en Antar” de Nikolai Andreyevich Rimsky-Korsakov, en Monte Carlo.
Pero el director de la obra Antoine, el inventor del teatro realista, no está satisfecho con su actuación como bailarina.
Los periodistas se apresuraron a informar sobre la disputa entre el director y la bailarina, en especial cuando ambos empezaron a realizar declaraciones a la prensa acusando a la otra parte.
Mata Hari denunció ante el tribunal las difamaciones y exigió una indemnización. Antoine interpuso una contra – demanda contra Mata Hari. El proceso duró hasta Diciembre de 1911, fallando a favor de Mata Hari.
Y en este momento, se cumple el 5º aniversario de la llegada de Mata – Hari a los escenarios de París, en 1910 y con 34 años de edad, empieza a notar que sus “encantos físicos” van poco a poco mermándose (a pesar de los maquillajes que gasta).
Los cánones de belleza y de la moda se empiezan a alejar de los decimonónicos y cada vez lo tiene más difícil para seguir siendo el centro de la atención mediática de la sociedad de su época.
En este momento es cuando comienza más a ejercer (según declaraciones al tribunal que la juzgaba por traición) de “cortesana” (léase prostituta). Tanto por motivos económicos (su estilo de vida es cada vez más difícil de mantener) como laborales (cada vez más nuevos talentos imitan su estilo y descubren sus “encantos” en público).
Entre los amantes que se le atribuyen (ó supuestamente se le atribuyeron; una lista de más de 150 posibles sospechosos), no faltaban militares de alto rango, políticos, personajes influyentes y hombres adinerados de muchos países. Quienes eran los que cada vez más mantenían su lujoso estilo de vida. El primero fue (sin duda alguna) el Barón de Marguerie, quien la introdujo en los ambientes de la alta sociedad de la época. Más adelante vendrían muchos más.
Entre ellos, se han incluido nombres como el del príncipe heredero de Alemania, el rey Alfonso XIII de España, el mayor Arnold Von Kalle alto jefe de la inteligencia militar alemana, Adolphe Pierre Messimy, ministro francés de la guerra, Alred Kiepert latifundista alemán y teniente de Húsares, el compositor Giacomo Puccini, el Barón Henri de Rothschild (que le regaló varias pulseras de rubíes y diamantes), Gaston Menier, el heredero de la dinastía de chocolate Menier. E incluso se le atribuyeron idilios con Francisco José I de Austria y con el hijo de este: Rodolfo.
A pesar de esta lista (real o no) también tubo sonados fracasos sociales; como cuando fue rechazada de bailarina en el teatro Odeón de París, que dirigía el célebre Antoine Odeón. Tampoco pudo encajar nunca el desprecio de Sergei Diághilev, que no se molestó en recibirla, a pesar de que Mata-Hari lo intentó con insistencia.
Más importante, fue la acusación planteada durante su juicio por espía en 1917, que fue la amante del Jefe de la sección de la inteligencia Alemana para Francia, el oficial Traugott von Jagow. (Quien sería el encargado de reclutarla).
Según esta acusación, ella misma habría acudido a la escuela para espías que los Alemanes habían instalado en Amberes (Bélgica) y que dirigía con mano de hierro una reconocida lesbiana, Elsbeth Schragmüller, cuyo nombre clave era “Fräullein Doktor” aunque sus pupilos la habían apodado con el apodo de “El Tigre Rojo” o “Ojos de Tigre”.
Mata – Hari, graduada tras un curso de 15 semanas de duración, habría a prendido a cifrar y descifrar mensajes en clave, métodos de comunicación, uso de productos químicos para ocultar mensajes y técnicas de memorización de mapas y fotografías, así como una lista completa de armas enemigas. También se le habría informado del destino de los traidores.
Durante el juicio ella lo negó todo y la acusación no pudo presentar pruebas de ninguna clase.
Sus honorarios por “sesión”, nunca se han podido establecer con seguridad, pero se barajan cifras entorno a los 1.000 Francos Franceses (una pequeña fortuna para la época) a los 5.000 Dólares Norteamericanos (una auténtica fortuna en la Europa de la época).
En esta época, viendo imposible recuperar a su hija por métodos legales (su fama le precede y hace inviable una apelación a los tribunales); recurrirá a otros métodos, enviando a su ama de llaves Anna Lintjens a recoger a la niña en el colegio, mientras ella permanece oculta en un hotel cercano, disfrazada y con identidad falsa. Pero de nuevo la vida le juega una mala pasada. El ama de llaves no se atreve a secuestrar a la niña, ya que su padre la acompaña siempre a la salida y a la entrada del colegio.
Entre 1910 y 1911, vivió de nuevo lejos del público, con el nombre falso de Anna Lintjes Esvres en el Castillo de la Dorée propiedad del banquero Xavier Rousseau. Hasta que las aguas se calmaron y pudo volver a aparecer en público. El 7 de diciembre de 1911, bailó en La Scala de Milán, en el quinto acto de la obra “La princesa y la flor mágica” de Christoph Willibald Gluck. En Enero de 1912, en el ballet de Baco y Gambrinus de la ópera “Armida” de Antonio Marcenos, en el papel de Venus (siendo aclamada como la “Venus Negra” a pesar de haberse teñido el pelo de rubio). También en varios salones privados de nobles italianos interpretó la danza de Salomé.
Gracias a los buenos oficios de su nuevo amante Astruc director del Théâtre des Champs Elysées, el 14 de diciembre de 1912, realiza varios números de “Arte Indígena”.
En 1913, viaja a Berlín invitada por el príncipe heredero (aunque viajaba de incógnito fue descubierta por Guido Kreutzer. Quien en 1923 publicaría en el libro: “El príncipe heredero de Alemania y las mujeres en su vida”. Que este la había rechazado cuando le solicitó bailar en público con él).
El 28 de Junio de 1913, ataviada de bailarina Española, para la obra “La Revue de Chemise” interpretada en el Folies Bergère. Siendo filmada para el cine mientras interpretaba la danza al dios Shiva (lamentablemente no ha llegado hasta la fecha ninguna copia de esa actuación)
Después de tres apariciones en el Musée Galliera en enero de 1914 le dijo a un periodista de Vogue, que preparaba una gira sensacional. Ella viajó a Berlín y telegrafió a finales de Febrero a su nuevo agente Emile Guimet, que el éxito está ahora en los nuevos bailes inspirados en Egipto.
Su respuesta, llegó el 9 de marzo 1914 fue la típica: “Demasiado caro interpretar a Egipto. El ballet es una excelente idea, siempre que la bailarina sea Egipcia”.
Antes de proseguir la narración y explicar la transformación de nuestra dama de alta sociedad a bailadora de espectáculos, debemos entender el contexto en que se desarrolla el espectacular cambio de nuestro personaje, que no es otro que el París de “La Belle Epoque” y la Francia de la IIIª República:
Lo primero que debemos entender es que Margarethe MacLeod / Mata – Hari, nació y vivió en ciudades de provincias y en colonias de ultra mar. Mientras que París tenía, según el censo del año 1900, 2’7 millones de habitantes (que pasan a ser 2’9 en el censo de 1921) y la Región Metropolitana de París, pasa en el mismo tiempo de 3’5 millones a 5 millones. Es por ello una de las mayores urbes de Europa.
La República, por ley Laica desde 1905, Francesa que mantiene su forma de gobierno desde la derrota ante Prusia de Napoleón III en 1871 y la proclamación oficial de la misma en 1875. Es una rara - avis entre el resto de las naciones de Europa de la época: 1º Es una República en un continente lleno de monarquías de todo cuño y 2º Es una democracia, en una época en que o las representaciones populares están controladas por leyes electorales estrictas o simplemente están subyugadas a las decisiones del príncipe o del cacique de turno.
En este ambiente, la política francesa está dividida en múltiples tendencias políticas (por ejemplo la cámara de los Diputados, tras las elecciones de 1902; el partido socialista tenía 43 escaños, el radical – socialistas 104, radicales 129, republicanos 62, progresistas 127, liberales 35 y conservadores 89) lo que obligaba a crear constantes cambios de gobierno o a cambios de presidente, pero manteniendo determinados ministros en sus carteras.
La opinión pública debate y se divide por dos temas: los “Apaches” o pandillas de jóvenes anarquistas que se enfrentan abiertamente a la policía por las calles, o entre ellos para controlar los negocios ilegales y el mundo del hampa en general. Y las novedades del “caso Dreyfus” que como en una novela de folletín (tremendamente populares en la época) da un giro rocambolesco en cada nuevo episodio del caso.
La economía francesa, se basa principalmente en las ventajosas explotaciones de sus colonias Africanas y Asiáticas, así como en la industria que transforma las materias primas coloniales y nacionales en productos elaborados de alta calidad, que se exportan al resto del mundo.
La moneda francesa, el Franco, será durante décadas una moneda tremendamente inflacionista que abaratará los productos Franceses frente a sus competidores Británicos y Alemanes. Pero al precio de empobrecer (no demasiado) a las clases populares francesas.
En suma el Francés medio de la época, está sujeto a los vaivenes de la política, la cultura, la sociedad. Pero puede combatir esto, haciendo uso (según de sus posibilidades económicas) acudiendo al café o al bar. Mientras que de noche, puede relajarse en una sala de espectáculos (donde el nuevo género “Burlesque” un precursor del moderno “Strip – Tease” triunfan).
En el París de la época, nos encontramos con una ciudad que tiene metro desde principios de siglo, pero que se desplaza a pie o en automóvil. Que celebra exposiciones universales y donde el matrimonio Curie realiza sus asombrosos descubrimientos en una carbonera.
A pesar de ser una próspera ciudad industrial (más de un millón de obreros trabajan en sus aproximadamente cien mil empresas); se le considera sobre todo una ciudad comercial y de servicios (comercios, tiendas de todo género y editoriales de todo tipo).
Para distraerse existen aproximadamente 175 salas de cine, pero para la vida nocturna, existe el llamado Cabaret Parisino o la Sala de fiestas Francesa o el “Music hall” continental. Entre 1881 (que se crea la primera “Bodega Artística” – Le Chat Noir – en el barrio de Montmartre) hasta el inicio de la I guerra mundial en 1914, existirán una cincuentena de salas, habilitadas en cualquier espacio posible. Todas dedicadas a lo mismo: un lugar donde escapar del trabajo para su clientela: damas de sociedad aburridas, turistas que escapan de sus anodinos pueblos y ciudades de provincias, banqueros y oficinistas en busca de emociones fuertes, médicos con ganas de huir del corsé de seriedad y frialdad que rodea a la profesión, artistas en busca de publicidad y periodistas buscando noticias entre los cotilleos de la gente.
Entre los establecimientos más famosos, a parte del “Le Chat Noire”, destacan: “Folies Bergère”, “Grille d'Égout”, “La Goulue”, “La Sauterelle” y sobre todo “Le Moulin Rouge”.
Por una módica entrada, cualquiera podía disfrutar del espectáculo, además de degustar (si el local era pequeño) los productos de un bar o (si era más grande) de un restaurante económico.
La fama de bohemio (traducido al vulgo común: - sin blanca -) se debía a que el primero de estos establecimientos estaba situado cerca de la facultas de Bellas Artes; por lo que era muy frecuentado tanto por estudiantes como por profesores. Más tarde, los graduados en dicha facultad, convertidos en artistas, serían a su vez clientes habituales que encontraban inspiración para sus obras en las imágenes que veían entre el espectáculo y el público que acudía a verlo. (En más de una ocasión, debieron muchos de ellos de pagar sus consumiciones, con obras de arte – sobre todo cuadros – a falta de dinero).
Respecto al barrio donde estuvieron la mayoría de los locales, el llamado barrio Rojo (en realidad el barrio de Pigalle, con partes de Montparnasse, Boix de Boulogne y Madeleine)hace referencia a dos realidades, la primera es que era un barrio típico de emigrantes llegados de provincias muchos de los cuales abrazaban ideas socialistas –comunistas y anarquistas difundidas desde varios centros universitarios radicados en las cercanías. Mientras que otra realidad era la abundancia de prostíbulos y locales de tolerancia (para homosexuales y lesbianas) que anunciaban su presencia por la noche mediante luces de color rojo.
El espectáculo, que inicialmente se reducía a interpretaciones del baile “can – can” era a principios de siglo XX una combinación de actuaciones de cantantes, malabaristas, payasos y los llamados “números sensacionales” (que en general no eran otra cosa que actuaciones pensadas para estimular el sentido del morbo del espectador, como actuaciones arriesgadas en extremo, exhibiciones de seres deformes y desnudismo).
Es en este ambiente donde aparece un nuevo género que revolucionará el panorama y que dará fama a París hasta nuestros días: la “Burlesque”. Que no es otra cosa que una representación teatral en clave de parodia de una historia cotidiana, donde un grupo de mujeres (u hombres de sexualidad “ambigua”) procederán a asaltar a un personaje central, un hombre que es el protagonista de la historia o en ocasiones una mujer (de sexualidad igualmente “ambigua”).
Este grupo de mujeres, vestirá siempre de forma estrambótica, con trajes coloridos (que a medida que transcurren los años, cubren cada vez menos superficie del cuerpo femenino).
Los números variaran con el paso del tiempo hacia actuaciones con cada vez menos ropa y cada vez más atrevidos. Es en este ambiente donde lucirá una nueva estrella: Mata – Hari.
Y aquí retomamos la historia: Ya hemos mencionado sus intentos fallidos de ser diseñadora de ropa (no había cosido apenas más que unos pocos remiendos) en su vida o modelo.
Además de ser divorciada, extranjera y sin empleo, su situación económica es cada vez más precaria (lo que causará un profundo trauma). Así que comprende que para una mujer de su época ganarse la vida por las vías (más o menos) convencionales es imposible. Por lo que lo intentara de una forma no convencional.
El primer cartel que menciona a Lady MacLeod, data de 1903, donde se anuncia como parte de un espectáculo circense, donde actúa como jinete de circo.
Durante sus devaneos como modelo, no tardó en descubrir que lo que más llamaba la atención de los hombres eran sus rasgos “orientales”. Existía, a finales de siglo XIX, toda una literatura romántica que ensalzaba la belleza de las mujeres orientales frente a las convencionales Europeas.
Por lo que recurriendo al maquillaje y a lo poco que había aprendido de teatro e interpretación artística, decidió realzarlos. Además durante su peregrinación a las diferentes agencias y firmas de moda en la capital Francesa, había visto los anuncios en prensa de las diferentes compañías artísticas, buscando nuevos talentos para los cabarés. Así que presentándose con la acreditación de princesa javanesa en el exilio, no tardaron en abrírsele las puertas de todos y cada uno de estos lugares.
Los primeros anuncios de espectáculos, promocionando el nombre de “Mata – Hari”, son de 1905, en competencia con bailarinas del nombre de Isadora Duncan y Ruth Saint Denis.
También, según sus detractores, ella estaba dispuesta ha hacer lo que el resto del gremio no se atrevía o no quería hacer, entre ellos quitarse toda la ropa. (siendo ella uno de los primeros precursores del “Strip – tease”).
La primer actuación como “bailarina exótica” fue el 13 de Marzo de 1905, en el “Museo Guinet”. El papel estelar en esta actuación, se debía (en opinión de la mayoría de los historiadores modernos) a que era la amante (desde hacia un año) del industrial y millonario Emile Etienne Guimet de Lyon, que había fundado este museo.
De nuevo haciéndose pasar por princesa Javanesa de nacimiento, sacerdote hindú y artista de danza india sagrada desde la infancia.
Por desgracia para ella, fue fotografiada en numerosas ocasiones durante este período, desnuda o casi. Más adelante, algunas de estas imágenes fueron obtenidas por MacLeod y quien las usó para obtener la custodia definitiva de su hija.
La prensa y la crítica artística de la época no tardaron mucho en notar su presencia y empezaron a interesarse, pidiéndole entrevistas.
Tanto para hacerse publicidad (al principio), como más adelante para disfrutar de un glamour (que siempre buscó), empezó a contar cada vez historias más estrambóticas. (Mi madre, gloriosa bayadera del templo de Kanda Swandi, murió a los 14 años, el día de mi nacimiento. Los sacerdotes me adoptaron y me bautizaron bajo el nombre de Mata-Hari, que quiere decir “Pupila de la Aurora”, contaba impávida. Decía que en la pagoda de Siva aprendió los sagrados ritos de la danza.)
Sin embargo también muchos periodistas empezaron a descubrirlas (sin que esto le afectara aparentemente).
Sus números en general seguían el mismo patrón: a medida que iba bailando, se iba desprendiendo de más capas de ropa, hasta que solamente se dejaba puesto el sujetador y los adornos de la cabeza y brazos.
Poco a poco empezó a trabajar en locales cada vez más distinguidos y a moverse en círculos sociales de mayor categoría económica.
Su trabajo como artista de cabaret, le dio por primera vez, una soltura económica propia que no había tenido desde su infancia. (De hecho, las crónicas de la época hablaban de auténticas broncas para lograr asientos en las primeras filas).
Sus ganancias, en su momento más álgido (año 1905) alcanzaban los 10.000 Francos semanales. Permitiéndose dormir en los mejores hoteles, al tiempo que mantenía su apartamento en el edificio Balzac del nº 3 de la calle Mayo de París. A demás de obtener, en ese mismo año una actuación en el “Théâtre du Trocadéro”, que repitió en junio y julio. Además, el editor de un periódico y empresario Gabriel Astruc la contrató para un programa de variedades para el “Teatro Olímpico”.
Sin embargo, al igual que su padre, nunca pensó en el futuro y todo lo que ganaba, lo gastaba pronto en una vida de pequeños placeres y lujos.
En 1906, realizó su primera gira internacional, actuando en el Kursal de Madrid, donde conoció al embajador de Francia en España Jules Cambon (en 1917, fue el único hombre que testificaría a su favor).
Ese mismo año actuaría en Montecarlo, en la Ópera “Le Roi de Lahore” como Salomé; siendo este su primer éxito internacional. Y a finales de 1906, en Viena en el Teatro Apolo primero y en 1907 en Berlín en el “Conservatorio en la calle Federico” después, causaría sensación sus números. Aunque para entonces la prensa empezaba a desvelar (nunca mejor dicho) su verdadera identidad.
Ese mismo año, a su regreso a París, se llevó una decepción, cuando supo que su padre había publicado un libro con una pseudo – biografía suya, donde informaba (entre otras ridiculeces) de unos supuestos orígenes nobles y con la supuestamente noble intención de preservar su buen nombre de las acusaciones de su ex – marido. Toda la historiografía montada entorno a sus orígenes orientales acababan de hundirse de una sola vez.
Por ello decidió poner tierra por medio, pasando el resto del invierno de 1907 en Egipto, en compañía de Alfred Kiepert y al regresar este a Europa, ella se dirigió a Roma para interpretar de nuevo a Salomé. Desgraciadamente, en esta época telegrafió primero a su representante en París y a Richard Strauss (hijo) en Viena después, buscando trabajo. Pero ninguno de los dos le respondieron.
En 1908, una nueva generación de artistas empieza a realizarle la competencia, mediante números de “cada vez más barato exhibicionismo” (Mata – Hari dixit).
La bailarina Colette, actúa casi desnuda en el espectáculo “Sueño de Egipto” del Moulin Rouge de París.
En Berlin, la bailarina Marroquí Sulamith Raha vestida con lo que ella llama “traje de cumpleaños”, realiza las danzas de la espada, el velo y el vientre ante un público entusiasta, incluida la familia imperial alemana.
En Europa, la gira de Allan Maud con la “Visión de Salomé” se convierte en un éxito. Poco a poco todas ellas van a ir limando la popularidad de Mata – Hari.
El 20 de Septiembre de 1908, una enfadada por los celos, Mata – Hari, anuncia ante la prensa Británica especializada en espectáculos y cultura su retirada de los escenarios. Su carrera a partir de ahora será del tipo social (lo que hoy en día llamaremos el famoseo o mundillo de la farándula).
En 1910, volverá a los escenarios, esta vez en el papel de Cleopatra, según la obra “Cleopatra en Antar” de Nikolai Andreyevich Rimsky-Korsakov, en Monte Carlo.
Pero el director de la obra Antoine, el inventor del teatro realista, no está satisfecho con su actuación como bailarina.
Los periodistas se apresuraron a informar sobre la disputa entre el director y la bailarina, en especial cuando ambos empezaron a realizar declaraciones a la prensa acusando a la otra parte.
Mata Hari denunció ante el tribunal las difamaciones y exigió una indemnización. Antoine interpuso una contra – demanda contra Mata Hari. El proceso duró hasta Diciembre de 1911, fallando a favor de Mata Hari.
Y en este momento, se cumple el 5º aniversario de la llegada de Mata – Hari a los escenarios de París, en 1910 y con 34 años de edad, empieza a notar que sus “encantos físicos” van poco a poco mermándose (a pesar de los maquillajes que gasta).
Los cánones de belleza y de la moda se empiezan a alejar de los decimonónicos y cada vez lo tiene más difícil para seguir siendo el centro de la atención mediática de la sociedad de su época.
En este momento es cuando comienza más a ejercer (según declaraciones al tribunal que la juzgaba por traición) de “cortesana” (léase prostituta). Tanto por motivos económicos (su estilo de vida es cada vez más difícil de mantener) como laborales (cada vez más nuevos talentos imitan su estilo y descubren sus “encantos” en público).
Entre los amantes que se le atribuyen (ó supuestamente se le atribuyeron; una lista de más de 150 posibles sospechosos), no faltaban militares de alto rango, políticos, personajes influyentes y hombres adinerados de muchos países. Quienes eran los que cada vez más mantenían su lujoso estilo de vida. El primero fue (sin duda alguna) el Barón de Marguerie, quien la introdujo en los ambientes de la alta sociedad de la época. Más adelante vendrían muchos más.
Entre ellos, se han incluido nombres como el del príncipe heredero de Alemania, el rey Alfonso XIII de España, el mayor Arnold Von Kalle alto jefe de la inteligencia militar alemana, Adolphe Pierre Messimy, ministro francés de la guerra, Alred Kiepert latifundista alemán y teniente de Húsares, el compositor Giacomo Puccini, el Barón Henri de Rothschild (que le regaló varias pulseras de rubíes y diamantes), Gaston Menier, el heredero de la dinastía de chocolate Menier. E incluso se le atribuyeron idilios con Francisco José I de Austria y con el hijo de este: Rodolfo.
A pesar de esta lista (real o no) también tubo sonados fracasos sociales; como cuando fue rechazada de bailarina en el teatro Odeón de París, que dirigía el célebre Antoine Odeón. Tampoco pudo encajar nunca el desprecio de Sergei Diághilev, que no se molestó en recibirla, a pesar de que Mata-Hari lo intentó con insistencia.
Más importante, fue la acusación planteada durante su juicio por espía en 1917, que fue la amante del Jefe de la sección de la inteligencia Alemana para Francia, el oficial Traugott von Jagow. (Quien sería el encargado de reclutarla).
Según esta acusación, ella misma habría acudido a la escuela para espías que los Alemanes habían instalado en Amberes (Bélgica) y que dirigía con mano de hierro una reconocida lesbiana, Elsbeth Schragmüller, cuyo nombre clave era “Fräullein Doktor” aunque sus pupilos la habían apodado con el apodo de “El Tigre Rojo” o “Ojos de Tigre”.
Mata – Hari, graduada tras un curso de 15 semanas de duración, habría a prendido a cifrar y descifrar mensajes en clave, métodos de comunicación, uso de productos químicos para ocultar mensajes y técnicas de memorización de mapas y fotografías, así como una lista completa de armas enemigas. También se le habría informado del destino de los traidores.
Durante el juicio ella lo negó todo y la acusación no pudo presentar pruebas de ninguna clase.
Sus honorarios por “sesión”, nunca se han podido establecer con seguridad, pero se barajan cifras entorno a los 1.000 Francos Franceses (una pequeña fortuna para la época) a los 5.000 Dólares Norteamericanos (una auténtica fortuna en la Europa de la época).
En esta época, viendo imposible recuperar a su hija por métodos legales (su fama le precede y hace inviable una apelación a los tribunales); recurrirá a otros métodos, enviando a su ama de llaves Anna Lintjens a recoger a la niña en el colegio, mientras ella permanece oculta en un hotel cercano, disfrazada y con identidad falsa. Pero de nuevo la vida le juega una mala pasada. El ama de llaves no se atreve a secuestrar a la niña, ya que su padre la acompaña siempre a la salida y a la entrada del colegio.
Entre 1910 y 1911, vivió de nuevo lejos del público, con el nombre falso de Anna Lintjes Esvres en el Castillo de la Dorée propiedad del banquero Xavier Rousseau. Hasta que las aguas se calmaron y pudo volver a aparecer en público. El 7 de diciembre de 1911, bailó en La Scala de Milán, en el quinto acto de la obra “La princesa y la flor mágica” de Christoph Willibald Gluck. En Enero de 1912, en el ballet de Baco y Gambrinus de la ópera “Armida” de Antonio Marcenos, en el papel de Venus (siendo aclamada como la “Venus Negra” a pesar de haberse teñido el pelo de rubio). También en varios salones privados de nobles italianos interpretó la danza de Salomé.
Gracias a los buenos oficios de su nuevo amante Astruc director del Théâtre des Champs Elysées, el 14 de diciembre de 1912, realiza varios números de “Arte Indígena”.
En 1913, viaja a Berlín invitada por el príncipe heredero (aunque viajaba de incógnito fue descubierta por Guido Kreutzer. Quien en 1923 publicaría en el libro: “El príncipe heredero de Alemania y las mujeres en su vida”. Que este la había rechazado cuando le solicitó bailar en público con él).
El 28 de Junio de 1913, ataviada de bailarina Española, para la obra “La Revue de Chemise” interpretada en el Folies Bergère. Siendo filmada para el cine mientras interpretaba la danza al dios Shiva (lamentablemente no ha llegado hasta la fecha ninguna copia de esa actuación)
Después de tres apariciones en el Musée Galliera en enero de 1914 le dijo a un periodista de Vogue, que preparaba una gira sensacional. Ella viajó a Berlín y telegrafió a finales de Febrero a su nuevo agente Emile Guimet, que el éxito está ahora en los nuevos bailes inspirados en Egipto.
Su respuesta, llegó el 9 de marzo 1914 fue la típica: “Demasiado caro interpretar a Egipto. El ballet es una excelente idea, siempre que la bailarina sea Egipcia”.
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